06 Junio 2004 Seguir en 
Al bailarín santiagueño Juan Saavedra sólo le importa la espontaneidad. "Es lo único que cuenta en la danza", señala. Esa misma espontaneidad quedará al descubierto a partir de mañana, cuando comience el I Seminario de danza folclórica y danza fusión con puesta en escena", que el artista dictará hasta el jueves en la Sociedad Francesa (San Juan 751), de 20 a 23.
Considerado uno de los bailarines más innovadores, Saavedra ha generado una ruptura tan importante como la que en su momento provocó a nivel coreográfico Santiago Ayala "El Chúcaro", de cuyo ballet llegó a ser el primer bailarín. "Cuando se malinterpreta la tradición y se la fija, deja de tener dinámica. Por eso siempre tratamos de reflexionar acerca de la posibilidad ilimitada que el movimiento y la danza folclórica", señaló. El bailarín vivió 17 años en París, donde estudió danza contemporánea y se impregnó de la nuevas tendencias, como la de Pina Bausch. También compartió noches de juerga con los gitanos y africanos y jornadas de resistencia junto a argentinos exiliados por la dictadura militar. Por eso en sus talleres, como el que dará en Tucumán, no sólo se escuchan chacareras y escondidos, sino también música electrónica y power metal. "Hay una sola raiz en materia de ritmos. Lo demás son variaciones", dijo. Los tucumanos que asistan al taller trabajarán durante cuatro días bajo la dirección de Saavedra y sus asistentes sobre temas tan diversos como el folclore, el folclore proyección, la danza libre, la percusión, el zapateo, la improvisación y la danza fusión.
Considerado uno de los bailarines más innovadores, Saavedra ha generado una ruptura tan importante como la que en su momento provocó a nivel coreográfico Santiago Ayala "El Chúcaro", de cuyo ballet llegó a ser el primer bailarín. "Cuando se malinterpreta la tradición y se la fija, deja de tener dinámica. Por eso siempre tratamos de reflexionar acerca de la posibilidad ilimitada que el movimiento y la danza folclórica", señaló. El bailarín vivió 17 años en París, donde estudió danza contemporánea y se impregnó de la nuevas tendencias, como la de Pina Bausch. También compartió noches de juerga con los gitanos y africanos y jornadas de resistencia junto a argentinos exiliados por la dictadura militar. Por eso en sus talleres, como el que dará en Tucumán, no sólo se escuchan chacareras y escondidos, sino también música electrónica y power metal. "Hay una sola raiz en materia de ritmos. Lo demás son variaciones", dijo. Los tucumanos que asistan al taller trabajarán durante cuatro días bajo la dirección de Saavedra y sus asistentes sobre temas tan diversos como el folclore, el folclore proyección, la danza libre, la percusión, el zapateo, la improvisación y la danza fusión.







