04 Junio 2004 Seguir en 
"Esta película va a estar copada". Nicolás Cortés y su amigo Franco Calliera, ambos de 11 años, cuentan que hicieron cola durante más de cuatro horas para ver el estreno en Tucumán del filme "Harry Potter y el prisionero de Azkaban". "Hace tiempo que esperábamos la película. Llegamos a las dos de la tarde y no nos movimos de la puerta del cine", aseguran mientras, en el interior de la sala, una multitud de fans enfervorizados aplaude y grita para apurar el inicio de la proyección.
En el cine todo es magia. Hay un farol muy inglés que remite al callejón de la hechicería en Londres, varios periódicos que anuncian la fuga del temible Sirius Black y, por supuesto, gigantografías con Harry, Hermione y Ron, los héroes de la historia. El furor es tan grande que los chicos incluso se pelean para tomarse una foto entre tantas imágenes. "Yo sigo a Harry desde hace mucho tiempo, incluso antes que llegara al cine. Leí todos sus libros. Y hasta estoy ahorrando dinero para viajar a Londres", señala Felicitas González, de 12 años, quien confesó en voz baja que está enamorada del actor que interpreta a Harry, Daniel Radcliffe. "Su rostro es igual al que yo imaginaba cuando leía los libros", dice entre risas.
Los silbidos que vienen del interior de la sala indican que la proyección está a punto de comenzar. Adentro, la algarabía es mayúscula. Los chicos corren, comen pochoclo y hablan a los gritos, como si estuvieran en uno de los recreos de Hogwarts. Casi no hay adultos. El bullicio es general y se acrecienta a medida que las luces se apagan. Nicolás y Franco, ávidos seguidores de la saga, se ofrecen para ser los guías de LA GACETA durante la proyección y contar todos los detalles del libro que no aparecen en la película. "Yo leí la novela dos veces y me conozco de memoria todos los hechizos", señala desde la fila de enfrente Gloria Romero, de 11 años, otra de las fans incondicionales de Harry.
La primera escena, en la que el mago (ahora adolescente) aparece practicando a escondidas con su varita mágica, arrancó una ola de aplausos. Después, las ovaciones se repetirán cada vez que los buenos les ganan la partida a los malos. "La película no cuenta cómo matan a los padres de Harry. Eso está en el libro", susurra Nicolás desde la fila de atrás. A su lado, Franco come pochoclo y revela imprevistamente el secreto que encierra el filme. "Es que Sirius Black es el padrino de Harry", dice en voz alta provocando una gritería generalizada.
El final llega entre aplausos y ovaciones. "Estuvo buenísimo. El libro cuenta más cosas; pero igualmente la película es la mejor de las tres que se han hecho. Voy a volver el sábado", dice Nicolás.
En el cine todo es magia. Hay un farol muy inglés que remite al callejón de la hechicería en Londres, varios periódicos que anuncian la fuga del temible Sirius Black y, por supuesto, gigantografías con Harry, Hermione y Ron, los héroes de la historia. El furor es tan grande que los chicos incluso se pelean para tomarse una foto entre tantas imágenes. "Yo sigo a Harry desde hace mucho tiempo, incluso antes que llegara al cine. Leí todos sus libros. Y hasta estoy ahorrando dinero para viajar a Londres", señala Felicitas González, de 12 años, quien confesó en voz baja que está enamorada del actor que interpreta a Harry, Daniel Radcliffe. "Su rostro es igual al que yo imaginaba cuando leía los libros", dice entre risas.
Los silbidos que vienen del interior de la sala indican que la proyección está a punto de comenzar. Adentro, la algarabía es mayúscula. Los chicos corren, comen pochoclo y hablan a los gritos, como si estuvieran en uno de los recreos de Hogwarts. Casi no hay adultos. El bullicio es general y se acrecienta a medida que las luces se apagan. Nicolás y Franco, ávidos seguidores de la saga, se ofrecen para ser los guías de LA GACETA durante la proyección y contar todos los detalles del libro que no aparecen en la película. "Yo leí la novela dos veces y me conozco de memoria todos los hechizos", señala desde la fila de enfrente Gloria Romero, de 11 años, otra de las fans incondicionales de Harry.
La primera escena, en la que el mago (ahora adolescente) aparece practicando a escondidas con su varita mágica, arrancó una ola de aplausos. Después, las ovaciones se repetirán cada vez que los buenos les ganan la partida a los malos. "La película no cuenta cómo matan a los padres de Harry. Eso está en el libro", susurra Nicolás desde la fila de atrás. A su lado, Franco come pochoclo y revela imprevistamente el secreto que encierra el filme. "Es que Sirius Black es el padrino de Harry", dice en voz alta provocando una gritería generalizada.
El final llega entre aplausos y ovaciones. "Estuvo buenísimo. El libro cuenta más cosas; pero igualmente la película es la mejor de las tres que se han hecho. Voy a volver el sábado", dice Nicolás.







