02 Junio 2004 Seguir en 
"Son muchos los jóvenes que se me acercaron, que querían hablar conmigo. A ellos, yo les digo que con un poco de suerte y con mucho empeño se puede llegar adonde uno quiere", dice el doctor en Física Espacial Mario Acuña, en oposición a los discursos fatalistas. Es que a este investigador principal de la agencia espacial de los Estados Unidos (NASA) y egresado de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNT lo sorprendió el entusiasmo juvenil que percibió ayer en su reencuentro con los tucumanos.
El ingeniero Acuña, quien hace casi 40 años integró el ya desaparecido Laboratorio de Desarrollos Espaciales del Instituto de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Exactas, disertó ayer a sala llena -y compartió emociones con sus viejos compañeros, entre ellos el decano Mario Donzelli y Wencesalo Novotny- en la que fue su Facultad. Hoy lo hará a las 11, en el Centro Cultural Virla, donde será distinguido como visitante ilustre.
En diálogo con LA GACETA, el doctor Acuña (que a lo largo de su vida recibió numerosas medallas de la NASA por su aporte a la ciencia espacial) se mostró cautamente optimista sobre el futuro de la ciencia en la Argentina.
"Si aprovecháramos nuestro capital humano, que es muy importante, el futuro debería ser brillante, por varias razones. Nuestros costos de mano de obra deberían ser muy competitivos con el resto del mundo, al que le falta mano de obra calificada. El problema - reconoció- es que hay limitaciones prácticas desde el punto de vista del acceso a misiones espaciales, a lanzamientos. Y hay que competir, porque no sólo se trata de una decisión política, sino que hay que competir con el resto del mundo".
Líder en el desarrollo de instrumentos para medir campos magnéticos geofísicos, Acuña consolidó una carrera brillante en la NASA. Entre otros aportes, diseñó un instrumento que desde el Pionero 11 permitió medir la complejidad del campo magnético de Júpiter y de Saturno, lo que generó una discusión científica que duró muchos años. Ahora, este investigador que protagonizó las misiones de los satélites Voyager I y Voyager II se prepara para su próximo "viaje " a Mercurio. "Las misiones de los Viajeros I y II permitieron conocer los planetas exteriores en el Sistema Solar. En julio lanzaremos una misión a Mercurio, que recién va a llegar a ese planeta en 2010. Mercurio tiene un campo magnético muy débil, y no sabemos cómo genera ese campo porque el planeta rota muy despacito. No sabemos cómo está constituido su interior. Para tratar de completar este capítulo de formación de los planetas terrestres -Mercurio, Venus, la Tierra y Marte- debemos ir a este ejemplo único que es Mercurio, y estudiar lo que está ocurriendo en su interior, en la superficie, y qué ha pasado ahí durante la historia del sistema solar", explicó.
El ingeniero Acuña, quien hace casi 40 años integró el ya desaparecido Laboratorio de Desarrollos Espaciales del Instituto de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Exactas, disertó ayer a sala llena -y compartió emociones con sus viejos compañeros, entre ellos el decano Mario Donzelli y Wencesalo Novotny- en la que fue su Facultad. Hoy lo hará a las 11, en el Centro Cultural Virla, donde será distinguido como visitante ilustre.
En diálogo con LA GACETA, el doctor Acuña (que a lo largo de su vida recibió numerosas medallas de la NASA por su aporte a la ciencia espacial) se mostró cautamente optimista sobre el futuro de la ciencia en la Argentina.
"Si aprovecháramos nuestro capital humano, que es muy importante, el futuro debería ser brillante, por varias razones. Nuestros costos de mano de obra deberían ser muy competitivos con el resto del mundo, al que le falta mano de obra calificada. El problema - reconoció- es que hay limitaciones prácticas desde el punto de vista del acceso a misiones espaciales, a lanzamientos. Y hay que competir, porque no sólo se trata de una decisión política, sino que hay que competir con el resto del mundo".
Líder en el desarrollo de instrumentos para medir campos magnéticos geofísicos, Acuña consolidó una carrera brillante en la NASA. Entre otros aportes, diseñó un instrumento que desde el Pionero 11 permitió medir la complejidad del campo magnético de Júpiter y de Saturno, lo que generó una discusión científica que duró muchos años. Ahora, este investigador que protagonizó las misiones de los satélites Voyager I y Voyager II se prepara para su próximo "viaje " a Mercurio. "Las misiones de los Viajeros I y II permitieron conocer los planetas exteriores en el Sistema Solar. En julio lanzaremos una misión a Mercurio, que recién va a llegar a ese planeta en 2010. Mercurio tiene un campo magnético muy débil, y no sabemos cómo genera ese campo porque el planeta rota muy despacito. No sabemos cómo está constituido su interior. Para tratar de completar este capítulo de formación de los planetas terrestres -Mercurio, Venus, la Tierra y Marte- debemos ir a este ejemplo único que es Mercurio, y estudiar lo que está ocurriendo en su interior, en la superficie, y qué ha pasado ahí durante la historia del sistema solar", explicó.







