Un nuevo fallo pone a Lula al borde de la cárcel

El ex presidente ratificó que se inscribirá como precandidato para las presidenciales de octubre; los mercados reaccionaron favorablemente. El líder del Partido de los Trabajadores fue condenado ayer en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero. Además, el tribunal aumentó la pena de los nueve años y medio hasta los 12 años y un mes y lo dejó en el umbral de la inhabilitación electoral para los comicios de este año.

25 Ene 2018
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A FAVOR Y EN CONTRA. Ayer hubo movilizaciones de militantes y de ciudadanos en al menos 16 ciudades brasileñas; la situación de Lula divide al país. FOTOS DE Reuters

El ex presidente y líder opositor brasileño Luiz Inácio Lula da SIlva quedó en el umbral de la detención y de la inhabilitación electoral, luego de que una cámara de apelaciones ratificara ayer, por unanimidad, su culpabilidad en el escándalo Lava Jato y le aumentara la pena hasta 12 años de prisión.

La decisión abre interrogantes a la serie de crisis que registra Brasil desde junio de 2013 y al propio proceso electoral de octubre, ante el cual el ex presidente Lula se presenta como favorito en las encuestas. Los camaristas Joao Gebran Neto, Leandro Paulsen y Victor Laus respaldaron fuertemente al juez Sérgio Moro y rechazaron las medidas presentadas por la defensa de Lula para anular la sentencia de nueve años y medio de prisión.

El tribunal, siguiendo al instructor Gebran Neto, aumentó la pena para Lula pero redujo a tres años la del considerado corruptor, el empresario delator Leo Pinheiro, quien antes de declararse arrepentido había tenido una sentencia de 10 años. Paulsen, presidente de la sala 8 del Tribunal Regional de Porto Alegre, consideró que Lula debe ser arrestado una vez presentados los embargos de declaración, una suerte de queja a la cual tiene derecho ante la misma corte.

El juez entendió que corresponde la prisión para el ex presidente en base a un fallo de 2016 del Supremo Tribunal Federal, en el cual se afirma que alcanza con una condena de cámara para ordenar el encierro.

El escenario ahora se plantea extremo para Lula, debido a que el PT dice que será candidato y que lo inscribirá el 15 de agosto ante la justicia electoral. En el frente penal, deberá buscar un habeas corpus y una apelación ante la corte de casación penal. En el plano electoral, deberá sortear la Ley de Ficha Limpia, que impide asumir a quien es condenado en dos instancias, pero eso puede llegar incluso después de la elección: una bomba de tiempo en todo sentido.

Los jueces aplicaron la teoría del dominio de los hechos, una línea penal alemana por la cual la suma de indicios más el cargo alcanzan para elevar la responsabilidad a un jefe político: fue la misma usada en 2012 contra el ex ministro José Dirceu en el escándalo “mensalao”.

Lula fue encontrado culpable de corrupción pasiva y lavado de dinero por haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá -valuado en US$ 1,2 millones- a cambio de garantizar a la empresa contratos con Petrobras durante su gobierno.

Estas operaciones fueron el centro del escándalo en Brasil, como en el caso de la construcción de la refinería Abreu e Lima.

Esta refinería es considerada emblemática de la gestión Lula, ya que fue inaugurada por él y el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, con el objetivo de hacer un acuerdo entre Petrobras y PDVSA que finalmente fue rechazado por los venezolanos.

El camarista Paulsen comparó a Lula con el estadounidense Richard Nixon. Dijo que ambos tienen en común haber impulsado medidas contra la corrupción en sus gobiernos que finalmente se volvieron contra ellos. Así, comparó al Watergate con Lava Jato, la operación que marca el pulso del país y que se devoró a parte de la clase política y colaboró para el clima que permitió la destitución de Dilma Rousseff en 2016.

La Bolsa de Valores de San Pablo saltó superando la barrera record de los 80.000 puntos y el dólar cayó más de 1%, cotizado a 3,15 reales, en una señal del mercado financiero. El presidente Michel Temer, en Davos para el Foro Eocnómico Mundial, mandó un mensaje político de alto voltaje: “Mis adversarios o están presos o están desmoralizados”.

Miles de personas se movilizaron durante y después del fallo por al menos 16 ciudades brasileñas. Lula siguió el juicio “con la conciencia tranquila” y se sumó a la multitud en la Plaza de la República, en el centro de San Pablo. (Télam)

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