A un mes de las Fiestas, se dispara la compra de carne para evitar una suba de precios

Los hábitos de consumo de carne de los tucumanos se están reacomodando.

29 Nov 2017
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Josefina entra al mercado. Mira precios y compara. Piensa por ella, pero también por los otros tres miembros de su familia. Su esposo Octavio y sus hijos adolescentes. Hacer las compras es toda una estrategia en tiempos en que el salario no alcanza para darse todos los gustos. La inflación de años anteriores le ha permitido a esta ama de casa adquirir una gimnasia financiera que se combina con la nutrición. Compra medio kilo de paleta chata para hacer la salsa del mediodía de hoy. Confiesa que adquirirá la promoción de tres kilos de pata muslo de pollo a $ 130 y hasta incorporará carré de cerdo (a $ 120 el kilo).

Los hábitos de consumo de carne de los tucumanos se están reacomodando, al mismo ritmo que el resto de los habitantes argentinos. El consumo per cápita en el país es de 118,4 kilos de carne, con un fuerte predominio de la de vaca (58 kilos por habitante), pero seguido de cerca por la de pollo (44,9 kilos). El cerdo no se queda atrás: el consumo de carne porcina en el mercado interno pasó de 5,7% en 1992 a 13,6% en 2017, de acuerdo con un reporte de la consultora Focus Market.

En el Mercado del Norte, el matambre (se consigue actualmente a $ 165 el kilo); el peceto o jamón (cuesta $ 197) son los cortes que tienen más salida para esta época, reconoce el encargado de la carnicería Rojano. ¿Por qué sucede esto? Los carniceros del mercado consultados por LA GACETA coinciden en que las familias ya comenzaron a stockear los tradicionales cortes vacunos para las Fiestas de Fin de Año. El matambre es uno de los platos principales, sea al verdeo o porque es utilizado para elaborar empanadas. El peceto y el jamón tienen destino de sándwich, de ternera y, más sofisticado, vitel toné, que se sirve de entrada y que es tradición en muchas familias.

“Es frecuente que llega el 15 de diciembre y ya no tenemos esos cortes vacunos”, reconoce Fabián, un carnicero de un local céntrico.

El asado del fin de semana también se mantiene como costumbre. En el mercado puede conseguirse a $ 165 la costilla especial, mientras que en otros negocios temáticos, el kilo puede llegar hasta $ 200.

El pollo no le pierde pisada a la vaca. Con el precio de la carne bovina, fueron más los consumidores que se inclinaron a la carne aviar. “La gente consume hasta tres veces por semana el pollo”, dice Martín Nieva, de Su Pollería. Hilda interrumpe la charla. ¿Cuánto cuesta la gallina?, pregunta. Martín responde: “$ 34 el kilo, doña”. Un poco más barato que el pollo, la gallina es adquirida para hacer empanadas. Y puede resistir un buen tiempo en el freezer, acota el pollero. Los otros dos productos de mayor consumo son el filet ($ 95 el kilo) y la suprema de pollo (con un kilo, que cuesta $ 90, una familia tipo puede almorzar y cenar).

Daniel Alonso no quiere quedarse atrás en la carrera de los puestos. Tiene uno especializado en carne porcina en el Mercado del Norte. Y, al igual que lo que relata Martín, sostiene que la población está comiendo cerdo tres veces a la semana. “El carré de cerdo se impone en la semana, mientras que para el finde se lleva más el lechón que está a $ 100”, dice el puestero. Una novedad que también ha llegado a la mesa de los tucumanos son las milanesas de cerdo ($ 130 el kilo), sazonadas con provenzal.

Comparaciones

En su informe, Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, preguntó si el consumidor ha realizado algún cambio por el aumento en el precio de la carne vacuna. Casi el 37% de los consultados respondió que no, que compra de la misma manera que siempre. Tomando como base el salario mínimo en cada país, los argentinos necesitan 4,2 horas de trabajo para comprar un kilo de carne vacuna, menos que las 5,5 horas de los brasileños y 6 de los chilenos y colombianos, indica la consultora.

A nivel mundial, quienes deben trabajar menos para adquirir este tipo de carne son los daneses: apenas una hora, por los altos salarios, ya que el costo del producto es un 30,2% mayor al promedio global. Les siguen los suecos (1,4 hora), australianos (1,5), noruegos (1,7) y neozelandeses (1,90). En cambio, los que más horas deben trabajar para adquirir este alimento son los indonesios (23,6 horas), indios (22,8), emiratíes (22,1), rusos (21,8) y egipcios (20,1).

Según Focus Market, para comprar un kilo de pollo en la Argentina se precisa 1,7 hora laboral, menos que en el resto de la región, a un valor un 20,3% por debajo del global.

La carne más cara para los argentinos, medida en horas laborales necesarias (según el salario mínimo) es la de pescado: requieren 7,6 horas para un kilo. Sólo en carne de cerdo los brasileños superan a los locales: precisan 3,2 frente a las 4,9 de los argentinos.

Un dato para tener en cuenta: los comerciantes estiman que, por las Fiestas, el precio de la carne puede llegar a tener un reajuste promedio del 15%.

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