09 Mayo 2004 Seguir en 
Washington.- La soldado estadounidense Sabrina Harman, protagonista de la foto en la que aparece con el pulgar hacia arriba detrás de una pila de prisioneros iraquíes desnudos en la cárcel de Abu Ghraib, dijo que sus superiores le habían ordenado "hacerles ver a los detenidos el infierno". Además de la fotografía con la "pirámide humana", es suya la mano que, en otra de las imágenes, aplica un electrodo en los genitales a un prisionero encapuchado y casi crucificado. Harman, de 26 años y empleada de una pizzería en la vida civil, es uno de los siete militares acusados por las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib y puede enfrentarse a una corte marcial.
En tanto, ayer comenzó el proceso contra Lynndie England, la joven soldado de West Virginia que aparece en otra fotografía sonriendo y "apuntando" con sus dedos hacia un grupo de prisioneros iraquíes desnudos. England también aparece arrastrando con una soga, como a un perro, a un preso iraquí al que se ve tendido en el suelo de la prisión.
Los que decidían
"Nos traían a los detenidos esposados y con la capucha sobre la cabeza. Nuestra misión era mantenerlos despiertos, hacerles ver el infierno para que hablaran", escribió la soldado en un correo electrónico enviado al diario "The Washington Post" desde la base Camp Victory, cerca del aeropuerto de Bagdad, donde está confinada desde febrero. Según Harman, los militares de su unidad recibían órdenes de agentes de Inteligencia del Ejército, de funcionarios de la CIA y de personal civil a cargo de la supervisión de los interrogatorios. "Las personas que los traían nos decían si debíamos o no ser ?simpáticos? con ellos", relató al diario. Según Harman, no había estándares en los procedimientos operativos. En el ala A1, para detenidos acusados de pertenecer a grupos rebeldes, eran los agentes de Inteligencia del Ejército o de la CIA los que decidían cómo debían marchar las cosas.
El viernes, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, había dicho ante una comisión del Senado que investiga el escándalo que el personal militar tenía la orden de actuar en el marco de la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra. Por otra parte, el senador republicano Lindsay Graham dijo ayer que habría varios casos de asesinato de iraquíes en las cárceles militares. (Reuter-Télam)
Un drama familiar
Los padres de Lynndie England, de 22 años, abandonaron un pequeño pueblo de Virginia donde residían, para no tener que responder a la prensa sobre el porqué de la actitud de su hija. Hasta hace poco, la foto de Lynndie se exhibía con orgullo en el pueblo, junto con las de otros vecinos destinados a Irak. Desde hace tres días, Lynndie ya no aparece en el conjunto. (Especial)
Frente político contra la ocupación
Bagdad.- Mientras las tropas de la coalición liderada por Estados Unidos intenta sofocar las rebeliones chiíta y sunnita en Irak, a las que se suman las actividades de milicianos extranjeros vinculados a organizaciones fundamentalistas, surgió ayer por primera vez un frente político contra la invasión al país árabe. Unas quinientas personalidades de los distintos estamentos sociales de Irak crearon la Conferencia Nacional Iraquí Contra la Ocupación.
Este organismo nuclea a partidos y fuerzas políticas islámicas, nacionales e independientes. Entre otras entidades figuran el Movimiento de la Corriente Nacionalista Arabe, el Movimiento Nacional Unido, el Partido por la Reforma Democrática y la Comisión de Derechos Humanos. "Nuestro objetivo es terminar con la ocupación de Irak y alcanzar la unidad nacional", declaró el secretario general de la organización, Yawad al Jalesi.
Mientras se producía el anuncio en Bagdad, tanques estadounidenses rodeaban las oficinas del clérigo chiíta Moqtada Sadr, no lejos de allí. Los milicianos que responden al clérigo ocuparon, mientras tanto, varias zonas de Basora, al sur del país, controlada por unos 8.000 soldados británicos. (Reuter-DPA)
En tanto, ayer comenzó el proceso contra Lynndie England, la joven soldado de West Virginia que aparece en otra fotografía sonriendo y "apuntando" con sus dedos hacia un grupo de prisioneros iraquíes desnudos. England también aparece arrastrando con una soga, como a un perro, a un preso iraquí al que se ve tendido en el suelo de la prisión.
Los que decidían
"Nos traían a los detenidos esposados y con la capucha sobre la cabeza. Nuestra misión era mantenerlos despiertos, hacerles ver el infierno para que hablaran", escribió la soldado en un correo electrónico enviado al diario "The Washington Post" desde la base Camp Victory, cerca del aeropuerto de Bagdad, donde está confinada desde febrero. Según Harman, los militares de su unidad recibían órdenes de agentes de Inteligencia del Ejército, de funcionarios de la CIA y de personal civil a cargo de la supervisión de los interrogatorios. "Las personas que los traían nos decían si debíamos o no ser ?simpáticos? con ellos", relató al diario. Según Harman, no había estándares en los procedimientos operativos. En el ala A1, para detenidos acusados de pertenecer a grupos rebeldes, eran los agentes de Inteligencia del Ejército o de la CIA los que decidían cómo debían marchar las cosas.
El viernes, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, había dicho ante una comisión del Senado que investiga el escándalo que el personal militar tenía la orden de actuar en el marco de la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra. Por otra parte, el senador republicano Lindsay Graham dijo ayer que habría varios casos de asesinato de iraquíes en las cárceles militares. (Reuter-Télam)
Un drama familiar
Los padres de Lynndie England, de 22 años, abandonaron un pequeño pueblo de Virginia donde residían, para no tener que responder a la prensa sobre el porqué de la actitud de su hija. Hasta hace poco, la foto de Lynndie se exhibía con orgullo en el pueblo, junto con las de otros vecinos destinados a Irak. Desde hace tres días, Lynndie ya no aparece en el conjunto. (Especial)
Bagdad.- Mientras las tropas de la coalición liderada por Estados Unidos intenta sofocar las rebeliones chiíta y sunnita en Irak, a las que se suman las actividades de milicianos extranjeros vinculados a organizaciones fundamentalistas, surgió ayer por primera vez un frente político contra la invasión al país árabe. Unas quinientas personalidades de los distintos estamentos sociales de Irak crearon la Conferencia Nacional Iraquí Contra la Ocupación.
Este organismo nuclea a partidos y fuerzas políticas islámicas, nacionales e independientes. Entre otras entidades figuran el Movimiento de la Corriente Nacionalista Arabe, el Movimiento Nacional Unido, el Partido por la Reforma Democrática y la Comisión de Derechos Humanos. "Nuestro objetivo es terminar con la ocupación de Irak y alcanzar la unidad nacional", declaró el secretario general de la organización, Yawad al Jalesi.
Mientras se producía el anuncio en Bagdad, tanques estadounidenses rodeaban las oficinas del clérigo chiíta Moqtada Sadr, no lejos de allí. Los milicianos que responden al clérigo ocuparon, mientras tanto, varias zonas de Basora, al sur del país, controlada por unos 8.000 soldados británicos. (Reuter-DPA)







