Lo viejo funciona: Messi, los acoples y las colectoras

De la motosierra al manual de la casta: el giro pragmático de Milei al resucitar las colectoras nacionales y su espejo con los cuestionados acoples de Tucumán.

Lo viejo funciona: Messi, los acoples y las colectoras

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La frase se inmortalizó con el estreno de la serie de Netflix de El Eternauta, pero cobró una sobrevida inesperada en las transmisiones deportivas. Varios relatores del Mundial la repitieron casi como si se hubieran puesto de acuerdo al analizar cómo figuras de la talla de Lionel Messi o el arquero caboverdiano Vozinha seguían siendo las piezas clave para triunfar en estructuras donde el recambio vertiginoso, las ideas nuevas y la sangre joven parecían imponerse por la fuerza de la biología. “Lo viejo funciona”, sentenciaron.

Al parecer, el Gobierno nacional, que llegó al poder defenestrando todo lo “viejo” de la política -desde la “casta” hasta el Estado mismo como concepto-, se sentó a observar el desempeño de los más antiguos del tablero y decidió emularlos sin ningún pudor ideológico. En los pasillos del Congreso de la Nación ya se discute un ambicioso proyecto de reforma electoral impulsado por la mesa chica de la Casa Rosada que responde a “los Menem”. El plan de máxima apunta a la quita de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) bajo el argumento del ahorro fiscal. Pero el “plan B” que interesaría al oficialismo para aceitar los consensos de cara a las presidenciales de 2027 es habilitar el regreso de las llamadas “colectoras” a nivel nacional.

La estrategia es netamente pragmática: un pacto de supervivencia mutua donde la Libertad Avanza evita desgastarse armando listas locales competitivas que pongan en jaque a los caudillos provinciales, a cambio de que estos aten las boletas de sus legisladores a la postulación presidencial de Javier Milei. Estas colectoras no son otra cosa que un espejo nacional del polémico sistema de “acoples” que rige en Tucumán; ese mismo entramado de ingeniería electoral que la oposición local califica sistemáticamente como un laberinto tramposo y que disgusta hondamente a una porción mayoritaria de la ciudadanía que se siente rehén de un cuarto oscuro inmanejable.

Las contradicciones del relato libertario aquí se vuelven flagrantes. Fue nada más y nada menos que la archienemiga del modelo actual, Cristina Fernández de Kirchner, quien en 2011, tras sancionar la ley de reforma política, utilizó un decreto reglamentario para darle vigencia plena a las colectoras, permitiendo acuerdos de adhesión de boletas entre agrupaciones que ni siquiera integraban la misma alianza. Luego, en 2019, el gobierno de Mauricio Macri las prohibió por decreto buscando dotar de mayor transparencia al comicio. Hoy, la paradoja se completa: la fuerza que venía a demoler las viejas prácticas se dispone a desempolvar la arquitectura electoral del kirchnerismo más puro para blindar su propia gobernabilidad.

En nuestra provincia, el gobernador Osvaldo Jaldo no ocultó su satisfacción y recogió el guante con una sonrisa amplia. “Resulta que ahora parecería que las colectoras vienen de Buenos Aires hacia el interior. Alguien de La Libertad Avanza que ha venido cuestionando siempre los acoples en Tucumán le tendrá que explicar a los tucumanos qué diferencia hay con las colectoras, o por qué ahora sí y antes no”, fustigó el mandatario. Con esa declaración.

Para dimensionar el tamaño de la contradicción, basta revisar las cifras de lo que significan los acoples en el jardín de la República. En las últimas elecciones provinciales, el sistema llegó a proparar más de 18.000 candidatos para apenas 347 cargos en disputa, obligando a los ciudadanos a elegir entre sábanas de papel que superaban las sesenta opciones por cuarto oscuro. Un festival de sellos de goma diseñado para atomizar el voto y traccionar hacia arriba a las estructuras gobernantes. El propio Lisandro Catalán, presidente de LLA en Tucumán, fustigó duramente este mecanismo en reiteradas oportunidades en los medios de comunicación locales, tildándolo de “obsoleto, tramposo y viciado de raíz”. Hoy, pese al pragmatismo de la Casa Rosada, Catalán repitió aquellos dichos en su cuenta de X y aseveró que hasta ahora la reforma política nacional se basa solo en trascendidos, salvo la intención de eliminar las PASO.  “Del sistema electoral de Tucumán sí podemos hablar con absoluta claridad: es, por lejos, el sistema más distorsionado y tramposo del país.

A nivel nacional, la postura de los gobernadores de otras latitudes oscila entre la conveniencia y la desconfianza. Para muchos mandatarios de fuerzas provinciales o del PJ dialoguista, las colectoras representan un salvoconducto: les permite retener el control de sus territorios sin necesidad de fusionarse formalmente con La Libertad Avanza ni someterse al desgaste de una interna. Es la política entendida como un mercado de transacciones líquidas.

Persistencia de la excelencia

Aquí es donde la analogía inicial exige una necesaria y urgente disección. Cuando la cultura popular acuñó que “lo viejo funciona” mirando a Messi, lo hizo desde la admiración a la vigencia del talento, a la economía de esfuerzos en pos de la efectividad y al respeto por las reglas de un juego donde el mejor sigue marcando la diferencia. Messi es la persistencia de la excelencia. El sistema de acoples y colectoras, en cambio, funciona por motivos diametralmente opuestos: no sobrevive por su excelencia, sino por su capacidad de distorsión; no aporta claridad, sino confusión; no premia al mejor, sino al que tiene la billetera y el aparato logístico necesarios para multiplicar boletas en el cuarto oscuro.

El Gobierno nacional parece haber comprendido que para sostenerse no necesita emular la genialidad del capitán argentino, sino aferrarse a las mañas de los viejos defensores rústicos que apelan a la falta y al barro cuando las piernas ya no responden. Al final del día, rescatar las colectoras no es un homenaje a la experiencia ni una búsqueda de eficiencia institucional. Es la admisión lisa y llana de que, cuando las papas queman, las “fuerzas del cielo” prefieren la seguridad de las viejas y cuestionadas trampas terrenales.

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