Rumsfeld se disculpó por las torturas a los presos iraquíes

Preguntas sin respuesta.El jefe del Pentágono admitió ser responsable de las aberraciones cometidas por soldados en una prision de Bagdad. Hay más fotos y videos en circulación.

08 Mayo 2004
WASHINGTON.- En una audiencia ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, se disculpó por el maltrato a los presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib. "Lo siento profundamente", dijo Rumsfeld en una declaración bajo juramento que fue interrumpida por manifestantes que pedían su renuncia. "Asumo toda la responsabilidad", dijo, aunque no supo explicar por qué se reaccionó tarde a las denuncias de hace casi un año.
También aceptó Rumsfeld su error por no haber informado al Congreso acerca de estos incidentes. Los legisladores se enteraron de las acciones aberrantes de sus conciudadanos por la prensa, que ayer continuaba publicando imágenes de torturas y de tormentos a presos iraquíes. Hay más fotos y videos aún no publicados, donde se ven actos crueles y sádicos realizados por personal norteamericano en Irak, informó. "Las vi anoche y, si se publican, es obvio que la situación será peor", admitió. "Si se envían a algunas agencias noticiosas y se extraen de los canales del proceso penal, donde se encuentran, es ahí a donde todos iremos a parar", apuntó.
Según Rumsfeld, estos "hechos terribles" fueron perpetrados por un "pequeño grupo de militares", y subrayó que los soldados responsables y los 27 civiles especialistas en interrogatorios -pertenecientes a empresas privadas de Inteligencia- tenían la orden de proceder en el marco de lo establecido por la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra.

Sigue en funciones
El jefe del Pentágono prometió investigar hasta el máximo nivel necesario para poner fin a estas prácticas. Sin embargo, el presidente del Comité, el republicano John Warner, dijo que las vejaciones mancharon en forma irreparable la imagen de EE.UU. ante el mundo y que por lo tanto son "totalmente inaceptables". Pese a ello, el presidente George W. Bush reiteró que el jefe del Pentágono seguirá en su gabinete. El propio Rumsfeld negó que piense dejar el cargo. "No dimitiré sólo porque esto se haya politizado", afirmó.
Políticos demócratas y también republicanos reclamaron la renuncia del jefe del Pentágono. Ayer, un grupo de manifestantes que interrumpió la audiencia denunció las violaciones de derechos humanos en Irak y acusó a Rumsfeld de ser un criminal de guerra. El secretario de Defensa, quien compareció acompañado por la plana mayor del Pentágono, debe declarar también ante la Cámara de Representantes. (Reuter-Télam-DPA)

ANALISIS

Seguro, como siempre
Por Laszlo Trankovits
WASHINGTON.- "Júzguennos por nuestros actos" y "creemos en la libertad del individuo y en la ley" fueron algunas de las frases lanzadas ayer por el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, a modo de consigna, durante el interrogatorio al que lo sometió el Senado. Seguro, como siempre, trató de presentar el escándalo por los abusos contra prisioneros en la cárcel bagdadí de Al Ghraib como un fenómeno absolutamente marginal. La actuación de las Fuerzas Armadas, con sus "maravillosos hombres" está impregnada de los valores estadounidenses, aseguró, como si nada hubiese cambiado en EE.UU. después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en cuanto a los derechos civiles e internacionales.
Tras algunas maniobras elusivas, Rumsfeld destacó que la Convención de Ginebra debería estar vigente en la prisión de Abu Ghraib. Pero hay testimonios divergentes. Según el diario "The Washington Post", hubo consenso interno en no respetar la convención en la lucha contra el terrorismo.

El gran debate
EE.UU. ya utilizó ya en 2002 métodos "duros" de interrogatorio en Irak. Además, llevaron a prisioneros clave particularmente resistentes a los interrogatorios a países aliados donde es usual la tortura, según denuncias no desmentidas. El tema de la tortura ha dejado de ser tabú en EE.UU. tras el 11-S. Columnistas y científicos sociales debaten hasta dónde puede avanzar una sociedad en la lucha contra los terroristas, sin descartar la tortura como eventual necesidad. (DPA)

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