Alumnas de la ESEA, con el lenguaje del cuerpo, hablaron sobre las adicciones

El PUNA cerró sus actividades preventivas con una muestra en el Virla.

28 Oct 2017

Camila y Roberto. Dos chicos que pueden ser cualquier pareja tucumana de novios viven los sentimientos más fuertes: amor, celos, envidia, el fantasma de una antigua pareja... Pero sin ninguna vía de escape. La palabra es la gran ausente. La historia va subiendo en dramatismo y termina con fin abierto. Las que reciben la lluvia de aplausos en el Centro Cultural Virla son las alumnas de 5° año A de la Escuela Superior de Enseñanza Artística (ESEA). En un lenguaje corporal de danza-teatro, ellas ponen en escena una de las situaciones más comunes que dejan a los adolescentes al borde de las adicciones.

La obra “Entre el tormento y el amor” de las alumnas de la ESEA fue la elegida para cerrar las Tareas Preventivas 2017 del Programa Universitario para el Estudio de las Adicciones (PUNA), que se desarrollaron durante el año en todas las escuelas secundarias de la UNT. También actuaron ayer los chicos de la orquesta “Rolando Chivo Valladares” y la Murga del centro “Mate Cocido”, del barrio ATE. Una vez concluida la representación teatral, alumnos de distintos colegios analizaron el mensaje de la obra.

“Cuando uno es adolescente los sentimientos son muy fuertes, por ejemplo, si estás triste, ¡estás súper triste!”, dice Sofía en el debate posterior. “El problema es que muchos chicos no enfrentan sus problemas y buscan en el alcohol una vía de escape”, explica. “Una de las definiciones de la palabra adicción es ‘sin palabra’”, agrega Leo. “Cuando algo no podés poner en palabras, lo actúas. Por eso es bueno saber expresar bien los sentimientos y poder manejarlos, para que no salgan de cualquier manera”, dice otra de las jóvenes, en el foro coordinado por el PUNA.

“A nosotras nos movilizó mucho la obra mientras la hacíamos”, contaron Micaela Morales y Victoria del Val, quienes participaron en la representación de la ESEA. La pieza de danza-teatro fue ideada, guionada e interpretada por las alumnas bajo la coordinación de la profesora Natalia Hernández. “La consigna que nos dieron era expresar con el cuerpo lo que queríamos decir. Lo primero que acordamos es contar una historia de amor. Después el guión se fue armando con el aporte de todas”, apuntaron Lourdes de la Silva, Camila Díaz y Noelia Morandini, que fueron las protagonistas.

“Queremos dejar como mensaje que los adolescentes debemos aprender a superar las cosas que nos pasan, como cuando se rompe una relación de amor, y a controlar nuestros impulsos. Para eso necesitamos hablar de lo que nos ocurre y en ese sentido las amigas son muy importantes. Nosotras pasamos todo el día en la escuela, desde las 7 hasta las 20, por lo tanto las compañeras y las profesoras son como nuestra familia. En nuestra escuela existe una gran fraternidad y eso nos ayuda a superar muchos problemas”, cuentan.

El trabajo del PUNA

El PUNA tiene una trayectoria de 11 años en la provincia. “La única universidad que tiene un programa específico de prevención de las adicciones es la UNT, a través del PUNA. Además es el único que tiene una línea de 0-800”, señala su director, Ramiro Hernández. A través del 0800 222 37642 el PUNA se abre a toda la comunidad. Hernández cuenta que el programa trabaja en los barrios, a través de redes, y en las escuelas, especialmente en las siete de la UNT, aunque también están presentes en todas las demás cuando lo solicitan. En los colegios el programa está focalizado en la población de 12 a 15 años, que es la edad de inicio. En cada escuela trabaja de manera diferente, en general, utilizando el arte como disparador para el debate.

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