07 Mayo 2004 Seguir en 
NAYAF.- Una escalada de la violencia en Irak dejó ayer 53 muertos tras el estallido de un coche bomba en el cuartel estadounidense en Bagdad y en combates en Nayaf y Kerbala, el mismo día que se divulgaron más fotos de abusos por parte de soldados de Estados Unidos. En Nayaf, donde las fuerzas estadounidenses tenían rodeados a los hombres del clérigo chiíta Moqtada al Sadr, murieron unos 40 milicianos en combate y el ejército tomó luego la oficina del gobernador, en las afueras de la ciudad. Otros seis guerrilleros murieron en Kerbala, cuando un vehículo blindado estadounidense entró al centro de la ciudad y destruyó la oficina de Al Sadr, sin darles tiempo a sus seguidores a que se retiraran. Tanques estadounidenses ocuparon el edificio del gobernador, situado en la calle principal de Nayaf, a sólo cinco kilómetros de los santuarios más venerados de los chiítas. También se reportaron intensos enfrentamientos en el cercano pueblo de Kufa.
Fue esta la acción más audaz contra la insurgencia chiíta que estalló hace un mes liderada por Al Sadr, de 30 años, quien exige la salida de los estadounidenses de Irak. Un funcionario estadounidense definió la operación en Nayaf muy gráficamente: "podría decirse que llevamos a cabo una operación en Roma, pero no hemos llegado demasiado cerca del Vaticano". Líderes chiítas rivales critican cada vez con más dureza el atrincheramiento de Al Sadr y de miles de seguidores en la ciudad sagrada. En una extensa operación contra insurgentes en el sur de Irak, tanques estadounidenses avanzaron sin resistencia hacia el centro de la ciudad sagrada de Kerbala, destruyendo las oficinas usadas por el Ejército Mehdi de Al Sadr.
La marca de Al Zarqawi
En tanto, en Bagdad, un atacante suicida con coche bomba mató a cinco iraquíes y a un soldado estadounidense en un punto de control de acceso al cuartel general estadounidense en la capital iraquí. En el ataque resultaron heridos 23 iraquíes y otros dos soldados. Según fuentes militares, el ataque llevaba la marca de Abu Musab al Zarqawi, supuesto operador de la red Al Qaeda en Irak, a quien Washington acusa de ser responsable de una serie de atentados similares en Irak. La bomba contenía proyectiles de artillería y un tipo de explosivo que Zarqawi ha utilizado en el pasado, dijeron. "Fue típico: suicida, espectacular, simbólico", dijo un funcionario iraquí para referirse al primer ataque grande con bomba en Bagdad desde el 17 de marzo, cuando un suicida estrelló un automóvil contra un hotel y provocó la muerte de siete personas. Este hecho se produjo el mismo día en el que se conocieron nuevas fotografías de vejaciones de estadounidenses a prisioneros en Irak.
En tanto, una presunta declaración del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ofreció una recompensa en oro a quien mate al administrador estadounidense en Irak, Paul Bremer, o al secretario general de la ONU, Kofi Annan. La declaración indicó que se entregarían 10 kilogramos de oro como recompensa a quien mate a los dos funcionarios o al enviado de la ONU a Irak, Lakhdar Brahimi. (Reuter)
Fue esta la acción más audaz contra la insurgencia chiíta que estalló hace un mes liderada por Al Sadr, de 30 años, quien exige la salida de los estadounidenses de Irak. Un funcionario estadounidense definió la operación en Nayaf muy gráficamente: "podría decirse que llevamos a cabo una operación en Roma, pero no hemos llegado demasiado cerca del Vaticano". Líderes chiítas rivales critican cada vez con más dureza el atrincheramiento de Al Sadr y de miles de seguidores en la ciudad sagrada. En una extensa operación contra insurgentes en el sur de Irak, tanques estadounidenses avanzaron sin resistencia hacia el centro de la ciudad sagrada de Kerbala, destruyendo las oficinas usadas por el Ejército Mehdi de Al Sadr.
La marca de Al Zarqawi
En tanto, en Bagdad, un atacante suicida con coche bomba mató a cinco iraquíes y a un soldado estadounidense en un punto de control de acceso al cuartel general estadounidense en la capital iraquí. En el ataque resultaron heridos 23 iraquíes y otros dos soldados. Según fuentes militares, el ataque llevaba la marca de Abu Musab al Zarqawi, supuesto operador de la red Al Qaeda en Irak, a quien Washington acusa de ser responsable de una serie de atentados similares en Irak. La bomba contenía proyectiles de artillería y un tipo de explosivo que Zarqawi ha utilizado en el pasado, dijeron. "Fue típico: suicida, espectacular, simbólico", dijo un funcionario iraquí para referirse al primer ataque grande con bomba en Bagdad desde el 17 de marzo, cuando un suicida estrelló un automóvil contra un hotel y provocó la muerte de siete personas. Este hecho se produjo el mismo día en el que se conocieron nuevas fotografías de vejaciones de estadounidenses a prisioneros en Irak.
En tanto, una presunta declaración del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ofreció una recompensa en oro a quien mate al administrador estadounidense en Irak, Paul Bremer, o al secretario general de la ONU, Kofi Annan. La declaración indicó que se entregarían 10 kilogramos de oro como recompensa a quien mate a los dos funcionarios o al enviado de la ONU a Irak, Lakhdar Brahimi. (Reuter)







