07 Mayo 2004 Seguir en 
BRASILIA.- Aliados del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, culparon al gobierno por una dura derrota en el Congreso y lo acusaron de ineficacia para coordinar y disciplinar a las bancadas oficialistas. "No hay duda de que la base aliada del gobierno está desarticulada", dijo el senador Tamez Tebet, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal apoyo de Lula en el Congreso.
El Senado, con el voto de aliados del gobierno, dejó sin efecto en la noche del miércoles un decreto que prohibía los bingos. Esa medida contra los juegos había sido adoptada por Lula para contrarrestar un escándalo que golpeó la popularidad de su gobierno y los mercados financieros, y que estalló cuando se divulgó un video que mostraba a un asesor de su jefe de gabinete pidiendo dinero a un empresario ligado al juego. Este hecho ocurrió antes de la asunción del nuevo gobierno, pero obligó a la renuncia del funcionario.
Además, la oposición, con la ayuda de legisladores oficialistas, logró instalar en la Cámara de Diputados una comisión para discutir el nuevo salario mínimo fijado por el gobierno, de 260 reales (unos U$S 87), a lo que Lula se oponía. El Congreso, al instalar la comisión, podría elevar la tibia mejora salarial, aunque el gobierno aún cuenta con el recurso del veto.
Caídas en picada
Ayer, mientras los bingos reabrían sus puertas, la moneda local -el real- y la bolsa de valores acusaban el golpe, que reavivó las dudas sobre la capacidad del gobierno para conseguir la aprobación de reformas pendientes. La Bolsa de Valores de San Pablo cerró con una baja del 4,17%; el índice Bovespa, que mide las oscilaciones de precios de los papeles más negociados en el mercado paulista, retrocedió nada menos que 835,76 unidades para cerrar a 19.190,48 puntos. Por su parte, la cotización del dólar volvió a romper en algunos momentos la marca de tres reales, pero cerró a 2,9960/2,9980 reales, con un aumento acentuado del 1,46% con relación a la víspera. (Reuter)
El Senado, con el voto de aliados del gobierno, dejó sin efecto en la noche del miércoles un decreto que prohibía los bingos. Esa medida contra los juegos había sido adoptada por Lula para contrarrestar un escándalo que golpeó la popularidad de su gobierno y los mercados financieros, y que estalló cuando se divulgó un video que mostraba a un asesor de su jefe de gabinete pidiendo dinero a un empresario ligado al juego. Este hecho ocurrió antes de la asunción del nuevo gobierno, pero obligó a la renuncia del funcionario.
Además, la oposición, con la ayuda de legisladores oficialistas, logró instalar en la Cámara de Diputados una comisión para discutir el nuevo salario mínimo fijado por el gobierno, de 260 reales (unos U$S 87), a lo que Lula se oponía. El Congreso, al instalar la comisión, podría elevar la tibia mejora salarial, aunque el gobierno aún cuenta con el recurso del veto.
Caídas en picada
Ayer, mientras los bingos reabrían sus puertas, la moneda local -el real- y la bolsa de valores acusaban el golpe, que reavivó las dudas sobre la capacidad del gobierno para conseguir la aprobación de reformas pendientes. La Bolsa de Valores de San Pablo cerró con una baja del 4,17%; el índice Bovespa, que mide las oscilaciones de precios de los papeles más negociados en el mercado paulista, retrocedió nada menos que 835,76 unidades para cerrar a 19.190,48 puntos. Por su parte, la cotización del dólar volvió a romper en algunos momentos la marca de tres reales, pero cerró a 2,9960/2,9980 reales, con un aumento acentuado del 1,46% con relación a la víspera. (Reuter)







