Los seis meses del presidente de EEUU más impopular

Trump cumple mañana medio año en la Casa Blanca, sin victoria legislativa y con el fantasma de la destitución recorriendo Washington. La supuesta injerencia de Putin en la campaña, en desmedro de Hillary Clinton, es de lo que hablan todos los medios

19 Jul 2017
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INÉDITO. El carácter intempestivo de Trump, así como el ataque a sus críticos, no tienen precedentes en EEUU. reuters

Sara Barderas - DPA

WASHINGTON.- Donald Trump cumple mañana seis meses en la Casa Blanca con la valoración más baja de un presidente de EEUU desde que se hacen encuestas, sin haber logrado una victoria legislativa y con la palabra impeachment revoloteando en Washington, mientras continúan las revelaciones sobre las conexiones de su equipo con Rusia y prosigue la investigación de ese escándalo.

Trump inició su presidencia el 20 de enero bajo los lemas America First (“Estados Unidos primero”) y Make America Great Again (“Hacer a Estados Unidos grande otra vez”), dos mensajes que en estos seis meses ha traducido en hechos como la salida del Acuerdo Transpacífico y del Acuerdo de París sobre cambio climático, el veto migratorio a musulmanes frenado en varias ocasiones por los tribunales y el intento de revocar la reforma sanitaria que hizo Barack Obama.

Su carácter intempestivo y su utilización de Twitter para lanzar mensajes políticos y atacar a medios de comunicación y periodistas críticos han marcado seis meses de Gobierno que carecen de un precedente en la historia de la primera potencia mundial.

“Lo que habíamos visto antes del 8 de noviembre (día de los comicios presidenciales) fue lo que tuvimos a partir del 20 de enero (toma de posesión): un crío en un traje de hombre, un bribón con armadura de caballero, un peligroso experimento con consecuencias imprevisibles”, escribía hace unos días en The New Times el columnista Frank Bruni.

Al grito de Fake news! (“¡Noticias falsas!”), con Trump ha llegado a Estados Unidos la era de los “hechos alternativos”, un universo en el que las noticias malas son “noticias falsas”, la realidad se moldea en el discurso para que sirva de argumento y teóricos de la conspiración se convierten en líderes de opinión.

Trump entró en la Casa Blanca con la valoración más baja que ha tenido un mandatario estadounidense al inicio de su presidencia. Así llegó en abril a los 100 días. Y cuando cumple seis meses, no sólo continúa en esa senda, sino que su cuota de rechazo se ha agrandado. Solo el 36% de los estadounidenses aprueba su gestión como presidente, frente a un 58% que la desaprueba, según la encuesta que esta semana publicaron ABCNews y The Washington Post.

En el primero de los cuatro años de mandato, los mandatarios anteriores aprovecharon para aprobar leyes que caracterizaron sus presidencias y para cumplir con las promesas electorales centrales. Tras medio año sin resultados, Trump está bajo la presión del tiempo.

La construcción de un muro en la frontera con México fue su principal propuesta de campaña, pero aún no tiene financiación para comenzarlo y hace pocos días abrió la puerta a reducir el tamaño de la barrera fronteriza. El gran tema comercial en campaña fue la renegociación del Nafta, el tratado de libre comercio con México y Canadá. En un mes comenzarán las negociaciones para modificarlo.

En el Congreso busca aún una victoria en la promesa legislativa más importante de su campaña: remplazar “Obamacare”, la reforma sanitaria con la que su antecesor dio acceso a un seguro de salud a millones de personas que carecían de él y que rechazan tanto la base de sus votantes como los más conservadores de los republicanos.

El debate en el Senado fue suspendido finalmente por la resistencia en las propias filas de los republicanos, después de que cuatro senadores dijeran que no apoyarían los cambios propuestos. (Ver “Nuevo fracaso...”)

Incluso Trump da pocas muestras de optimismo. “Diría que la única cosa más difícil que la paz entre Israel y los palestinos es la asistencia sanitaria”, dijo en conversación con los periodistas en el vuelo que lo llevaba a Francia.

Si hay una cosa segura por la que serán recordados los primeros seis meses de Trump en la Casa Blanca es por “la trama rusa”, la supuesta interferencia del Gobierno de Vladimir Putin en las elecciones para favorecer a Trump frente a la demócrata Hillary Clinton.

Actualmente, todo en Washington gira en torno de este tema: entrevistas, ruedas de prensa y portadas de periódicos, porque la sucesión de nuevas revelaciones es incesante. El propio Trump se situó en el centro del asunto cuando despidió al entonces jefe del FBI, James Comey, que había confirmado públicamente haber sido presionado por el mandatario para que dejara de investigar a Michael Flynn, entonces asesor de seguridad nacional y el primer nombre propio de este escándalo. Luego llegó, entre otros, el de su yerno, Jared Kuchner, y acaba de aparecer el de su hijo Donald Trump Jr. (Ver “Escándalo...”)

Hay dos investigaciones en marcha: la del fiscal especial Robert Mueller y la de los comités del Congreso. El comité de inteligencia del Senado quiere que allí testifiquen Kuchner y Donald Trump Jr. La primera, que se prevé larga, es la que podría acabar en una acusación concreta que sirviera de base para un impeachment, un proceso de destitución en el Congreso que es complicado que salga adelante.

En su artículo de hace unos días, Bruni, el columnista de The New York Times, citaba otra posibilidad de ver un final de la presidencia de Trump. “Antes de Trump, éramos pocos los que conocíamos la 25 Enmienda, que permite al vicepresidente y a la mayoría del gabinete declarar incapaz al presidente”, escribía.

Escándalo PROSELITISTa
el empleado de una constructora estuvo en la reunión de trump jr. con la abogada rusa
WASHINGTON.- Un hombre que trabaja para una constructora con sede en Moscú, la cual mantiene lazos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue identificado el martes como la octava persona presente en la reunión de 2016 en la que el hijo del mandatario buscaba información perjudicial contra la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.
El abogado Scott Balber confirmó el nombre de Ike Kaveladze a Reuters después de que CNN reportó que su cliente había sido identificado por los colaboradores del consejero especial Robert Mueller y estaba cooperando con su investigación.
El perfil de Kaveladze en LinkedIn lo identifica como vicepresidente de Crocus Group, una compañía dirigida por los constructores moscovitas Aras Agalarov y su hijo, Emin, una estrella del pop ruso-azerí. Los dos tienen relaciones con la familia Trump y ayudaron a celebrar en junio de 2016 el encuentro entre Donald Trump Jr. y la abogada rusa Natalia Veselnitskaya.
Kaveladze fue invitado a la reunión en la Torre Trump de Nueva York bajo el plan de que actuaría como traductor de Veselnitskaya, pero descubrió que ella llevó a su propio intérprete, dijo Balber a CNN. El abogado afirmó que también representa a los Agalarov, aunque precisó que el equipo de Mueller no ha entrevistado a su cliente ni le ha contactado en relación a los Agalarov.
Trump Jr., que dirige el negocio familiar de la Trump Organization, hizo públicos correos electrónicos la semana pasada que indican que accedió a reunirse con la abogada rusa, de quien se dijo que trabajaba para el gobierno ruso y podría tener material perjudicial sobre Clinton, en el marco del apoyo oficial de Moscú a la campaña de su padre.
Además de Trump Jr., Veselnitskaya, su traductor y Kaveladze, al encuentro asistieron Jared Kushner, yerno del mandatario; el entonces jefe de la campaña del republicano, Paul Manafort; el publicista Rob Goldstone; y el lobista rusoestadounidense Rinat Akhmetshin.
Poco después, la senadora demócrata Dianne Feinstein dijo a CNN que Mueller indicó que el hijo mayor de Trump y Manafort pueden testificar de forma pública ante las comisiones del Senado que investigan la supuesta interferencia rusa en la elección presidencial estadounidense de 2016 y la posible cooperación entre la campaña de Trump y Moscú.
Feinstein es la demócrata de mayor rango en la Comisión Judicial de Senado, uno de los paneles del Congreso implicados en las investigaciones sobre Rusia. (Reuters)

Escándalo proselitista
El empleado de una constructora estuvo en la reunión de Trump Jr. con la abogada rusa

WASHINGTON.- Un hombre que trabaja para una constructora con sede en Moscú, la cual mantiene lazos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue identificado el martes como la octava persona presente en la reunión de 2016 en la que el hijo del mandatario buscaba información perjudicial contra la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.
El abogado Scott Balber confirmó el nombre de Ike Kaveladze a Reuters después de que CNN reportó que su cliente había sido identificado por los colaboradores del consejero especial Robert Mueller y estaba cooperando con su investigación.
El perfil de Kaveladze en LinkedIn lo identifica como vicepresidente de Crocus Group, una compañía dirigida por los constructores moscovitas Aras Agalarov y su hijo, Emin, una estrella del pop ruso-azerí. Los dos tienen relaciones con la familia Trump y ayudaron a celebrar en junio de 2016 el encuentro entre Donald Trump Jr. y la abogada rusa Natalia Veselnitskaya.
Kaveladze fue invitado a la reunión en la Torre Trump de Nueva York bajo el plan de que actuaría como traductor de Veselnitskaya, pero descubrió que ella llevó a su propio intérprete, dijo Balber a CNN. El abogado afirmó que también representa a los Agalarov, aunque precisó que el equipo de Mueller no ha entrevistado a su cliente ni le ha contactado en relación a los Agalarov.
Trump Jr., que dirige el negocio familiar de la Trump Organization, hizo públicos correos electrónicos la semana pasada que indican que accedió a reunirse con la abogada rusa, de quien se dijo que trabajaba para el gobierno ruso y podría tener material perjudicial sobre Clinton, en el marco del apoyo oficial de Moscú a la campaña de su padre.
Además de Trump Jr., Veselnitskaya, su traductor y Kaveladze, al encuentro asistieron Jared Kushner, yerno del mandatario; el entonces jefe de la campaña del republicano, Paul Manafort; el publicista Rob Goldstone; y el lobista rusoestadounidense Rinat Akhmetshin.
Poco después, la senadora demócrata Dianne Feinstein dijo a CNN que Mueller indicó que el hijo mayor de Trump y Manafort pueden testificar de forma pública ante las comisiones del Senado que investigan la supuesta interferencia rusa en la elección presidencial estadounidense de 2016 y la posible cooperación entre la campaña de Trump y Moscú.
Feinstein es la demócrata de mayor rango en la Comisión Judicial de Senado, uno de los paneles del Congreso implicados en las investigaciones sobre Rusia. (Reuters)

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