La guerra de Malvinas abre las radios a la música en castellano

04 Jul 2017
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EL JOVEN FITO. Páez se proyectó a partir de la banda de Baglietto.

MEDIO SIGLO DE UNA PASIÓN ARGENTINA  | HISTORIAS DEL ROCK

GUSTAVO JATIB - ESPECIAL PARA LA GACETA

Así como 1967 fue el año en que nuestro rock empezó a dar sus primeros pasos, quince años después, en 1982, se convertiría definitivamente en un género masivo. El disparador fue un hecho trágico y doloroso para la historia Argentina: la guerra de Malvinas. Al inicio del conflicto armado, la dictadura militar prohibió a las radios pasar canciones en inglés, como si de ese modo pudieran compensar sus desaciertos. De repente, las emisoras se vieron en la obligación de cubrir horas de programación con música en castellano. Irónicamente, el mismo gobierno que había censurado con dureza al rock nacional, le abría las puertas para convertirlo en masivo.

Los programadores debieron buscar en sus bateas toda la música nacida a fines de los 60, y empezaron a sonar los grupos fundadores como Almendra, Vox Dei, Manal y Los Gatos, todos ya separados; solistas y dúos acústicos aparecidos en los 70, como Vivencia, Pastoral, Pedro y Pablo, León Gieco y Raúl Porchetto; y desprendimientos de las primeras formaciones, como Pescado Rabioso, Aquelarre y Color Humano (ex Almendra) o Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre, una continuación estilística de Sui Generis.

Charly García edita “Yendo de la cama al living”, su primer disco solista después de la separación de Serú Girán. Luis Alberto Spinetta, luego del corto regreso de Almendra en 1980, forma Spinetta Jade con un seleccionado de músicos virtuosos, característica de las formaciones del Flaco a través de los años. Se vive un clima de euforia alrededor del rock y, acompañando a los músicos ya consagrados, aparecen decenas de nuevos artistas que venían preparando su material casi en silencio y tocando en pequeños reductos, y encuentran su oportunidad en este nuevo escenario.   

Desde Rosario llega Juan Carlos Baglietto al frente de un grupo de compositores muy talentosos como Adrián Abonizio, Jorge Fandermole, Silvina Garré, Rubén Goldín y Lalo de los Santos. Vienen de una actuación sobresaliente en el Festival de La Falda en el verano, y el 14 de mayo llenan Obras sorprendiendo a propios y extraños. Su primer disco “Tiempos difíciles” (originalmente iba a llamarse “Tiempos de guerra”) vende 30.000 copias en el primer mes. El arreglador de ese álbum y compositor de la mitad de los temas es un pianista adolescente que ya muestra un talento extraordinario: Fito Páez.

Con un estilo musical definitivamente pop, casi opuesto al bucólico estilo de los rosarinos, aparecen Virus, oriundos de La Plata. Es la primera banda que muestra un cuidado por la imagen y cuyo cantante y líder, Federico Moura, juega con su sexualidad bailando y provocando desde el escenario. Otra banda pop que asoma es Zas, liderada por Miguel Mateos. Teloneros de Queen en el estadio de Vélez en 1981, harán historia luego creando el segundo disco más vendido de la historia del rock argentino: “Rockas vivas”.

Miguel Abuelo y Cachorro López se conocieron en Ibiza en 81 y planearon su regreso al país para reeditar, con nuevos músicos, Los Abuelos de la Nada, la banda nacida a fines de los 60. Convocan a Alejandro Lerner para el piano, pero él rechaza el convite y les recomienda a Andrés Calamaro, quien acepta y sería el compositor de los grandes éxitos del grupo como “Mil horas” y “Costumbres argentinas”. Lerner, por su lado, inicia una prolífica carrera solista que lo consagraría en 1983 con el disco “Todo a pulmón”, con 300.000 copias vendidas.

Por otro lado, aparecen las mujeres del rock nacional: Marilina Ross, actriz consagrada, regresa de su exilio español e inicia su carrera como cantante; Sandra Mihanovich se convierte en la primera mujer en llenar Obras, interpretando canciones de Lerner y de Marilina. Celeste Carballo, otra talentosa música con un estilo blusero y una voz potente: Fabiana Cantilo, cantante de Los Twist; y Patricia Sosa, con La Torre, también hacen oír sus voces.

Con más de 50 discos editados, 1982 fue uno de los años más prolíficos en la historia del rock argentino. De un hecho trágico surgió música, y ahí precisamente reside la magia del arte.

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