Cirigliano: “¿A quién no le gustaría jugar contra River” - LA GACETA Tucumán

Cirigliano: “¿A quién no le gustaría jugar contra River”

El volante, salido de las inferiores "Millonarias", esperará su lugar entre los suplentes.

31 May 2017
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CON LA PELOTA. Cirigliano jugó contra Talleres tras ocho meses de inactividad. Ariel Alejandro Carreras (especial para la gaceta)

¿En qué se parecen las ciudades de Frisco, en Dallas, y la de Bari, Italia? No es una adivinanza. La respuesta es lo que a primera impresión le pareció: nada. Frisco es una localidad en completo ascenso de Texas, caracterizada por enormes autopistas, enormes hamburguesas, enormes edificios y enormes autos. Allí mismo tienen su campo de entrenamiento los enormes Dallas Cowboys, equipo de fútbol americano. El tamaño en ese estado de Norteamérica importa y mucho. Bari, por su parte, con sus calles diminutas, es la capital de la modesta región de Apulia, al sur de Italia. Allí donde también están Lecce, Foggia, Tarento y Brindisi. Las aguas del Mar Jónico y el Adriático mojan sus costas, dejándola como uno de los destinos más visitados en verano. El único que puede unir dos lugares tan diferentes es el fútbol. En este caso, Ezequiel Cirigliano, el volante que el domingo debutó en Atlético luego de ocho meses y que palpita el choque de hoy ante el club donde surgió y el único en donde pudo establecerse, aunque en esta ocasión será un espectador más.

No es que haya sido esa su tarea (unir dos ciudades) más importante en su carrera pero sirve para demostrar lo nómade que ha sido dentro del fútbol. “¿A quién no le gustaría jugar contra River?”, pregunta retóricamente. “Te preparas de una manera especial”, confiesa aunque ya sabe que no podrá hacerlo al no estar en la lista de concentrados.

La última frase es la de alguien que ya no piensa como jugador “millonario” sino más como un rival. “Yo hoy me debo a Atlético y estoy 100% comprometido con este club. Estoy agradecido por la oportunidad que me dieron”, agrega. Verdadero. “Ciri” llegó a Atlético en septiembre del año pasado y debido a las lesiones, como una tendinitis rotuliana, le costó agarrar ritmo. Cuando estuvo disponible tenía varios jugadores por delante. “Juega en una posición en la que tenemos varios futbolistas. (Nery) Leyes lo está haciendo muy bien”, explicó Pablo Lavallén sobre su situación.

Aún así, con ese panorama, siguió trabajando como si fuera a jugar cada domingo aún con la muerte de Adrián, su padre, en el medio. “Fueron duros estos meses pero seguí entrenando esperando que llegue la chance”, asegura. Y la chance llegó. Repetimos: tres días antes de jugar con su ex club.

La redundancia tiene un sentido. River es el único equipo dónde Cirigliano pudo sentar cabeza. Lejos de ahí, fue de un lado hacia el otro, jugando en lugares tan diferentes como Dallas y Bari. Luego de su estadía en Núñez estuvo a préstamo en cuatro de sus siguientes seis equipos. A préstamo en Hellas Verona (2013), a préstamo en Dallas FC (tiene su estadio en Frisco) (2015), a préstamo en Tigre (jugó allí solo tres meses en 2016) y a préstamo en Bari.

Semanas antes de arribar a Atlético, Cirigliano pidió entrenarse en el club rojiblanco mientras su representante tramitaba su pasaporte italiano para no ocupar cupo de extranjero y jugar en ese país. Le concedieron la posibilidad de entrenarse pero el pasaporte nunca llegó y terminó en Tucumán. Otro destino, otro lugar que visitar sin saber cuál será el próximo aunque ahora tenga el pase en su poder.

“¿Te acordás cuándo jugaste tu último partido oficial?”, le pregunta LG Deportiva tras el 1-2 contra Talleres. Un “no” seco y fuerte es lo que contesta Cirigliano. La respuesta da un indicio de que ha pasado mucho tiempo, más de lo que él imagina. Fue en marzo del año pasado, jugando para Tigre en el Torneo de Transición 2016. Volvió 434 días después de ese 3-3 con Newell’s.

“Me sentí bien. Traté de jugar lo más simple posible y hacer lo mejor para el equipo”, explicó. Por si no fuera poco con las ciudades, Lavallén no lo utilizó de volante central sino como un jugador más suelto en ataque. Un nuevo cambio de lugar. Nada a lo que no esté acostumbrado.

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