Un ejemplo de libertad de espíritu

06 Abril 2017

Mg. Luigi Pisoni
Director de la carrera de Ciencias Políticas de la Unsta
politólogo por la Universidad de MIlán
Mg. Luigi Pisoni - Director de la carrera de Ciencias Políticas de la Unsta
politólogo por la Universidad de MIlán

“Un hombre de ciencia e inteligencia corrosiva”. Con estas palabras el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, ha querido recordar a Giovanni Sartori, politólogo y sociólogo italiano de nivel internacional, muerto el martes en Roma a los 92 años. Sartori dio inicio a la moderna ciencia política en Italia, introduciéndola oficialmente como materia de estudio en el sistema académico. Autor de decenas de libros y ensayos, recibió ocho títulos honoris causa y enseñó en las Universidades de Firenze, Oxford y Stanford, entre otras.

Entre sus obras de mayor impacto, ocupa un lugar especial Democracia y definiciones, un libro que como dijo su discípulo Gianfranco Pasquino, no fue solo un best-seller, sino también un long-seller, en cuanto sigue siendo todavía actual 60 años después de su primera edición.

Una de las pruebas de su inmenso valor como politólogo fue el hecho de haber siempre analizado con libertad total el comportamiento y las acciones de la clase política italiana durante generaciones, manteniendo la estima y la consideración de todos. Podríamos decir que no le importaba mínimamente quedar bien con los poderosos, y al mismo tiempo trataba de ofrecer constantemente y desinteresadamente su aporte y su mirada a la sociedad y a sus protagonistas. Su carácter era fuerte y sus críticas a los políticos de derecha e izquierda fueron, en muchas ocasiones, durísimas. Sartori supo dar prueba de una verdadera libertad de espíritu, la cualidad principal que como profesor trató de desarrollar en todos sus estudiantes, más allá de los contenidos específicos de las disciplinas que dictaba.

Enemigo de la mala política, Sartori supo también evidenciar el valor de la política como misión al servicio de la verdadera democracia. En sus obras se respira un sentimiento de valoración y reconocimiento hacia los buenos políticos y los estadistas generosos que construyen el bien común con un trabajo lento y arduo y con la convicción que solo la política nos puede salvar de la mala política.

Académico de nivel mundial y experto en ingeniería constitucional y funcionamiento de los sistemas de partidos, sin embargo su preocupación principal era que todos pudieran alcanzar entender con claridad las cosas de la política. Solía decir que el mundo se había vuelto tan complicado a tal punto que ni los expertos lo podían entender.

Para Sartori, el acceso general al conocimiento era la condición principal e irrenunciable para la instauración y el fortalecimiento de una verdadera democracia. Consideraba que el poder popular es máximo cuando la opinión pública se puede formar autónomamente y los centros de influencia son múltiples. De otra manera, cualquier democracia se volverá el ‘gobierno de la incompetencia’ y su fin será próximo.

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