27 Marzo 2002 Seguir en 
JERUSALEN.- El premier israelí, Ariel Sharon, decidió que el líder palestino, Yasser Arafat, no viajaría a Beirut para asistir a la Cumbre Arabe que se inició hoy, porque -dijo- no había cumplido con las condiciones impuestas para permitirle salir de Cisjordania.
Horas después de que el jefe del gobierno israelí desafió a la opinión mundial con su actitud, Arafat informó que no irá a Beirut porque no acepta las precondiciones israelíes, entre ellas el derecho a vetar su regreso a los territorios palestinos. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, le propinó otro golpe a la Cumbre de dos días, al anunciar que no asistirá porque tiene compromisos internos.
Sharon había exigido que Arafat se ganara su viaje a Beirut implementando, en primer lugar, una tregua para terminar con 18 meses de violencia en la región. Pero advirtió que Arafat, sitiado en la ciudad cisjordana de Ramallah, no podría regresar a su tierra natal si usaba la cumbre como incitación.
Esta condición fue considerada ridícula por líderes árabes. ¿Qué haría Arafat si no es hablar de lo que sucede?, dijo Mubarak tras anunciar su ausencia. Antes había declarado su apoyo al plan de paz saudí para el conflicto palestino-israelí que se tratará en Beirut, al que consideró como la última oportunidad de paz. La cumbre atrajo el interés mundial después de que el príncipe de la corona de Arabia Saudí reveló su plan, que ofrece a Israel paz y relaciones normales con el mundo árabe a cambio de un retiro total de los territorios árabes ocupados en la guerra de 1967, la aceptación de un Estado palestino independiente y una solución justa y humana para los aproximadamente 3,6 millones de palestinos refugiados.
La sombra de Saddam
Al mantener a Arafat cercado por tropas israelíes en Ramallah, Sharon desestimó la presión de Estados Unidos, que desea que Arafat viaje a Beirut para dar más peso a la propuesta saudí que busca que el mundo árabe firme la paz con Israel después de 54 años de conflicto.
Estados Unidos está ansioso por convencer a los líderes árabes para que apoyen su objetivo de derrocar al presidente iraquí, Saddam Hussein, pero terminar con la ocupación israelí de territorios palestinos es una prioridad mucho más urgente para los árabes. Irak quiere que la Cumbre proclame su oposición a cualquier intento de ataque de EE.UU. a Bagdad.
La crisis se acentúa por horas en medio oriente, donde ayer murieron dos observadores internacionales al ser tiroteados en Hebrón. El enviado estadounidense, Anthony Zinni, se vio obligado a postergar sin fecha las negociaciones con los mandos de seguridad israelíes y palestinos, tras considerar que las divergencias entre las partes son todavía muy profundas. (TELAM/Reuter)
Horas después de que el jefe del gobierno israelí desafió a la opinión mundial con su actitud, Arafat informó que no irá a Beirut porque no acepta las precondiciones israelíes, entre ellas el derecho a vetar su regreso a los territorios palestinos. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, le propinó otro golpe a la Cumbre de dos días, al anunciar que no asistirá porque tiene compromisos internos.
Sharon había exigido que Arafat se ganara su viaje a Beirut implementando, en primer lugar, una tregua para terminar con 18 meses de violencia en la región. Pero advirtió que Arafat, sitiado en la ciudad cisjordana de Ramallah, no podría regresar a su tierra natal si usaba la cumbre como incitación.
Esta condición fue considerada ridícula por líderes árabes. ¿Qué haría Arafat si no es hablar de lo que sucede?, dijo Mubarak tras anunciar su ausencia. Antes había declarado su apoyo al plan de paz saudí para el conflicto palestino-israelí que se tratará en Beirut, al que consideró como la última oportunidad de paz. La cumbre atrajo el interés mundial después de que el príncipe de la corona de Arabia Saudí reveló su plan, que ofrece a Israel paz y relaciones normales con el mundo árabe a cambio de un retiro total de los territorios árabes ocupados en la guerra de 1967, la aceptación de un Estado palestino independiente y una solución justa y humana para los aproximadamente 3,6 millones de palestinos refugiados.
La sombra de Saddam
Al mantener a Arafat cercado por tropas israelíes en Ramallah, Sharon desestimó la presión de Estados Unidos, que desea que Arafat viaje a Beirut para dar más peso a la propuesta saudí que busca que el mundo árabe firme la paz con Israel después de 54 años de conflicto.
Estados Unidos está ansioso por convencer a los líderes árabes para que apoyen su objetivo de derrocar al presidente iraquí, Saddam Hussein, pero terminar con la ocupación israelí de territorios palestinos es una prioridad mucho más urgente para los árabes. Irak quiere que la Cumbre proclame su oposición a cualquier intento de ataque de EE.UU. a Bagdad.
La crisis se acentúa por horas en medio oriente, donde ayer murieron dos observadores internacionales al ser tiroteados en Hebrón. El enviado estadounidense, Anthony Zinni, se vio obligado a postergar sin fecha las negociaciones con los mandos de seguridad israelíes y palestinos, tras considerar que las divergencias entre las partes son todavía muy profundas. (TELAM/Reuter)







