27 Marzo 2002 Seguir en 
Kabul.- Muy pocas regiones del mundo sufren tantas catástrofes naturales y políticas como el norte de Afganistán. Cuatro años después de los terremotos en las provincias Tachar (4.500 muertos) y Badajstán (3.000), ahora le tocó a la vecina Baghlan. Y en el medio hubo numerosos sismos, menos dañinos, pero que igual recordaron constantemente a la población los peligros que acechan en las montañas del Hindukush. Los dos terremotos que sacudieron ayer la provincia de Baghlan, en el norte de Afganistán, han dejado unos 5.000 muertos, según voceros de las oficinas humanitarias de la ONU. La cifra provisoria oficial es de 1.800 fallecidos, 4.000 heridos y 20.000 sin hogar.
Pero los equipos de rescate sostienen que los muertos son muchos más, considerando que la población en la zona afectada es numerosa y habita viviendas que no podrían soportar la intensidad de los sismos. Los informes que llegan son terribles. Un remoto pueblo desapareció con sus 800 habitantes, que no están contenidos en la cifra oficial.
A poca profundidad
El primer terremoto tuvo una magnitud de 6 grados Richter. El segundo, horas después, marcó 5 en la misma escala. El epicentro estuvo ubicado a apenas 33 kilómetros de la superficie terrestre, lo que explicaría los grandes daños. El casco antiguo de la ciudad de Nahrin, en Baghlan, quedó reducido a escombros y cenizas. Más de 3.000 casas -el 90% del total- quedaron destruidas. Ayer partió el primer convoy con ayuda de emergencia para los supervivientes que se quedaron sin hogar. Pero se tarda un día en recorrer los 250 kilómetros que separan a Kabul de Nahrin, y los pueblos más remotos de las montañas del Hindukush son muy difíciles de alcanzar. Del entorno de Nahrin llegaron muchos heridos a la ciudad en busca de ayuda, dijo Zahine.
La Unión Europea mandó un primer paquete con 500 tiendas y 1.000 mantas. Además, está planeado el envío de otras 1.500 tiendas y equipos de protección para dar un refugio provisional a las víctimas del sismo. También Alemania, Rusia y Estados Unidos ofrecieron ayuda a Afganistán. El Pentágono aseguró que está trabajando estrechamente con las autoridades afganas para determinar cómo puede ayudar el Ejército estadounidense al país. Sin embargo, todavía no hay proyectos concretos, ya que las tareas de rescate recién comenzaron. También la tropa internacional estacionada en Kabul (ISAF) ofreció colaboración.
Fue zona de combates
El presidente interino afgano, Hamid Karzai, aplazó su viaje a Turquía y envió al ministro de Salud, Suhaila Siddik, a la región afectada por los sismos. Hasta fines del año pasado, Baghlan fue escenario de duros combates entre los talibanes y la Alianza del Norte que intentaba la toma de Kabul. Por entonces, la campaña militar liderada por EE.UU. se hallaba en plena organización pero sin tomar acciones concretas. (DPA)
Accidente en un túnel
El tráfico desde Kabul hacia la zona devastada por el terremoto disminuyó considerablemente después de que dos camiones volcaron en el túnel Salang, a gran altura, dificultando aún más los esfuerzos de ayuda humanitaria. Por otra parte, las réplicas han impedido hasta ahora llegar a otras zonas remotas también afectadas por el sismo. (DPA)
Pero los equipos de rescate sostienen que los muertos son muchos más, considerando que la población en la zona afectada es numerosa y habita viviendas que no podrían soportar la intensidad de los sismos. Los informes que llegan son terribles. Un remoto pueblo desapareció con sus 800 habitantes, que no están contenidos en la cifra oficial.
A poca profundidad
El primer terremoto tuvo una magnitud de 6 grados Richter. El segundo, horas después, marcó 5 en la misma escala. El epicentro estuvo ubicado a apenas 33 kilómetros de la superficie terrestre, lo que explicaría los grandes daños. El casco antiguo de la ciudad de Nahrin, en Baghlan, quedó reducido a escombros y cenizas. Más de 3.000 casas -el 90% del total- quedaron destruidas. Ayer partió el primer convoy con ayuda de emergencia para los supervivientes que se quedaron sin hogar. Pero se tarda un día en recorrer los 250 kilómetros que separan a Kabul de Nahrin, y los pueblos más remotos de las montañas del Hindukush son muy difíciles de alcanzar. Del entorno de Nahrin llegaron muchos heridos a la ciudad en busca de ayuda, dijo Zahine.
La Unión Europea mandó un primer paquete con 500 tiendas y 1.000 mantas. Además, está planeado el envío de otras 1.500 tiendas y equipos de protección para dar un refugio provisional a las víctimas del sismo. También Alemania, Rusia y Estados Unidos ofrecieron ayuda a Afganistán. El Pentágono aseguró que está trabajando estrechamente con las autoridades afganas para determinar cómo puede ayudar el Ejército estadounidense al país. Sin embargo, todavía no hay proyectos concretos, ya que las tareas de rescate recién comenzaron. También la tropa internacional estacionada en Kabul (ISAF) ofreció colaboración.
Fue zona de combates
El presidente interino afgano, Hamid Karzai, aplazó su viaje a Turquía y envió al ministro de Salud, Suhaila Siddik, a la región afectada por los sismos. Hasta fines del año pasado, Baghlan fue escenario de duros combates entre los talibanes y la Alianza del Norte que intentaba la toma de Kabul. Por entonces, la campaña militar liderada por EE.UU. se hallaba en plena organización pero sin tomar acciones concretas. (DPA)
Accidente en un túnel
El tráfico desde Kabul hacia la zona devastada por el terremoto disminuyó considerablemente después de que dos camiones volcaron en el túnel Salang, a gran altura, dificultando aún más los esfuerzos de ayuda humanitaria. Por otra parte, las réplicas han impedido hasta ahora llegar a otras zonas remotas también afectadas por el sismo. (DPA)







