Buscarán detener la invasión de moscas en El Mollar y Tafí

Planes para combatir una posible plaga. Expertos dicen que la proliferación de insectos no es consecuencia de la instalación de la planta de tratamiento de la basura. Quieren erradicarla

EN EL MOLLAR. El gerente de la planta procesadora de residuos sostiene que el problema no es causado por la empresa.
EN EL MOLLAR. El gerente de la planta procesadora de residuos sostiene que el problema no es causado por la empresa.
27 Marzo 2004
La invasión de moscas que azotó este verano a El Mollar y a Tafí del Valle preocupa a lugareños, a veraneantes y a turistas. Muchos vecinos señalaron a la planta de residuos como la principal causante de la inusual proliferación de insectos. Pero los especialistas sostienen que se trata de un problema provocado por la falta de inviernos rigurosos, controladores naturales de las plagas en los Valles.
Cualquiera sea el motivo, están en marcha planes para combatir lo que podría convertirse en una plaga no sólo para la salud de la población, sino también para una de las principales actividades de la zona: el turismo.
Especialistas de la Secretaría de Asuntos Agrarios y Alimentos de la Provincia evalúan los posibles motivos de esta invasión de moscas. Según explicó el subsecretario Juan Carlos Rongetti, la idea es disminuir la población de insectos mucho antes de que comience la temporada turística.
Para ello, trabajan conjuntamente expertos de la Estación Experimental, del Instituto Lillo y del Siprosa. Como primera medida, se concientizará a la población acerca del tratamiento que debe darse a la basura, los animales y los corrales. Por el momento no se contempla el traslado de la planta, como lo requieren algunos vecinos e incluso autoridades, por ejemplo el delegado comunal de El Mollar, Ariel Centeno. Según Rongetti, la planta no ha sido perjudicial para la zona. "Es cierto que la basura trae como consecuencia la proliferación de moscas, pero con el tratamiento de los residuos hubo cambios positivos", sostuvo.
Roberto Zonca, gerente de la planta, tampoco considera que el aumento de las moscas sea culpa de su empresa. Por el contrario, afirma que la planta contribuye a la sanidad de la zona, ya que desde allí pueden controlarse los basurales diseminados por todo el Valle. "Entre plásticos, vidrios y cartones, en la planta se acumularon 20 toneladas de basura; esto quiere decir que si los residuos estuviesen en un basural común -señaló-, nos hallaríamos ante un volumen de 700 metros cúbicos".
Sin embargo, los vecinos se quejaron esta semana ante LA GACETA. Entre otros, Cristina Laurenti se lamentó de que los pobladores de El Mollar ni siquiera pueden comer tranquilos.
"Cuando a fines de febrero fumigaron el basural de la planta, la cantidad de moscas disminuyó en forma notable. Pero el alivio duró poco. Un día y medio después, volvieron a aparecer", dijo Gabriela Monteros, quien pasó sus vacaciones en El Mollar.

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