La obesidad infantil y la alimentación saludable

LA  GACETA
Por LA GACETA 10 Octubre 2016
Es una de las enfermedades de nuestro tiempo. Lo grave es que se manifiesta ya en la niñez por diversos motivos. Estos chicos padecen dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos. La obesidad infantil es uno de los males más graves del siglo XXI, según la Organización Mundial de la Salud.

Un informe efectuado por investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán, publicado en la revista de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, que se conoció en marzo pasado, indicó que casi cuatro de cada 10 chicos, de entre seis y 19 años, padecen sobrepeso u obesidad.

La educación es esencial para crear hábitos sanos de alimentación. Los directivos de algunos establecimientos educativos tucumanos han decidido involucrarse en esta problemática y han comenzado a avanzar en el funcionamiento de los quioscos saludables. En 2014, alumnos del colegio Santa María presentaron una investigación sobre el quiosco escolar en la Feria de Ciencias. Observaron que los caramelos, las gaseosas, los sandwiches de fiambre, snacks y galletitas dulces, en ese orden, eran los preferidos de sus compañeros. En un 94% preferían esos alimentos por sobre otros (galletas saladas y jugos). Los alumnos comenzaron a cambiar los hábitos, aunque no abandonaron del todo la llamada comida chatarra.

En el colegio Nuestra Señora de la Consolación, de Tafí Viejo, se exige al negocio contar el primer año con un 50% de alimentos saludables sobre el total de productos. Llegar al segundo año con el 80% y en al tercero ofrecer solamente alimentos saludables. Otras propuestas presentan las dos alternativas para que el alumno elija. “Nosotros apuntamos a un cambio de hábitos. Por eso todos los años, desde 2012, se hace capacitación al docente del nivel inicial y primario (primer y segundo grado) para tenga efecto continuo y multiplicador”, explicó la supervisora de la División Nutrición del Programa Integral de Salud del Siprosa. Los nuevos pliegos de contratación de los quioscos especifican que deben ofrecer más alimentos saludables en un 65%.

Estimulado por el trabajo de los alumnos del colegio Santa María, un legislador presentó en 2014 un proyecto sobre la creación del programa Control de Consumo de Alimentos en los establecimientos educativos. Sin embargo, la iniciativa nunca fue considerada, lo cual refleja el escaso o nulo interés de sus colegas por esta problemática. Alrededor de 35 establecimientos se han plegado a esta experiencia y pese a que se trata de un pequeño avance, lo importante es que se ha comenzado a dar los primeros pasos. Hay otras cuestiones importantes que deberían formar parte de una política que combine la educación, la salud, el deporte y el teatro, como el dictado de una asignatura sobre alimentación sana, el incremento sustancial de las horas de educación física para combatir el sedentarismo, talleres para padres. Se podría firmar un convenio con el Departamento de Teatro de la UNT o la Escuela Provincial de Títeres para que sus estudiantes realizaran creaciones colectivas u obras didácticas que podrían ponerse en escena en escuelas, paseos públicos, centros vecinales o en otros ámbitos. Sin un compromiso real, planificación y acciones concretas del Estado, será difícil combatir esta enfermedad que afecta a niños y adolescentes tucumanos.

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