Esta semana el gobierno nacional tuvo cierto alivio del “tsunami” llamado Adorni y exhibió signos de fortaleza. El ministro de Economía, Luis Caputo, pronosticó que 2027 será “un año electoral atípico” porque, por primera vez, “la economía se va a llevar puesta la política”. De esta manera, Caputo esbozó el terreno político para la segunda mitad del año, cuando la gestión de la Casa Rosada tratará de alinear logros en materia económica.
La economía es el capital más valioso que el gobierno puede utilizar ahora, tal como lo señaló Andés Malamud en “Panorama Tucumano”, cuando señaló: “Si hay prosperidad, la gente perdona los pecados menores”. No solo la inflación muestra signos positivos para el Gobierno. El precio del dólar permanece estable y al mismo tiempo, las reservas del Banco Central están a punto de llegar a 48.703 millones de dólares. Ayer nomás, el riesgo país mantuvo su tendencia bajista de los últimos días, ubicándose en los 490 puntos básicos.
Sin embargo, el Gobierno sabe que hay un sector de la población al cual estos indicadores todavía no están llegando en forma de celebración. Por eso, se trata de mostrar signos de optimismo para lo que resta del año. La sinceridad llega de alguna forma con medidas que, por lo bajo, reconocen que muchas familias están endeudadas y con verdaderas dificultades en los bolsillos.
También esta semana, el Banco Nación sorprendió con una medida que busca que la irregularidad y el atraso de cuotas en deudas no sigan aumentando. El problema de la morosidad afecta a bancos y billeteras virtuales y refleja que la micro necesita de herramientas que no sigan ahogando al consumidor de la calle. La entidad bancaria ofreció dos programas de financiamiento diseñados específicamente para cancelar o refinanciar deudas de tarjetas de crédito con tasas más bajas. Todo indicaría que otras entidades harían lo mismo para sus clientes.
Se trata de un salvataje mínimo, pero significativo en un escenario en el que la morosidad de los hogares alcanzó en febrero el 11,2%, según el informe mensual del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso. Y como si faltaran pistas de que cuesta llegar a fin de mes, esta semana LA GACETA desplegó un informe multiplataforma de cómo los tucumanos se la rebuscan con varios trabajos para sostener la economía del hogar. No se trata de personas de escasos recursos: en muchos casos son profesionales, matrimonios con dos ingresos, que a pesar del esfuerzo y la preparación de años, no pueden estar tranquilos con un solo trabajo. La preocupación por sostener un nivel de vida para que sus hijos tengan las mismas oportunidades consume más tiempo y estrés que nunca.
Pensar que el año que viene “la economía se va a llevar puesta la política” puede ser arriesgado. Pero es la estrategia que eligió la gestión oficial para instalar un clima de bonanza que todavía no llega a los hogares de clase media y ni hablar de los sectores más bajos. Y es que el 2027 todavía está un poco lejos, pero las necesidades de la calle se sienten más cerca que nunca.


