Argentina es el país de las contradicciones. En el plan Pro Huerta del INTA, aún no se terminaron de repartir las semillas de la temporada otoño-invierno. Cualquier hortelano aficionado sabe que la naturaleza tiene sus tiempos de siembra y que hacerlo fuera de término es un esfuerzo perdido. En Tucumán, el mes ideal para iniciar las tareas es febrero; una siembra más avanzada significa que los rindes serán deplorables. Lo mismo ocurre en la época de primavera-verano; en diciembre recién se están distribuyendo las semillas. La naturaleza no sabe de burocracia y es saludable que los responsables del plan a nivel nacional implementen las cosas de modo que las semillas estén en manos de los interesados antes de iniciarse la temporada respectiva. Si ello no fuera posible, hay que aconsejar a los hortelanos que las guarden para el año siguiente y así poder romper el círculo vicioso. Párrafo aparte merecen los técnicos y promotores del INTA Tucumán que deben poner el pecho para hacer frente a las quejas de los usuarios por estas demoras y la inveterada costumbre argentina de hacer todo al revés. ¡Y así nos va!
José Alberto Ponssa
Pje. Caseros 687
Banda del Río Salí-Tucumán
LEGISLATURA (I)
Al margen de las condiciones personales y de la honorabilidad de cada uno de sus miembros, la Legislatura tucumana proyecta una imagen de tremendo desprestigio y de insensibilidad hacia sus comprovincianos. El enorme costo que insume su funcionamiento y los raquíticos beneficios resultantes inducen a pensar que Tucumán hace muy mal negocio con ella. Además, no se entiende la constante ironía y la risa burlona -cuando la provincia está de duelo- del señor que la preside. ¿Tendrá la Legislatura tiempo y ganas de compensar a los tucumanos por todo el dolor ocasionado con su triste acción, trabajando con amor, dedicación y seriedad? La sociedad se siente traicionada. Que Dios la ilumine y bendiga a las excepciones que seguramente existen en su seno.
Alfredo Arnaldo Albertus
Pasaje Japón 1.433
S.M. de Tucumán
LEGISLATURA (II)
Si la Legislatura hubiese podido evitar tanta decadencia en la salud pública; si hubiese sido protagonista activa en defensa de la economía; si hubiese legislado en favor del pueblo en asuntos de seguridad, educación, vivienda y trabajo; si hubiese contribuido en mayor manera al achicamiento del gasto político; si hubiese generado consenso ciudadano con leyes sabias, en lugar de leyes y contraleyes (Consejo de la Magistratura y Fiscalía Anticorrupción) sólo oportunistas; si hubiera abierto sus oídos al reclamo clamoroso del pueblo al que debe representar, entonces sí, cada vez que sancione leyes o se dirija en comunicados por la prensa podrá autocalificarse como honorable. Mientras tanto, cúmplase con la Constitución, la que en ninguno de sus artículos se refiere a este cuerpo como honorable Legislatura. Más aún, el artículo 71º marca: "En la sanción de las leyes se usará la siguiente forma: la Legislatura de la Provincia sanciona con fuerza de ley..." De modo que -y según el Diccionario de la Real Academia Española, honorable significa "digno de ser honrado, acatado"- será menester que para ser honrado y acatado, el cuerpo legislativo debe hacer los méritos necesarios, evitando el irritante autoelogio de honorable.
Carlos Duguech
25 de Mayo 736
S.M. de Tucumán
LEGISLATURA (III)
La ciudadanía ya los conoce perfectamente. Ya nadie les cree a los legisladores. Si no tienen nada que ocultar, por qué se niegan a ser investigados por la Justicia; por qué no demuestran de una vez por todas que sus bienes (plazos fijos, vehículos, inmuebles, etcétera) fueron obtenidos de buena fe. Mientras son poseedores de grandes riquezas, el pueblo se está muriendo de hambre. No tenemos educación; los docentes son mal pagados; los hospitales carecen de elementos esenciales y sus profesionales cobran magros salarios, por lo que tampoco nos está garantizada la salud. ¿Y la seguridad? Ni qué hablar. Llegó el momento en que deben, al menos, reflexionar; hacer un mea culpa y dar un paso al costado. En medio de este panorama desolador hay que destacar la actitud de aquellos en los que aún la sociedad debe confiar, por su valentía, al aceptar sus desafueros, por sus actos, por su transparencia.
Efraín Humberto Melian
Pje. Lola Mora 859
S.M. de Tucumán
EL CAMBIO
A pocos días de haberse cumplido un aniversario más de la Revolución de Mayo, los argentinos nos preguntamos si en estos momentos no sería factible otra revolución como la que llevaron a cabo los valientes hombres de 1810. Un cambio grande, una transformación tan profunda como para extirparnos los partidos políticos tradicionales que sólo llevaron a esta hermosa nación hacia el caos en el que nos hallamos; al genocidio que están cometiendo con una sociedad que cada vez cae vertiginosamente. Pero claro, a personas como yo, que pensamos en dicho cambio, nos tildarían de terroristas, personas que instauramos la violencia. Pero, ¿acaso lo que hace el Gobierno tanto provincial como nacional, no es una forma de terrorismo? Ni mis palabras, ni los reclamos de esta sociedad tienen asidero para los legisladores, aquellos que envolvieron con palabras bonitas a las clases más empobrecidas, a las que no vieron más, una vez que estuvieron arriba. ¡Basta! Hermanos argentinos, saquémosnos la venda de los ojos, optemos por nuestros derechos y por los de nuestros hijos. Tal vez podamos recuperar una parte de nuestra patria, como lo hicieron los hombres de mayo de 1810. Sólo así sabremos si moriremos con dignidad.
Silvia Pérez
Catamarca 1.100
S.M. de Tucumán
PLANES SOCIALES
En la carta del 9/3 cuestionaba al consejo consultivo de Las Talitas porque sus integrantes en su mayoría tienen algún tipo de relación laboral y/o política con la Municipalidad. Quedaron sin percibir el plan "Compartir el Trabajo" durante tres meses 80 familias carecientes, aprobadas y empadronadas por el consejo de emergencia. Los damnificados recorren desesperados la intendencia; la ANSES; el consejo consultivo; acuden a los concejales del municipio y ninguno les da una explicación lógica. Reafirmo mi postura de que todo plan social no debe politizarse, si no, pierde la esencia para la que fue creado.
Julio Miguel Juárez
Luis F. Nougués 3.358
S.M. de Tucumán







