Certificado de supervivencia

Por Angel Anaya

28 Mayo 2002
El Gobierno de Eduardo Duhalde, como era previsible, ha sobrevivido a la prueba con los gobernadores de su partido, pero no ha ocurrido lo mismo con el calendario previsto para la transición, pues las elecciones se harán en el menor término posible, a partir del acuerdo con el Fondo Monetario y la normalización del sistema financiero.
Quienes especulaban con la renuncia anticipada del Presidente perdieron de vista, al parecer, que el plenario de Santa Rosa ha sido también una interna justicialista, donde la totalidad de los gobernadores, inclusive los más críticos, no quiere ver caído en la desgracia a su partido y vislumbra un nuevo regreso al poder. Hubo, eso sí, en La Pampa, voces novedosas como la del gobernador local Rubén Marín, quien demandó elecciones generales con renovación total del Congreso, seguramente sin desconocer que para esto último se requiere una reforma constitucional, alternativa que alejará el calendario previsto para la elección presidencial, precedida forzosamente en ese caso por la de constituyentes. Marín teme que el futuro presidente deba enfrentar a un Parlamento adverso o, por lo menos, sin respaldo suficiente, dejando de lado el principio esencial de la continuidad legislativa mediante renovaciones parciales.

Juego calculado
El gobernador pampeano no está solo en su propuesta, pues tiene la compañía del menemismo y la de Adolfo Rodríguez Saá, así como la de sus colegas Juan Carlos Romero, Carlos Rovira y Carlos Manfredotti, entre otros, además del ministro del Interior y comprovinciano, Jorge Matzkin. Se opone vivamente a esa alternativa el mandatario de Santa Cruz, Néstor Kirchner, quien acepta el riesgo de debilidad parlamentaria pero podría ser beneficiado en sus posibilidades presidenciales si las elecciones se precipitan.
Todas las alternativas posibles en ese juego deberán dilucidarse en la interna peronista que acaba de inaugurar el cónclave de Santa Rosa.
Para que el globo a cargo de Duhalde no estalle y precipite al colapso el calculado desenlace, el jefe del Gobierno de la transición, aunque con un grado de sometimiento, contará con los gobernadores cada vez que deba maniobrar en la marejada parlamentaria.

A prueba
El esquema de Santa Rosa deberá ponerse a prueba esta misma semana cuando el Senado trate el proyecto de Subversión Económica, donde, en principio, la estrategia del oficialismo es derogar lisa y llanamente la ley vigente. El Presidente se mostró tan seguro en este punto que pudo llegar a afirmar ante los gobernadores que también esta semana "quedará todo listo para avanzar decisivamente en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional".
No se mostró tan firme, en cambio, a la hora de confirmar su firma inmediata del Plan Bonex II, punto en el que el ministro Roberto Lavagna se mostró seguro, a pesar de conocer que Duhalde esperaba una comunicación con el titular del Banco Central, Mario Blejer, para tomar el pulso a la opinión del FMI. En la City se sostuvo que la oposición de la banca extranjera es un espejo de la del organismo internacional. (De nuestra Sucursal)

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