27 Marzo 2002 Seguir en 
Mónica Liliana Nieva, de 22 años, fue condenada a tres años de prisión tras el juicio que se le realizó por el impresionante raid delictivo que protagonizó junto con dos muchachos que nunca fueron identificados.
El 25 de octubre de 1999, cerca de la medianoche, dos muchachos quisieron asaltar a César Jerez mientras cerraba su quiosco de Bolívar y pasaje Santillán. El comerciante, que tenía 21 años, se escondió detrás de un escaparate cuando lo encañonaron, y reapareció haciendo disparos con un revólver calibre 22.
Los dos delincuentes huyeron, dejando a Mónica Nieva en el auto, junto con el remisero Manuel Antonio Lizárraga, quien afirmó haber estado atado de pies y manos y que la joven le apuntaba con una escopeta.
Ella, asustada por el tiroteo, tomó el volante del auto, trató de huir y lo estrelló, a 20 metros de allí, contra un árbol. Allí fue reducida por el quiosquero, y minutos después llegó la Policía. Uno de los ladrones, según el remisero, habría sido herido. "La chica gritaba un nombre, y decía que le habían dado", dijo.
El remisero había levantado a sus "pasajeros" cerca de las 22.30 en la esquina de Crisóstomo Alvarez y 9 de Julio. Al llegar a España y pasaje Irigoyen, detrás de la vieja bodega Giol, lo encañonaron y lo hicieron pasar a la parte de atrás del Renault 19, donde, según él, lo maniató Nieva.
Con un juguete
Luego, según el relato de Lizárraga, pararon en un lugar que no pudo determinar y la joven se quedó apuntándole con un revólver. Los dos muchachos bajaron y al poco tiempo regresaron -dijo-, con una escopeta que le dieron a Nieva diciéndole que era "un juguete". Desde allí se dirigieron al quiosco donde terminó el violento raid. Pero luego se supo que la escopeta, en realidad, había sido robada un mes antes en el barrio Las Flores.
El pormenorizado relato del remisero fue el que más complicó a la joven Nieva, puesto que afirmó que además de atarlo fue ella la que le sacó el dinero de los bolsillos. "Me dijo: ?no me mirés. ¡Qué te hacés el pícaro! Te voy a volar los sesos...?. Y los muchachos me decían que le hiciera caso porque ella estaba loca", comentó Lizárraga.
La fiscal Juana Prieto de Sólimo solicitó que Nieva fuera condenada a 7 años de prisión por privación ilegítima de la libertad, robo agravado y tentativa de robo, mientras que la defensora oficial Rosa Nossetti pidió la absolución de la joven basándose en las contradicciones entre las afirmaciones de los testigos y los dichos de la acusada, quien negó siempre haber cometido el robo.
Finalmente, los jueces Alicia Freindemberg, Francisco Ruiz Vargas (votó en disidencia) y Alicia Noli, decidieron condenarla a tres años de prisión por privación ilegítima de la libertad y tentativa de robo agravado. Por haber pasado más de dos años presa, no fue detenida otra vez.
Careos y contrapuntos en el juicio oral
En el juicio se produjeron varios careos, puesto que la versión de Mónica Liliana Nieva difiere diametralmente de las de las víctimas y las de los testigos.
Ella afirmó que en aquel entonces era prostituta y que no conocía a los dos muchachos que quisieron asaltar el quiosco, sino que eran circunstanciales clientes que no le habían dicho nada acerca de lo que pensaban hacer.
Nieva negó rotundamente haber maniatado o haberle robado dinero al remisero Manuel Lizárraga. También dijo que en ningún momento tuvo armas en sus manos, y como ejemplo señaló que no tenía ni un centavo cuando la detuvo la Policía. Además, señaló que desde que subieron al auto y hasta llegar al quiosco no hicieron ninguna otra parada, como afirmó el conductor.
"Yo no los conocía... me tuve que prostituir para darle de comer a mi hija, nada más... usted (dijo dirigiéndose al conductor) no sabe lo que me pasó; yo estaba embarazada y la Policía me torturó para que dijera quiénes eran esos chicos. Me mataron el bebé", afirmó entre sollozos la joven durante el careo con el remisero.
"Estuve dos años y dos meses presa por algo que no hice, en lo que no tuve nada que ver", concluyó Nieva.
El 25 de octubre de 1999, cerca de la medianoche, dos muchachos quisieron asaltar a César Jerez mientras cerraba su quiosco de Bolívar y pasaje Santillán. El comerciante, que tenía 21 años, se escondió detrás de un escaparate cuando lo encañonaron, y reapareció haciendo disparos con un revólver calibre 22.
Los dos delincuentes huyeron, dejando a Mónica Nieva en el auto, junto con el remisero Manuel Antonio Lizárraga, quien afirmó haber estado atado de pies y manos y que la joven le apuntaba con una escopeta.
Ella, asustada por el tiroteo, tomó el volante del auto, trató de huir y lo estrelló, a 20 metros de allí, contra un árbol. Allí fue reducida por el quiosquero, y minutos después llegó la Policía. Uno de los ladrones, según el remisero, habría sido herido. "La chica gritaba un nombre, y decía que le habían dado", dijo.
El remisero había levantado a sus "pasajeros" cerca de las 22.30 en la esquina de Crisóstomo Alvarez y 9 de Julio. Al llegar a España y pasaje Irigoyen, detrás de la vieja bodega Giol, lo encañonaron y lo hicieron pasar a la parte de atrás del Renault 19, donde, según él, lo maniató Nieva.
Con un juguete
Luego, según el relato de Lizárraga, pararon en un lugar que no pudo determinar y la joven se quedó apuntándole con un revólver. Los dos muchachos bajaron y al poco tiempo regresaron -dijo-, con una escopeta que le dieron a Nieva diciéndole que era "un juguete". Desde allí se dirigieron al quiosco donde terminó el violento raid. Pero luego se supo que la escopeta, en realidad, había sido robada un mes antes en el barrio Las Flores.
El pormenorizado relato del remisero fue el que más complicó a la joven Nieva, puesto que afirmó que además de atarlo fue ella la que le sacó el dinero de los bolsillos. "Me dijo: ?no me mirés. ¡Qué te hacés el pícaro! Te voy a volar los sesos...?. Y los muchachos me decían que le hiciera caso porque ella estaba loca", comentó Lizárraga.
La fiscal Juana Prieto de Sólimo solicitó que Nieva fuera condenada a 7 años de prisión por privación ilegítima de la libertad, robo agravado y tentativa de robo, mientras que la defensora oficial Rosa Nossetti pidió la absolución de la joven basándose en las contradicciones entre las afirmaciones de los testigos y los dichos de la acusada, quien negó siempre haber cometido el robo.
Finalmente, los jueces Alicia Freindemberg, Francisco Ruiz Vargas (votó en disidencia) y Alicia Noli, decidieron condenarla a tres años de prisión por privación ilegítima de la libertad y tentativa de robo agravado. Por haber pasado más de dos años presa, no fue detenida otra vez.
Careos y contrapuntos en el juicio oral
En el juicio se produjeron varios careos, puesto que la versión de Mónica Liliana Nieva difiere diametralmente de las de las víctimas y las de los testigos.
Ella afirmó que en aquel entonces era prostituta y que no conocía a los dos muchachos que quisieron asaltar el quiosco, sino que eran circunstanciales clientes que no le habían dicho nada acerca de lo que pensaban hacer.
Nieva negó rotundamente haber maniatado o haberle robado dinero al remisero Manuel Lizárraga. También dijo que en ningún momento tuvo armas en sus manos, y como ejemplo señaló que no tenía ni un centavo cuando la detuvo la Policía. Además, señaló que desde que subieron al auto y hasta llegar al quiosco no hicieron ninguna otra parada, como afirmó el conductor.
"Yo no los conocía... me tuve que prostituir para darle de comer a mi hija, nada más... usted (dijo dirigiéndose al conductor) no sabe lo que me pasó; yo estaba embarazada y la Policía me torturó para que dijera quiénes eran esos chicos. Me mataron el bebé", afirmó entre sollozos la joven durante el careo con el remisero.
"Estuve dos años y dos meses presa por algo que no hice, en lo que no tuve nada que ver", concluyó Nieva.






