Proyecto sobre los bonos

Hay que empezar a retirar títulos del circulante.

28 Mayo 2002
Próximamente, la Legislatura deberá tratar un proyecto de ley que exige al Poder Ejecutivo la destrucción de 10 millones de pesos en bonos durante los próximos cuatro meses, y otros 10 millones hasta fin de año. Como informamos, esto se contrapone con la intención oficial de que se ratifique el decreto de necesidad y urgencia por el cual se prorroga la fecha de rescate de 20 millones de los 168 millones en dichos títulos que actualmente circulan.
En nuestra edición de ayer, consignamos declaraciones de directivos de la Federación Económica, quienes sostenían que el PE debía considerar la posibilidad de eliminar 70 millones del circulante de bonos hasta fin de año, a fin de que se restablezca la confianza del comercio y del público en esos títulos. Ello al mismo tiempo que se rehabilita la operatoria de canje, lo que, entre otros efectos positivos, tendría el de disminuir notablemente el desagio que actualmente se practica.A pesar de las cuestiones políticas que también operan en el fondo del asunto -es decir, el distanciamiento entre el Ejecutivo y la Legislatura- resulta innegable que es urgente disminuir la cantidad de bonos que pesan hoy sobre el circulante y que, como lo sabemos -y sufrimos- todos, ha determinado la práctica desaparición del dinero en efectivo en la plaza tucumana. Desaparición que las recientes medidas contra las cuevas no hacen más que potenciar.
Lo hemos dicho con reiteración en estos últimos meses, y es preciso repetirlo. Solamente el cese de la emisión, el rescate normal y la paulatina eliminación de los títulos podrán sacar del colapso al atribulado sistema monetario tucumano. No debe olvidarse que se trata de leyes económicas, cuya aplicación es inexorable y que funciona al margen de las medidas oficiales. La aceptación del bono es una cuestión de confianza. Si esa confianza desaparece por la sobreabundancia y por el canje problemático, nada puede detener la depreciación.
Por otro lado, no puede considerarse normal que desde 1985 continuemos conviviendo con los bonos, sin que se registre, en todo ese lapso, nada más que una esporádica acción de rescate, en 1997. Una economía no puede funcionar normalmente, como lo han sostenido hasta el cansancio los expertos, con una proporción tan grande de moneda espuria en su circulante. El Estado provincial debe tener claro todo esto, y no continuar con una "bicicleta" que nos está llevando a los extremos del colapso, a través de lanzar constantemente títulos cuyo rescate se dilata y que, cuando este se produce a las cansadas, son reinyectados de nuevo en la masa monetaria.No se trata, entonces, de cuestiones políticas, por más que ellas se encuentren mezcladas con las económicas. Se trata de la necesidad de un saneamiento de nuestra moneda, por el cual claman tanto los sectores empresarios y comerciales, como los simples ciudadanos. Todos se ven sofocados por la situación actual, y alarmados porque no perciben medidas de fondo enderezadas a corregirla, si no de inmediato, por lo menos en forma paulatina.
Cancelar la emisión, canjear con normalidad y empezar a incinerar bonos sería un recaudo de fondo, demostrativo de que verdaderamente se quiere echar las bases de una nueva época en nuestras finanzas. Nos parece que el Estado debe abocarse a considerar estos puntos con la seriedad que merecen. No es necesario recordar, además, que una de las exigencias de los acreedores internacionales para asistir a la Argentina, se refiere a cancelar la emisión de títulos por parte de los Gobiernos provinciales.
Así, pensamos que en esta cuestión debe dejarse de lado la política, para enfocar los bien entendidos intereses de una provincia que ya va soportando por demasiado tiempo, el franco caos de su sistema monetario. En algún momento debe detenerse la inundación de bonos en la plaza.

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