27 Mayo 2002 Seguir en 
"Un rasgo dominante de la llamada tecnología educativa es que en su origen está presente la racionalidad instrumental, que la define como la aplicación de aparatos y procedimientos a la enseñanza y al aprendizaje. En este marco, la enseñanza es concebida como un espacio controlable en el que la puesta en marcha de mecanismos precisos y probados debe generar ciertos resultados previstos, cualesquiera fueran las condiciones del grupo en el que se desarrolla la aplicación. Este origen impronta sobre las prácticas de enseñanza y tiende a reforzar "la magia del método", es decir, la creencia en un modo único y excepcionalmente apropiado para enseñar determinados contenidos de manera segura, fiable, siempre eficaz. En otras palabras, se renueva la esperanza en la existencia de trayectorias particularmente aptas para resolver de una vez y para siempre el problema de la enseñanza. Esta idea, trasladada al campo de la didáctica, le demanda la construcción-proposición de metodologías probadas, claramente secuenciadas que refuerzan la linealidad con que se concibe a los procesos de enseñanza y de aprendizaje, entendidos en el marco de una relación causa-efecto.
Emergiendo como ayudas audiovisuales los aparatos se insertan en el marco de una concepción reproductivista de la educación. Con el objetivo de apoyar exposiciones y demostraciones, se incorporan gráficos, imágenes, esquemas que se muestran o proyectan a través de franelógrafos, retroproyectores, proyectores de diapositivas, rotafolios, etc., optimizando la fidelidad con que el mensaje llega al alumno. Estos usos se sustentan en un modelo de comunicación proveniente de la teoría matemática de la información.
El papel que se asigna a la imagen es la de re-presentación de la realidad, que permite al sujeto acceder al conocimiento objetivo de la misma.
En este sentido, la imagen ingresa a los procesos de enseñanza y aprendizaje por su función de sustituta de la realidad, en la medida en que facilita que mundos lejanos y ausentes se hagan presentes en el espacio del aula. Según E. Dale, las imágenes facilitan los procesos de conceptualización, en la medida en que a cada una se le puede adjudicar un nombre, designarla de alguna manera.
El conjunto de aportes e influencias que se perfilan en la constitución del campo de la tecnología educativa está fuertemente sostenido en la idea de ejecución-descontextualización. Este movimiento incide sobre la construcción de la didáctica, que se asimila en este momento con la tecnología, abandonando la dimensión explicativa y comprensiva de la enseñanza para centrarse en la elaboración de pautas y normativas para la misma.
La escisión entre teoría y práctica se plasma en el proceso de producción de las propuestas depositadas bajo la responsabilidad de especialistas que alejados de las prácticas reales determinaban las acciones a ser desarrolladas y sus resultados.
Esta mirada acerca de la tecnología marcó las prácticas de enseñanza más allá de la utilización o incorporación de medios al aula, constituyendo el denominado modelo tecnocrático, objeto de reacción y respuesta por parte de las tendencias críticas".
Emergiendo como ayudas audiovisuales los aparatos se insertan en el marco de una concepción reproductivista de la educación. Con el objetivo de apoyar exposiciones y demostraciones, se incorporan gráficos, imágenes, esquemas que se muestran o proyectan a través de franelógrafos, retroproyectores, proyectores de diapositivas, rotafolios, etc., optimizando la fidelidad con que el mensaje llega al alumno. Estos usos se sustentan en un modelo de comunicación proveniente de la teoría matemática de la información.
El papel que se asigna a la imagen es la de re-presentación de la realidad, que permite al sujeto acceder al conocimiento objetivo de la misma.
En este sentido, la imagen ingresa a los procesos de enseñanza y aprendizaje por su función de sustituta de la realidad, en la medida en que facilita que mundos lejanos y ausentes se hagan presentes en el espacio del aula. Según E. Dale, las imágenes facilitan los procesos de conceptualización, en la medida en que a cada una se le puede adjudicar un nombre, designarla de alguna manera.
El conjunto de aportes e influencias que se perfilan en la constitución del campo de la tecnología educativa está fuertemente sostenido en la idea de ejecución-descontextualización. Este movimiento incide sobre la construcción de la didáctica, que se asimila en este momento con la tecnología, abandonando la dimensión explicativa y comprensiva de la enseñanza para centrarse en la elaboración de pautas y normativas para la misma.
La escisión entre teoría y práctica se plasma en el proceso de producción de las propuestas depositadas bajo la responsabilidad de especialistas que alejados de las prácticas reales determinaban las acciones a ser desarrolladas y sus resultados.
Esta mirada acerca de la tecnología marcó las prácticas de enseñanza más allá de la utilización o incorporación de medios al aula, constituyendo el denominado modelo tecnocrático, objeto de reacción y respuesta por parte de las tendencias críticas".







