Robaron una cabra y los sobreseyeron

Un juez catamarqueño consideró que los imputados actuaron acuciados por la necesidad.

01 Marzo 2004
Catamarca.-. El juez de Catamarca César Marcelo Soria sobreseyó ayer a dos hombres que estaban acusados por robar una cabra. "Actuamos en estado de necesidad, con el único fin de dar de comer a los hijos", declaró uno de los jóvenes.
El fallo fue dictado por el juez el viernes y ayer se dio a conocer públicamente. Se trata de la imputación contra Fabián Bustos y Mario Walter Reartes, a quienes se los acusó del delito de hurto, tras un hecho ocurrido el 3 de octubre de 2003, cuando robaron una cabra propiedad de Ramón Remigio Nieto, en el departamento Capayán. Durante la investigación quedó acreditado tanto la existencia del hecho -hurto calificado- como la autoría de los dos acusados.
Luego de la denuncia de Nieto, la Policía levantó evidencias del corral de donde fue sustraído el animal. Tras seguir las huellas de dos personas, los efectivos llegaron al barrio San Martín, en Chumbicha, donde se encontró el cuero de la cabra. En ese lugar, vecinos atestiguaron que habían visto a Bustos -dueño de la casa- y a Reartes cuando sacrificaron a la cabra rosilla y la faenaron para comer. Al ser detenidos, los sospechosos, quienes fueron asistidos por un defensor oficial, coincidieron en su declaración indagatoria ante el juez. "Fuimos nosotros quienes robamos la cabra, pero lo hicimos porque no teníamos nada para dar de comer a nuestros hijos", dijo uno de los acusados. Luego, agregó que hace más de un año que están desocupados y que sobreviven de las "changas" que hacen.

Pobreza extrema
El juez tomó como elemento para sobreseerlos la vivienda en la que habitan: de extrema pobreza, construida con cañas, chapas, cartones y plásticos. Además se confirmó que el afectado, en su declaración, dijo conocer la situación de indigencia de los acusados. En la resolución, el juez usó como argumento el artículo 34 del Código Penal: "no es punible aquel que causare un mal para evitar otro mayor inminente a que ha sido extraño". Interpretó además, que el estado de necesidad de los acusados y de sus familias era real, que habían robado para comer y no para vender, porque hubieran podido haberse apoderado de más elementos, pero sólo sacaron lo que necesitaban. (Télam)

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