26 Febrero 2004 Seguir en 
El policía que atropelló y mató a un inspector de Transporte negó que el choque haya sido intencional, como lo sostuvieron los compañeros de la víctima que estaban realizando el control y los dos policías que los acompañaban.
El sábado a las 13, en la ruta 303, a la altura de la localidad de Media Agua, entre Los Ralos y Cevil Pozo, la camioneta Renault Kangoo que guiaba el sargento 1º Rodolfo Brandán, y que trabajaba como remise trucho, embistió a Ernesto Cancillieri, empleado de Transporte de la Provincia. Este murió cuatro horas después en un sanatorio por las lesiones que sufrió.
Brandán, asistido por el abogado Juan Carlos Nacul, aseguró ante el secretario Daniel Clemente que se trató de un desgraciado accidente. Relató que la camioneta de Transporte lo estaba persiguiendo porque no se había detenido en un control, y que en un momento fue sobrepasado por ese vehículo. Los inspectores y los policías -dijo- se bajaron y Cancillieri se paró enfrente de él para obligarlo a detenerse.
Sin tiempo
El -agregó- no tuvo tiempo para frenar o esquivar al inspector.
La versión es diametralmente opuesta a la de los testigos, por lo que no se descarta que en los próximos días se realicen careos.
Además, los informes preliminares de las pericias indicarían que no hay rastros de frenadas o de volanteadas antes del impacto, por lo que esa hipótesis no tendría suficiente sustento.
La muerte de Cancillieri, de 59 años, reavivó la polémica que los inspectores mantienen con el Gobierno, dado que denuncian persecuciones y malas condiciones laborales. La causa está caratulada como homicidio agravado. El día del choque, la Policía informó que Transporte había labrado siete actas de infracción en contra de Brandán por ser remisero trucho en sus horas de descanso en la fuerza. "Brandán había amenazado de muerte a mi papá y a otros inspectores", afirmó Luis Ernesto Cancillieri, el hijo mayor de la víctima. Este se presentó ayer como querellante en la causa, con el patrocinio del abogado Roberto Blasco.
El sábado a las 13, en la ruta 303, a la altura de la localidad de Media Agua, entre Los Ralos y Cevil Pozo, la camioneta Renault Kangoo que guiaba el sargento 1º Rodolfo Brandán, y que trabajaba como remise trucho, embistió a Ernesto Cancillieri, empleado de Transporte de la Provincia. Este murió cuatro horas después en un sanatorio por las lesiones que sufrió.
Brandán, asistido por el abogado Juan Carlos Nacul, aseguró ante el secretario Daniel Clemente que se trató de un desgraciado accidente. Relató que la camioneta de Transporte lo estaba persiguiendo porque no se había detenido en un control, y que en un momento fue sobrepasado por ese vehículo. Los inspectores y los policías -dijo- se bajaron y Cancillieri se paró enfrente de él para obligarlo a detenerse.
Sin tiempo
El -agregó- no tuvo tiempo para frenar o esquivar al inspector.
La versión es diametralmente opuesta a la de los testigos, por lo que no se descarta que en los próximos días se realicen careos.
Además, los informes preliminares de las pericias indicarían que no hay rastros de frenadas o de volanteadas antes del impacto, por lo que esa hipótesis no tendría suficiente sustento.
La muerte de Cancillieri, de 59 años, reavivó la polémica que los inspectores mantienen con el Gobierno, dado que denuncian persecuciones y malas condiciones laborales. La causa está caratulada como homicidio agravado. El día del choque, la Policía informó que Transporte había labrado siete actas de infracción en contra de Brandán por ser remisero trucho en sus horas de descanso en la fuerza. "Brandán había amenazado de muerte a mi papá y a otros inspectores", afirmó Luis Ernesto Cancillieri, el hijo mayor de la víctima. Este se presentó ayer como querellante en la causa, con el patrocinio del abogado Roberto Blasco.







