25 Febrero 2004 Seguir en 
La condena a los tres jóvenes que mataron a un remisero no satisfizo a los padres de la víctima. "Lo dije el día que lo mataron: no hay justicia", aseguró, llorando, Manuel Eduardo López, padre de Juan José "Humita" López, el chofer asesinado en la madrugada del 28 de marzo de 2002.
Juan "Juanchín" Benegas, de 20 años, fue condenado a 19 años de prisión por ser el autor del crimen. Mientras tanto, Héctor "Mocho" Salas, de 20 años, y Fernando "Corpiño" Moreno, de 22, recibieron una pena de 12 años de prisión cada uno, por ser partícipes necesarios de robo seguido de muerte.Esa era la calificación original de la causa, aunque en el juicio el fiscal Juan Santos Suárez pidió la prisión perpetua para los tres, acusándolos de homicidio agravado. El consideró que cometieron el crimen porque se había frustrado su intención inicial de asaltar a "Humita".
Los defensores oficiales Hernán Molina y Norma Bulacios, representantes de "Juanchín" y de "Corpiño", respectivamente, pidieron que se aplique el mínimo de la pena posible por robo seguido de muerte (ocho años).
Bulacios justificó su pedido en que la figura del homicidio agravado no se constituye en este caso, y además aseguró que no había pruebas suficientes de la participación de "Corpiño" Moreno en el asesinato. "Es un joven sin antecedentes, con un trabajo, y no va a ir a asaltar a un remisero en la esquina de su casa", afirmó.
"Humita", quien tenía 23 años, fue asesinado en la esquina de La Madrid y pasaje Agustín Maza, en la villa "Piojito", en Floresta. En las cercanías viven "Juanchín" y "Corpiño", mientras que "El Mocho" dijo que iba a dormir a la casa de una tía de la zona.
En el vehículo
"El Mocho" y "Corpiño" admitieron haber subido al remise en la base de la empresa, en el barrio Oeste, y "Juanchín", dijo que, estando ebrio y luego de haber aspirado pegamento, quiso asaltar al remisero cuando llegó a las cercanías de su casa, y que lo mató porque se le escapó un disparo. El abogado Roberto Flores, por su parte, pidió la absolución del "Mocho" argumentando que el único elemento en su contra es la declaración de una mujer que se topó con tres jóvenes (identificó a los otros dos) tras el crimen, y que ella mencionó el apodo de Salas. Flores dijo que fue bajo presiones de la Policía que lo hizo. Los jueces Julio Espíndola Aráoz, Carlos Ernesto Norry y Pedro Roldán Vázquez, finalmente, entendieron que la calificación inicial era la correcta, y condenaron a los acusados. El padre de López, al salir de la sala de audiencias, dijo: "yo no digo que haya que matarlos, pero no tienen que salir nunca más a la calle después de lo que hicieron".
Juan "Juanchín" Benegas, de 20 años, fue condenado a 19 años de prisión por ser el autor del crimen. Mientras tanto, Héctor "Mocho" Salas, de 20 años, y Fernando "Corpiño" Moreno, de 22, recibieron una pena de 12 años de prisión cada uno, por ser partícipes necesarios de robo seguido de muerte.Esa era la calificación original de la causa, aunque en el juicio el fiscal Juan Santos Suárez pidió la prisión perpetua para los tres, acusándolos de homicidio agravado. El consideró que cometieron el crimen porque se había frustrado su intención inicial de asaltar a "Humita".
Los defensores oficiales Hernán Molina y Norma Bulacios, representantes de "Juanchín" y de "Corpiño", respectivamente, pidieron que se aplique el mínimo de la pena posible por robo seguido de muerte (ocho años).
Bulacios justificó su pedido en que la figura del homicidio agravado no se constituye en este caso, y además aseguró que no había pruebas suficientes de la participación de "Corpiño" Moreno en el asesinato. "Es un joven sin antecedentes, con un trabajo, y no va a ir a asaltar a un remisero en la esquina de su casa", afirmó.
"Humita", quien tenía 23 años, fue asesinado en la esquina de La Madrid y pasaje Agustín Maza, en la villa "Piojito", en Floresta. En las cercanías viven "Juanchín" y "Corpiño", mientras que "El Mocho" dijo que iba a dormir a la casa de una tía de la zona.
En el vehículo
"El Mocho" y "Corpiño" admitieron haber subido al remise en la base de la empresa, en el barrio Oeste, y "Juanchín", dijo que, estando ebrio y luego de haber aspirado pegamento, quiso asaltar al remisero cuando llegó a las cercanías de su casa, y que lo mató porque se le escapó un disparo. El abogado Roberto Flores, por su parte, pidió la absolución del "Mocho" argumentando que el único elemento en su contra es la declaración de una mujer que se topó con tres jóvenes (identificó a los otros dos) tras el crimen, y que ella mencionó el apodo de Salas. Flores dijo que fue bajo presiones de la Policía que lo hizo. Los jueces Julio Espíndola Aráoz, Carlos Ernesto Norry y Pedro Roldán Vázquez, finalmente, entendieron que la calificación inicial era la correcta, y condenaron a los acusados. El padre de López, al salir de la sala de audiencias, dijo: "yo no digo que haya que matarlos, pero no tienen que salir nunca más a la calle después de lo que hicieron".







