Tembladeral en el Gobierno

El presidente Eduardo Duhalde espera tener el primer visto bueno mañana en La Pampa, adonde asistirá no sólo con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sino también con todos los miembros de su gabinete.

26 Mayo 2002
Por Darío del Arco

BUENOS AIRES.- Eduardo Duhalde no logra hacer pie. Ciento cincuenta días parecen haber minado las fuerzas del Presidente que, más que nunca, se siente transitar sobre arenas movedizas.
El mandatario, en medio de un clima crítico, busca salidas al laberinto que le entregaron pero que, personalmente, contribuyó a complicar.
Las últimas horas en Olivos y en la Rosada han sido una maraña de nervios: reuniones frenéticas, búsquedas desesperadas, intrigas palaciegas, versiones cruzadas, fricciones políticas.
Es que la amenaza de renuncia hecha por el jefe del Estado a legisladores propios y extraños, en lugar de fortalecer al Presidente, lo dejó ubicado en el casillero en el que muchos pretenden colocarlo.
Si bien el "apriete" sirvió de grúa para arrastrar en Diputados la aprobación de un proyecto -aunque no el oficial- de Subversión Económica, en el terreno político dejó a Duhalde a la intemperie y con posibles lluvias.
No pocos se envalentonaron y le pidieron, lisa y llanamente, que se vaya. Otros redoblaron sus movimientos en favor de elecciones ya, y muchos de los gobernadores del PJ terminaron por convencerse de que el reloj de Duhalde ha entrado en tiempo de descuento.

Escenarios importantes
Por delante, el Presidente tiene dos escenarios importantes: uno, vinculado a la cumbre de gobernadores en La Pampa. Otro, conectado a la presentación oficial del plan por el cual se intentará reemplazar el dinero del corralito por bonos del Estado.
Para Duhalde, la cumbre pampeana se presenta como vital. Sólo allí podrá constatar la calidad y cantidad de apoyo que el PJ, a través de sus caudillos territoriales, está en condiciones de brindarle, en estos tiempos de adversidad. Es casi imposible pensar que el mandatario no pase ese "test" político. Como también sería ingenuo imaginar que todo lo que se diga tras ese encuentro sea toda la verdad. Públicamente, los gobernadores renovarán su apoyo y el aval a los 14 puntos oportunamente firmados pero, en reserva, plantearán su enojo con algunas políticas oficiales, las dudas de que este sea el camino correcto y la morosidad en las acciones de gobierno que ha puesto a las provincias en situación de colapso.
Si cumplen con su palabra, estarán casi todos los gobernadores del PJ. Pero no pocos consultados revelaron que asistirán a la cumbre porque los convocó Rubén Marín. "Si el anfitrión fuera Duhalde, lo pensaríamos dos veces", dijeron casi coincidentemente.
Aunque en el oficialismo lo nieguen, la posibilidad de elecciones anticipadas -¿el 12 de octubre?-, las chances de convocar a una Constituyente para reformar algunos puntos de la Carta Magna y hacer caducar todos los mandatos, como así también el reacomodamiento interno del peronismo, a través de internas, estarán sobre la mesa de Santa Rosa.

Un poco de oxígeno
No será un dato menor el análisis sobre la ayuda o no del FMI a la Argentina. Duhalde cree que ese hecho podría acarrearle un poco de oxígeno a su gestión y no faltan los que creen que un acuerdo con el Fondo daría por satisfecho al Presidente para luego sí llamar a elecciones.
Los gobernadores también ven como necesario el acuerdo, pero algunos dudan de que el organismo internacional quiera cerrar coincidencias con esta administración. Fuentes confiables revelaron que algunos de los "popes" del peronismo sondearon a Marín sobre su disposición a hacerse cargo del Gobierno. El pampeano habría respondido que sólo le interesa continuar al frente del Gobierno de su provincia. Contra los malos pronósticos, Duhalde espera recobrar aliento en los próximos días. Incluso está dispuesto a trocar las relaciones que hasta ahora ha mantenido con Raúl Alfonsín.
"Parece que ha llegado la hora de hablar orgánicamente. Si el titular de la UCR es Rozas, habrá que hablar con Rozas. Alfonsín está muy golpeado, muchos se le han rebelado y nos da la sensación de que ya no controla lo que necesitamos que controle", propician desde el duhaldismo.
Durante el encuentro en La Pampa, Duhalde desgranará los dichos cosechados durante su gira europea. Allí, todos se mostraron dispuestos a ayudar a la Argentina, siempre y cuando el país cumpla con todos los deberes indicados por el FMI.
Ahora, con la Ley de Subversión Económica casi en la mochila, Duhalde quiere rápidamente los acuerdos con las provincias. Está convencido no sólo de que sin acuerdo con el Fondo el país seguirá "bloqueado", sino también de que su administración no tendrá destino. No se descarta que en La Pampa se analicen alianzas alternativas para salir de esta crisis, o bien el cerrar filas dentro del propio peronismo para que Duhalde pueda llegar a su cometido de acordar con el FMI y convocar a elecciones para octubre o fin de año. Mientras el vértigo de la política se apodera del duhaldismo y de los gobernadores, el menemismo no se queda atrás.
Carlos Menem recibió visitas políticas y empresarias, sobre todo, de quienes representan a las firmas de servicios que él privatizó. Dicen que los visitantes están interesados, entre otros, en un objetivo común: la dolarización.
El cardenal primado, monseñor Jorge Bergoglio, alzó ayer nuevamente la voz de la Iglesia para alertar sobre los males terminales de la República.
¿El mensaje será comprendido a tiempo por todos? ¿Primará en la dirigencia política argentina la responsabilidad sobre las mezquindades para sacar el país a flote? En el oficialismo se afirma que sí, aunque el propio Presidente volvió a confesar que, a veces, siente haberse quedado solo. (DyN)

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