Un juicio revive la pesadilla de dos jóvenes

Acusaciones cruzadas en un ríspido careo. Uno de los imputados habría roto un pacto de silencio, e inculpó directamente al otro. Ambos fueron señalados por el ex novio de la chica. Odio y bronca

23 Febrero 2004
"No siento miedo, sino odio y bronca por lo que nos hicieron". La frase, acompañada por lágrimas, fue realizada con la voz entrecortada por un joven de 21 años, cuya ex novia fue salvajemente violada por delincuentes, en un sonado caso registrado el 14 de octubre de 2000.
En la primera audiencia del juicio oral, realizada el viernes pasado, los imputados cruzaron acusaciones durante un ríspido careo, en el que los dos quedaron comprometidos en el hecho. Hoy se conocería la sentencia.
Juan Manuel Brandán, de 36 años, y Miguel Angel Albarracín, de 23, son los dos sospechosos que llegaron a juicio de un total de seis que había originalmente (varios aún sin identificar). Según la investigación, el grupo sorprendió a una pareja de adolescentes (él tenía 18 y ella 17) cuando conversaban en el auto del padre del joven, cerca de la Primera Confitería del cerro San Javier.
Los llevaron hasta San Pablo, donde al menos tres de ellos abusaron de la chica, y luego se llevaron el Peugeot 405 del padre del muchacho.

Obligado
Albarracín, quien es remisero, dijo en su declaración en la etapa de instrucción, y lo sostuvo, que él fue obligado por desconocidos, que lo encañonaron, a conducir hasta el cerro. Pero, tal vez en venganza por la ruptura de un supuesto pacto de silencio, Brandán desmintió eso y afirmó que Albarracín participó activamente del asalto. "El me fue a buscar para que hiciéramos un ?trabajito?, porque necesitaba plata para sacar a su padre de la cárcel", dijo. A pesar de que Albarracín dijo que no conocía a Brandán, se conoció una causa en trámite por robo agravado en la que aparecen imputados los dos.
Más allá de la confesión de uno de los imputados, fue el relato del joven que fue víctima el que estremeció al auditorio y que terminó de complicar la situación de los acusados.
Con valentía, el muchacho no dudó en señalar varias veces a Brandán como quien los custodiaba en el auto y luego en el cañaveral de San Pablo, y a Albarracín como quien conducía el auto en el que se movilizaban los delincuentes.
Pero a favor de este, dijo que no lo vio nuevamente y que cree que ese vehículo se fue del lugar antes de que ocurriera la violación.
En el marco de la batería de preguntas que recibió desde el tribunal, el joven -su identidad y la de su ex novia no se difunden por razones legales- aclaró que en su primera declaración mintieron sobre el lugar y las circunstancias del secuestro por temor a la reacción de los padres de la jovencita.

No hubo pericias
La muchacha no pudo declarar porque se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico y psicológico por las secuelas del ataque.
Brandán, Albarracín y el prófugo Julio César Rodríguez están acusado de violación en banda y robo agravado. A pesar de que se constató el abuso sexual, no podrá saberse quiénes fueron los autores porque no se hicieron estudios de ADN, y las víctimas no pudieron reconocer a los violadores.

Tamaño texto
Comentarios