Un piloto aterrizó sin una de las ruedas

Las medidas de seguridad. El avión despegó del aeropuerto Jorge Newbery, en Buenos Aires, y tuvo que descender en Ezeiza. La pericia del conductor fue fundamental. Entrenado.

EL HEROE DEL DIA. El comandante Eduardo Perrota explica a la prensa lo sucedido ayer con su nave.
EL HEROE DEL DIA. El comandante Eduardo Perrota explica a la prensa lo sucedido ayer con su nave.
21 Febrero 2004
BUENOS AIRES.- La pericia del piloto de un avión con 157 personas a bordo permitió que la máquina, sin una de sus ruedas, tuviera un exitoso aterrizaje de emergencia en el aeropuerto internacional de Ezeiza.
El milagro tuvo un prólogo en el aeroparque metropolitano Jorge Newbery, cuando se desprendió la rueda del avión MD83 de la empresa Austral. Como una bala disparada, la rueda rompió la reja perimetral del aeroparque, cruzó la transitada avenida Costanera sin tocar persona ni auto alguno y se detuvo en unos pajonales del campo de golf vecino. Fue el mismo trayecto que hizo el siniestrado avión de LAPA, donde murieron 64 personas el 31 de agosto de 1999.
El avión partió a las 13.15 con destino a Iguazú, y en el decolaje perdió una rueda, hecho que le fue advertido al piloto Eduardo Perrota, de 50 años, por la Torre de Control. Por ese motivo fue desviado a Ezeiza para un aterrizaje de emergencia. Cuando tocó tierra, se desprendió la otra rueda. Todo el personal de seguridad (Policía aeronáutica, bomberos y sanidad) se puso en alerta. Mientras, Perrota y su segundo, Ernesto Rolandelli, gastaban y largaban combustible para que el avión tuviera el peso adecuado para el aterrizaje.
Cuando la torre le informó del incidente, Perrota les dijo a los 151 pasajeros, el 90 % de ellos extranjeros (había israelíes, árabes y de otras nacionalidades) que iban a aterrizar en emergencia. Sin embargo, el pasaje recién se enteró del problema puntual cuando se encontraba en el sector VIP de Ezeiza mientras tomaba un refrigerio y esperaba abordar otro avión.
"Nunca supimos que al avión le faltaba una rueda", aseguró Rosa Polli, una de las pasajeras.

No hubo pánico
El piloto aseguró que en ningún momento cundió el pánico entre los pasajeros y consideró que ello se debió a que se les dijo la verdad. La tripulación estaba preparada para evacuar al pasaje, pero no fue necesario. El avión se ladeó pero no llegó a tocar con el ala en el piso, y los golpes contra el asfalto fueron producto de que la otra rueda también se desprendió al aterrizar.
Los pasajeros salieron por sus propios medios y abordaron micros hasta el edificio principal de la terminal. El comodoro de la Fuerza Aérea Jorge Reta aseguró que la pericia del comandante posibilitó que el incidente no haya pasado a mayores. El piloto lució tranquilo en una conferencia de prensa posterior. "Estoy preparado para volar ya mismo", dijo. Reta admitió que pudo haber ocurrido una tragedia y sostuvo que los pilotos están entrenados para ese tipo de acontecimientos. Inclusive, señaló que los aviones de esa empresa tienen mantenimiento -al que calificó de "perfecto"- todos los días. No obstante pidió perdón "por el susto" a los pasajeros que estaban en el avión. La mayoría de ellos abordó varios micros para dirigirse hacia el aeroparque metropolitano. Allí tomaron otra máquina para reiniciar el viaje a Iguazú. (DyN)

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