26 Mayo 2002 Seguir en 
"Desde hace muchos años mantengo un compromiso con el apoyo al desarrollo sustentable en todo el mundo. En su definición mas sencilla, se trata de la idea de que el progreso debe safisfacer las necesidades de quienes viven hoy sin perjudicar a las generaciones que vendrán mañana. Pienso que para alcanzar dicho objetivo se precisan reglas, un marco normativo en el cual se aliente la gradual convergencia del interés individual con los intereses colectivos que la sociedad persigue a largo plazo.
Hernando de Soto sostiene que la mayoría de las personas, no importa cuán pobres o marginadas, en verdad viven de acuerdo con reglas. Tales reglas no siempre se ajustan a las leyes oficiales, pero sí cuentan con el apoyo de su comunidad: es lo que desde hace cientos de años los filósofos llaman un contrato social. De Soto y yo coincidimos en que, en su forma más simple, el desarrollo trata acerca de este tipo de contrato social entre las personas, el cual -cuando llega a ser captado por la ley- permite a todos los integrantes de la sociedad cooperar y dividirse el trabajo de manera que el crecimiento se vuelva sustentable. Dicho de otro modo, lo que da a las personas oportunidad de escapar de la pobreza y crear riqueza es la integración de su contrato social a las leyes de su país.
Hasta donde estoy informado, nadie está presentando sugerencias prácticas sobre cómo avanzar en este tipo de transformación, salvo De Soto. En este libro explica cómo se puede hacer y por qué se debe hacer.Conozco a Hernando hace más de una década y llevo aún más años dedicado a observar cómo evoluciona su trabajo. En ese proceso nos hemos vuelto buenos amigos. De modo que creo saber de dónde procede su impulso intelectual y moral. También soy consciente de qué paradigma compartimos. El y yo creemos que, como explicó alguna vez Carl Jung, ?la psique humana no es un fenómeno individual completo y autocontenido, sino además uno colectivo... sin el cual todas las organizaciones de masas, el Estado y el orden social resultarían imposible?.
Lo que dice De Soto en este libro es que la riqueza de las naciones dependerá, en términos generales, de la capacidad de sus líderes para crear órdenes legales que reflejen y articulen adecuadamente el contrato social de sus pueblos. El desafío, pues, consiste en alcanzar un contrato social que regule la propiedad de modo satisfactorio para todos, o al menos para casi todos...(...)...
El misterio del capital cubre muchos temas; cómo la mente comprende la propiedad y la usa para descubrir y establecer valor, el éxito de los países de Occidente en la generación de capital y por qué hoy los países en vía de desarrollo y los que salen del comunismo -donde residen cinco sextas partes de la humanidad- no han logrado generarlo. Otro de los aportes centrales del libro es que responde a algunas persistentes preguntas: ¿por qué en el mundo en vías de desarrollo las personas respetan contratos y honran compromisos en torno a la propiedad acordados por ellos y sus vecinos y a la vez no respetan aquellos que intentan imponerles sus gobiernos? ¿Por qué las personas aceptan asumir responsabilidades individuales dentro de esos contratos sociales extralegales a la vez toman distancia de -o se resisten a aceptar- las leyes que sus gobiernos desean imponer?".
Hernando de Soto sostiene que la mayoría de las personas, no importa cuán pobres o marginadas, en verdad viven de acuerdo con reglas. Tales reglas no siempre se ajustan a las leyes oficiales, pero sí cuentan con el apoyo de su comunidad: es lo que desde hace cientos de años los filósofos llaman un contrato social. De Soto y yo coincidimos en que, en su forma más simple, el desarrollo trata acerca de este tipo de contrato social entre las personas, el cual -cuando llega a ser captado por la ley- permite a todos los integrantes de la sociedad cooperar y dividirse el trabajo de manera que el crecimiento se vuelva sustentable. Dicho de otro modo, lo que da a las personas oportunidad de escapar de la pobreza y crear riqueza es la integración de su contrato social a las leyes de su país.
Hasta donde estoy informado, nadie está presentando sugerencias prácticas sobre cómo avanzar en este tipo de transformación, salvo De Soto. En este libro explica cómo se puede hacer y por qué se debe hacer.Conozco a Hernando hace más de una década y llevo aún más años dedicado a observar cómo evoluciona su trabajo. En ese proceso nos hemos vuelto buenos amigos. De modo que creo saber de dónde procede su impulso intelectual y moral. También soy consciente de qué paradigma compartimos. El y yo creemos que, como explicó alguna vez Carl Jung, ?la psique humana no es un fenómeno individual completo y autocontenido, sino además uno colectivo... sin el cual todas las organizaciones de masas, el Estado y el orden social resultarían imposible?.
Lo que dice De Soto en este libro es que la riqueza de las naciones dependerá, en términos generales, de la capacidad de sus líderes para crear órdenes legales que reflejen y articulen adecuadamente el contrato social de sus pueblos. El desafío, pues, consiste en alcanzar un contrato social que regule la propiedad de modo satisfactorio para todos, o al menos para casi todos...(...)...
El misterio del capital cubre muchos temas; cómo la mente comprende la propiedad y la usa para descubrir y establecer valor, el éxito de los países de Occidente en la generación de capital y por qué hoy los países en vía de desarrollo y los que salen del comunismo -donde residen cinco sextas partes de la humanidad- no han logrado generarlo. Otro de los aportes centrales del libro es que responde a algunas persistentes preguntas: ¿por qué en el mundo en vías de desarrollo las personas respetan contratos y honran compromisos en torno a la propiedad acordados por ellos y sus vecinos y a la vez no respetan aquellos que intentan imponerles sus gobiernos? ¿Por qué las personas aceptan asumir responsabilidades individuales dentro de esos contratos sociales extralegales a la vez toman distancia de -o se resisten a aceptar- las leyes que sus gobiernos desean imponer?".







