Parques e iluminación

Hay que felicitar a las autoridades por lo hecho en el parque Avellaneda, pero se debe extender a otros paseos de la ciudad.

26 Mayo 2002
Ultimamente, se ha procedido a iluminar el parque Avellaneda, lo que constituye una medida muy positiva. Ello permite la utilización nocturna de ese espacio verde cuya importancia dentro del diseño de nuestra ciudad hemos subrayado en más de una ocasión. Es obvio decir que la tiniebla anterior contribuía fuertemente a restar seguridad a dicho paseo, cosa que ahora viene a corregirse. Es de esperar que la iluminación tenga en adelante el adecuado mantenimiento.
Contrasta el logro de referencia, con lo que ocurre en el Parque 9 de Julio. Allí, todo el sector que da sobre avenida Gobernador del Campo permanece actualmente sumido en la oscuridad. Se trata, por lo demás, de una zona donde siempre el alumbrado fue muy relativo; lo que es un grave defecto por las razones que expresamos al comienzo, y a las que hay que agregar el intenso tránsito de automotores que caracteriza a la avenida.
Sería deseable que la preocupación por iluminar enfocara ahora sobre esa parte del parque 9 de Julio. No debe olvidarse que se trata de un paseo muy frecuentado y donde a menudo se han producido actos delictivos.

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