BUENOS AIRES.- La trayectoria loca que está teniendo el trámite legislativo del proyecto sobre Subversión Económica ha dejado en Diputados -y se presume para el Senado- la sensación de un juego pícaro donde el más vivo, aparentemente el justicialismo, puede sacar finalmente ventaja si, como parece y espera el ministro Jorge Matzkin, el martes refirma la Cámara Alta por mayoría simple, la derogación de la ley de marras. Parte de ese juego de aliados tramposos estuvo también a cargo del radicalismo, cuyas autoridades aseguraron entretanto a Eduardo Duhalde lealtad institucional pero no política, dualidad típica con la que transcurre la infartante transición. Durante la misma jornada, los porteños bloqueaban el microcentro con múltiples manifestaciones y petitorios, reflejo fiel del sectorialismo que escandalizó a las autoridades de la Mesa del Diálogo Argentino. El fin de semana, consecuentemente, va a ser intenso y especulativo, a la espera del plenario que, el lunes, reunirá en Santa Rosa al poder central y a los gobernadores del PJ, 24 horas antes de que el Senado intente la operación pronosticada por Matzkin. Mucho indica que, hasta el momento, las amenazas de Duhalde de abandonar el sillón de Rivadavia están convenciendo a una mayoría suficiente como para acompañarlo, a pesar de los tragos amargos que impone la exigencia.
Confesión
Sin embargo, entre las preocupaciones que el ministro de Economía recogió en Washington, figura una advertencia que le habría hecho la directora gerente del FMI, Anne Krueger, en plena reunión con otras personalidades financieras. Preocupa allí ahora la fragmentación que exhibe la precaria coalición política oficialista y que puede agravarse después de que se ponga en práctica el acuerdo en ciernes. La vieja historia del incumplimiento de los convenios precedentes, agravada durante los últimos dos años, es una sospecha inquietante que ha comenzado a interferir en las conversaciones, según habría expresado Roberto Lavagna a Duhalde. El ministro también debió dar explicaciones en aquella reunión sobre su ruidoso debate con las autoridades del Banco Central, momentáneamente calmado por la ausencia del país de su presidente, Mario Blejer. Un aporte a la incertidumbre señalada, ha sido la confesión de "Chiche" Duhalde, en el Chaco. "En lo personal -expresó- me gustaría decirle al Fondo que no lo necesito".
Alivio de Solá
Lo mismo puede pensar, aunque no lo dice, el gobernador de Buenos Aires, Felipe Sola, al que el ministro Lavagna llamó inmediatamente después de su regreso a Buenos Aires para comunicarle que el Fondo está dispuesto a reducir las exigencias fiscales para su provincia si los números que le hagan llegar se corresponden con una realidad insuperable. La respuesta de Solá ha sido que está dispuesto a ser él mismo quien, con sus colaboradores, demuestre el estado calamitoso en que recibió al primer Estado provincial. (De nuestra Sucursal)







