15 Febrero 2004 Seguir en 
Cuadras antes de llegar a la intersección de Marina Alfaro y Thomas Edison puede verse el esqueleto gris que sobresale por encima de las casas de techos bajos de barrio San Cayetano. El sol pasa a través del espacio que antes ocupaban las chapas metalizadas de los talleres ferroviarios Mate de Luna, del Ferrocarril Belgrano.
La construcción fue desmantelada poco a poco, en un trabajo que podría ser considerado similar al que hacen las hormigas. Los ladrones robaron todo lentamente, protegidos por la oscuridad de las noches y la poca vigilancia que hay en la zona. Los más de 200 metros de estos talleres eran utilizados para alistar las locomotoras que viajaban hasta La Cocha.
En 1979 fueron abandonados, los portones fueron encadenados y no quedó nadie, según explicó León Monetti, coordinador para Tucumán de Belgrano Cargas S.A., la empresa que gerencia el ramal desde 1999.
"Hace seis meses, aproximadamente, empezamos a escuchar ruidos durante la noche. Nos dimos cuenta de que llegaban camionetas y camiones y que bajaba gente. Trabajaban toda la noche para sacar las chapas del techo. Al final cargaban todo y se iban", contó un vecino que como el resto no quiso dar su nombre por temor a represalias.
A cielo abierto
De a poco y sin apuro, los delincuentes sacaron todas las chapas del techo. Luego siguieron con la instalación eléctrica completa.
Los ladrones también arrancaron las maderas que recubrían el interior de las dos locomotoras de alta montaña y de los viejos vagones que permanecen quietos mientras el tiempo corre alrededor.
Ahora el sol les pega fuerte porque ya no queda techo. Inclusive, a algunas paredes les faltan ladrillos. Los habitantes del barrio están seguros de que los desmanteladores están protegidos por la Policía.
Sospechas
"Fingieron detener a los ladrones y llevárselos. Pero con ellos también partían los materiales. Una noche les grité que dejaran de sacar cosas; entonces, me respondieron que la Policía los protegía", explicó otra vecina que no quiso dar su nombre. Según Monetti, ex dirigente sindical ferroviario, fueron muchas las denuncias que se hicieron en la seccional 2ª, que tiene jurisdicción en la zona. El hombre sostuvo: "podría llenar un libro con todas".
"No nos protegen, y no tenemos dinero para pagar una empresa de vigilancia privada. No podemos hacer nada y las cosas que se llevan quizás no sean muy valiosas monetariamente, pero lo son por toda la historia que guardan", agregó.
Los jefes de las seccionales están allí desde hace dos meses, y dijeron desconocer lo que ocurría antes. Además negaron que se hayan dado situaciones como las descriptas.
Exigen seguridad e iluminación en la zona
Los vecinos del barrio también se quejan de que el cruce ferroviario que está en Thomas Edison entre Marina Alfaro y Belisario López es muy peligroso durante la noche. Varios vecinos fueron asaltados. Como en el resto del tendido de vías, no hay luz. Pero este pequeño tramo es el único que tiene los pastos cortos porque juntan dinero para machetearlo, según ellos.
Durante el día el silencio parece ser tan profundo como la estructura gris. Por la noche, los vecinos aseguran que el ruido es tan fuerte que hace temer un movimiento sísmico. Sin embargo, días y noches pasan y cada vez quedan menos cosas por sacar.
Mientras la Municipalidad y el Gobierno provincial niegan responsabilidades porque los talleres son de la Nación y, además, están gerenciados, el esqueleto se oscurece, se oxida, y puede ser el próximo árbol a deshojar por las hormigas desmanteladoras.
Personal de la seccional 4ª, al mando del comisario Juan Carlos Estrella, detuvo el 5 de febrero a tres hombres cuando cargaban una plancha de hierro de 150 kilos en un carro tirado por una mula. La Justicia Federal investiga el caso, pero los acusados están en libertad.
La comisaría 2ª, según afirmó el subcomisario Rubén Lezama, hace recorridos permanentemente por la zona para evitar robos.
La construcción fue desmantelada poco a poco, en un trabajo que podría ser considerado similar al que hacen las hormigas. Los ladrones robaron todo lentamente, protegidos por la oscuridad de las noches y la poca vigilancia que hay en la zona. Los más de 200 metros de estos talleres eran utilizados para alistar las locomotoras que viajaban hasta La Cocha.
En 1979 fueron abandonados, los portones fueron encadenados y no quedó nadie, según explicó León Monetti, coordinador para Tucumán de Belgrano Cargas S.A., la empresa que gerencia el ramal desde 1999.
"Hace seis meses, aproximadamente, empezamos a escuchar ruidos durante la noche. Nos dimos cuenta de que llegaban camionetas y camiones y que bajaba gente. Trabajaban toda la noche para sacar las chapas del techo. Al final cargaban todo y se iban", contó un vecino que como el resto no quiso dar su nombre por temor a represalias.
A cielo abierto
De a poco y sin apuro, los delincuentes sacaron todas las chapas del techo. Luego siguieron con la instalación eléctrica completa.
Los ladrones también arrancaron las maderas que recubrían el interior de las dos locomotoras de alta montaña y de los viejos vagones que permanecen quietos mientras el tiempo corre alrededor.
Ahora el sol les pega fuerte porque ya no queda techo. Inclusive, a algunas paredes les faltan ladrillos. Los habitantes del barrio están seguros de que los desmanteladores están protegidos por la Policía.
Sospechas
"Fingieron detener a los ladrones y llevárselos. Pero con ellos también partían los materiales. Una noche les grité que dejaran de sacar cosas; entonces, me respondieron que la Policía los protegía", explicó otra vecina que no quiso dar su nombre. Según Monetti, ex dirigente sindical ferroviario, fueron muchas las denuncias que se hicieron en la seccional 2ª, que tiene jurisdicción en la zona. El hombre sostuvo: "podría llenar un libro con todas".
"No nos protegen, y no tenemos dinero para pagar una empresa de vigilancia privada. No podemos hacer nada y las cosas que se llevan quizás no sean muy valiosas monetariamente, pero lo son por toda la historia que guardan", agregó.
Los jefes de las seccionales están allí desde hace dos meses, y dijeron desconocer lo que ocurría antes. Además negaron que se hayan dado situaciones como las descriptas.
Exigen seguridad e iluminación en la zona
Los vecinos del barrio también se quejan de que el cruce ferroviario que está en Thomas Edison entre Marina Alfaro y Belisario López es muy peligroso durante la noche. Varios vecinos fueron asaltados. Como en el resto del tendido de vías, no hay luz. Pero este pequeño tramo es el único que tiene los pastos cortos porque juntan dinero para machetearlo, según ellos.
Durante el día el silencio parece ser tan profundo como la estructura gris. Por la noche, los vecinos aseguran que el ruido es tan fuerte que hace temer un movimiento sísmico. Sin embargo, días y noches pasan y cada vez quedan menos cosas por sacar.
Mientras la Municipalidad y el Gobierno provincial niegan responsabilidades porque los talleres son de la Nación y, además, están gerenciados, el esqueleto se oscurece, se oxida, y puede ser el próximo árbol a deshojar por las hormigas desmanteladoras.
Personal de la seccional 4ª, al mando del comisario Juan Carlos Estrella, detuvo el 5 de febrero a tres hombres cuando cargaban una plancha de hierro de 150 kilos en un carro tirado por una mula. La Justicia Federal investiga el caso, pero los acusados están en libertad.
La comisaría 2ª, según afirmó el subcomisario Rubén Lezama, hace recorridos permanentemente por la zona para evitar robos.







