25 Mayo 2002 Seguir en 
Cada día sufrimos nuevas muestras del ningún acatamiento que reciben, en Tucumán, las normas municipales; como también de la nula acción de las autoridades para modificar tal situación. Entre múltiples ejemplos, puede elegirse esta vez el del estacionamiento de las bicicletas en la vía pública.
Actualmente, dichos vehículos de dos ruedas se han convertido en un nuevo obstáculo -por si hiciera falta uno más- para circular normalmente por las veredas de nuestra ciudad. En efecto, sus dueños los amarran con cadenas a cuanto elemento pueden, sea el tronco de los árboles, las columnas metálicas, los soportes de los recipientes de residuos o las rejas de los balcones. Forman, así, verdaderos racimos que obligan al peatón a dar un rodeo para continuar su marcha. Y además están las motocicletas, que ya se colocan normalmente sobre las veredas.
En la calle San Martín al 600 o en 25 de Mayo y Córdoba, pueden advertirse más que ilustrativas muestras de este hábito, cada vez más practicado sin reacción municipal alguna. Cabe preguntarse qué espera la comuna para poner orden en semejante caos.
Actualmente, dichos vehículos de dos ruedas se han convertido en un nuevo obstáculo -por si hiciera falta uno más- para circular normalmente por las veredas de nuestra ciudad. En efecto, sus dueños los amarran con cadenas a cuanto elemento pueden, sea el tronco de los árboles, las columnas metálicas, los soportes de los recipientes de residuos o las rejas de los balcones. Forman, así, verdaderos racimos que obligan al peatón a dar un rodeo para continuar su marcha. Y además están las motocicletas, que ya se colocan normalmente sobre las veredas.
En la calle San Martín al 600 o en 25 de Mayo y Córdoba, pueden advertirse más que ilustrativas muestras de este hábito, cada vez más practicado sin reacción municipal alguna. Cabe preguntarse qué espera la comuna para poner orden en semejante caos.







