14 Febrero 2004 Seguir en 
El hombre acusado de haber golpeado a una mujer, que está en coma desde el 31 de enero, se presentó ayer ante la Justicia y quedó detenido. El lunes dará su versión de lo ocurrido en un drugstore de El Colmenar.
Gustavo Soto llegó a Tribunales a primera hora de la mañana, acompañado por el abogado Roberto Flores. Roxana Toro, de 30 años, sigue muy grave. Pero el fiscal Gustavo Estofán tiene la esperanza de que el lunes o el martes esté en condiciones de declarar. Así podría aclararse la situación de los cuatro detenidos que hay en la causa.
Daniel Rivadeneira, uno de ellos, dijo no conocer a los demás acusados ni a la mujer golpeada. El oficial de Policía Esteban "Colorado" Di Rissio y su amigo Sebastián "Chevy" Suárez, en cambio, reconocieron que estaban con Toro y con Soto, pero afirmaron no haber visto si este último golpeó a la víctima. Señalaron que sabían eso por comentarios de terceros.
Soto, dueño de un gimnasio de El Colmenar, admitiría el lunes que le pegó una bofetada a Toro, y que esta cayó al piso golpeándose la cabeza. Eso es lo que dijeron sus amigos, a los que, de esta manera, despegaría de la acusación de lesiones. El hermano de Soto, Esteban Soto, no está implicado en la causa.
Fundamental
No obstante, sin la declaración de la mujer, el fiscal no dejaría libres a los amigos de Soto, ante la falta de certezas sobre lo ocurrido.
De todos modos, Di Rissio y Suárez podrían ser acusados por encubrimiento, ya que se mantuvieron prófugos y tras la lesión que sufrió Toro la habrían dejado en un CAPS dando identidades falsas. Eso es lo que pretendería la familia Toro, que está representada por el abogado Alvaro Zelarayán.
La misma suerte podría correr el policía que estaba de guardia en el CAPS de El Colmenar, puesto que no habría dejado asentado el hecho, ni tampoco lo habría informado a sus superiores.
La investigación del caso está a cargo de la Sección Seguridad Personal de Investigaciones.
Gustavo Soto llegó a Tribunales a primera hora de la mañana, acompañado por el abogado Roberto Flores. Roxana Toro, de 30 años, sigue muy grave. Pero el fiscal Gustavo Estofán tiene la esperanza de que el lunes o el martes esté en condiciones de declarar. Así podría aclararse la situación de los cuatro detenidos que hay en la causa.
Daniel Rivadeneira, uno de ellos, dijo no conocer a los demás acusados ni a la mujer golpeada. El oficial de Policía Esteban "Colorado" Di Rissio y su amigo Sebastián "Chevy" Suárez, en cambio, reconocieron que estaban con Toro y con Soto, pero afirmaron no haber visto si este último golpeó a la víctima. Señalaron que sabían eso por comentarios de terceros.
Soto, dueño de un gimnasio de El Colmenar, admitiría el lunes que le pegó una bofetada a Toro, y que esta cayó al piso golpeándose la cabeza. Eso es lo que dijeron sus amigos, a los que, de esta manera, despegaría de la acusación de lesiones. El hermano de Soto, Esteban Soto, no está implicado en la causa.
Fundamental
No obstante, sin la declaración de la mujer, el fiscal no dejaría libres a los amigos de Soto, ante la falta de certezas sobre lo ocurrido.
De todos modos, Di Rissio y Suárez podrían ser acusados por encubrimiento, ya que se mantuvieron prófugos y tras la lesión que sufrió Toro la habrían dejado en un CAPS dando identidades falsas. Eso es lo que pretendería la familia Toro, que está representada por el abogado Alvaro Zelarayán.
La misma suerte podría correr el policía que estaba de guardia en el CAPS de El Colmenar, puesto que no habría dejado asentado el hecho, ni tampoco lo habría informado a sus superiores.
La investigación del caso está a cargo de la Sección Seguridad Personal de Investigaciones.







