10 Febrero 2004 Seguir en 
De repente sintieron que algo no estaba bien. La cortada que tomaron en medio de la montaña no terminaba nunca. Ellos seguían caminando con miedo. Y de pronto los sorprendió la noche en medio de la vegetación, la lluvia y el frío. "Pensamos lo peor, que no saldríamos vivos", contó Ramiro Gutiérrez, de 17 años, quien estuvo casi dos días perdido en la montaña junto a otros dos amigos, en la zona de Cochuna, a unos 100 kilómetros al sudoeste de la capital. Después de una intensa búsqueda, los jóvenes fueron encontrados sanos y salvos ayer a la mañana.
Gutiérrez, Exequiel Vega (15) y Silvio Usqueda (17), los tres estudiantes y oriundos de Alto Verde, se habían extraviado el sábado a la tarde, cuando participaban de un retiro espiritual junto a otros 18 jóvenes en Samai Cochuna, al oeste de Alpachiri. Ese día, todos habían salido a hacer una caminata por el cerro. Pero en mitad de camino, Vega, Usqueda y Gutiérrez decidieron regresar porque estaban cansados. "Un compañero nos dijo que si tomábamos una cortada llegaríamos más rápido al campamento", relataron los jóvenes.
Pero el atajo que tomaron los muchachos los llevó muy lejos del predio donde estaban acampando. "Terminamos perdidos, en medio de la montaña, y por más que caminábamos no sabíamos dónde estábamos", explicaron los chicos, todavía asustados.
Un refugio
Cuando los sorprendió la noche, decidieron refugiarse bajo un árbol y esperar que amaneciera para seguir buscando a alguien que los auxiliara. "Estábamos muy cansados y asustados. Teníamos frío y hambre, pero tratábamos de no perder la esperanza", relataron. A la mañana siguiente, los jóvenes continuaron caminando hasta que se toparon con el río Medinas. "Ya no sabíamos qué hacer. Teníamos miedo porque no podíamos cruzarlo y creíamos que iba a desbordarse", detallaron. Fue en ese momento cuando -según Gutiérrez- recibieron una "ayuda de Dios".
Encontraron allí a un baqueano, Francisco Masa, quien los ayudó a cruzar el río con una piola y luego les ofreció comida y refugio en su casa, ubicada en la zona, conocida como el puesto Los Olea. "Fue un milagro", describieron. Allí, los muchachos extraviados pasaron el domingo a la noche. Ayer a la mañana, acompañados por Masa, salieron al encuentro de los grupos que estaban buscándolos.
Cerca de las 10, efectivos del Cuerpo Especial de Rescate y Operaciones (CERO) y de la Regional Sur, al mando del comisario mayor José Corbalán, descubrieron el refugio que los adolescentes habían armado con ramas y yuyos. Y, guiados por perros de rescate y baqueanos, siguieron las huellas que dejaron los chicos perdidos en su camino. Fue así que una hora después arribaron hasta el puesto Los Olea y encontraron a Vega, a Usqueda y a Gutiérrez.
Los muchachos fueron trasladados hasta el campamento, donde los esperaban sus compañeros y sus padres, y donde estaban los otros grupos que habían salido al rescate. El encuentro fue más que emocionante. Los chicos se fundieron en un abrazo con sus seres queridos. No lo podían creer. Luego, los jóvenes fueron revisados por un médico de Concepción. "Se encuentran bien; sólo presentan algunos raspones", detalló Ivan Llorens Dip, coordinador regional de municipios y comunas.
La madre de Exequiel Vega, Antonia, pensó que cualquier cosa podría haberle pasado a su hijo. La mujer, que conoce la zona donde se perdió Exequiel, dijo que es muy fácil extraviarse porque es un cerro muy peligroso. "Toda la vegetación es igual y hay muchos senderos, todos similares. Por eso le había recomendado que tuviera mucho cuidado", comentó.
Agradecimiento
Los padres de los muchachos agradecieron a todos los que colaboraron con la búsqueda de los muchachos. Durante casi dos días, 40 policías, ayudados por cuatro grupos de baqueanos de Cochuna, inspeccionaron la zona donde se extraviaron los jóvenes. Las características casi selváticas de Cochuna dificultaron las tareas de rescate porque, a la humedad típica de la zona, se le sumó el hecho de que llovió durante toda la semana pasada, lo que hacía más espesos e inaccesibles los montes.
Gutiérrez, Exequiel Vega (15) y Silvio Usqueda (17), los tres estudiantes y oriundos de Alto Verde, se habían extraviado el sábado a la tarde, cuando participaban de un retiro espiritual junto a otros 18 jóvenes en Samai Cochuna, al oeste de Alpachiri. Ese día, todos habían salido a hacer una caminata por el cerro. Pero en mitad de camino, Vega, Usqueda y Gutiérrez decidieron regresar porque estaban cansados. "Un compañero nos dijo que si tomábamos una cortada llegaríamos más rápido al campamento", relataron los jóvenes.
Pero el atajo que tomaron los muchachos los llevó muy lejos del predio donde estaban acampando. "Terminamos perdidos, en medio de la montaña, y por más que caminábamos no sabíamos dónde estábamos", explicaron los chicos, todavía asustados.
Un refugio
Cuando los sorprendió la noche, decidieron refugiarse bajo un árbol y esperar que amaneciera para seguir buscando a alguien que los auxiliara. "Estábamos muy cansados y asustados. Teníamos frío y hambre, pero tratábamos de no perder la esperanza", relataron. A la mañana siguiente, los jóvenes continuaron caminando hasta que se toparon con el río Medinas. "Ya no sabíamos qué hacer. Teníamos miedo porque no podíamos cruzarlo y creíamos que iba a desbordarse", detallaron. Fue en ese momento cuando -según Gutiérrez- recibieron una "ayuda de Dios".
Encontraron allí a un baqueano, Francisco Masa, quien los ayudó a cruzar el río con una piola y luego les ofreció comida y refugio en su casa, ubicada en la zona, conocida como el puesto Los Olea. "Fue un milagro", describieron. Allí, los muchachos extraviados pasaron el domingo a la noche. Ayer a la mañana, acompañados por Masa, salieron al encuentro de los grupos que estaban buscándolos.
Cerca de las 10, efectivos del Cuerpo Especial de Rescate y Operaciones (CERO) y de la Regional Sur, al mando del comisario mayor José Corbalán, descubrieron el refugio que los adolescentes habían armado con ramas y yuyos. Y, guiados por perros de rescate y baqueanos, siguieron las huellas que dejaron los chicos perdidos en su camino. Fue así que una hora después arribaron hasta el puesto Los Olea y encontraron a Vega, a Usqueda y a Gutiérrez.
Los muchachos fueron trasladados hasta el campamento, donde los esperaban sus compañeros y sus padres, y donde estaban los otros grupos que habían salido al rescate. El encuentro fue más que emocionante. Los chicos se fundieron en un abrazo con sus seres queridos. No lo podían creer. Luego, los jóvenes fueron revisados por un médico de Concepción. "Se encuentran bien; sólo presentan algunos raspones", detalló Ivan Llorens Dip, coordinador regional de municipios y comunas.
La madre de Exequiel Vega, Antonia, pensó que cualquier cosa podría haberle pasado a su hijo. La mujer, que conoce la zona donde se perdió Exequiel, dijo que es muy fácil extraviarse porque es un cerro muy peligroso. "Toda la vegetación es igual y hay muchos senderos, todos similares. Por eso le había recomendado que tuviera mucho cuidado", comentó.
Agradecimiento
Los padres de los muchachos agradecieron a todos los que colaboraron con la búsqueda de los muchachos. Durante casi dos días, 40 policías, ayudados por cuatro grupos de baqueanos de Cochuna, inspeccionaron la zona donde se extraviaron los jóvenes. Las características casi selváticas de Cochuna dificultaron las tareas de rescate porque, a la humedad típica de la zona, se le sumó el hecho de que llovió durante toda la semana pasada, lo que hacía más espesos e inaccesibles los montes.







