05 Febrero 2004 Seguir en 
Un incendio destruyó ayer a la madrugada el depósito de un comercio dedicado a la venta mayorista de alimentos, en La Ciudadela. Hasta el mediodía, cinco dotaciones de bomberos trabajaron para controlar las llamas, y a partir de allí se iniciaron las tareas de enfriamiento y remoción de escombros, aunque seguía habiendo focos de fuego que surgían de entre las cenizas. Se estima que hoy concluirá el trabajo. Un cortocircuito habría sido la causa del siniestro. Un bombero voluntario sufrió un principio de asfixia y tuvo que ser internado.
A las 2.50, la alarma empezó a sonar y el sereno del local, ubicado en La Madrid 1.566 -con un depósito que tiene el portón en Próspero Mena 454-, llamó a los bomberos. Minutos después, dos dotaciones de Bomberos de la Policía, al mando del comisario general Héctor Amaya, llegaron al lugar. "Cuando vimos lo que ocurría tuvimos que pedir la colaboración de los voluntarios de Tafí Viejo, de Lules y del barrio El Bosque, porque era muy grande el incendio y ya estaba fuera de control por el tipo de materiales que estaban quemándose", señaló Amaya"Era impresionante. Yo salía cuando escuché las primeras explosiones y empecé a despertar a los vecinos. Fuimos todos a la casa de Oscar Pérez, que está pegada al depósito, y lo ayudamos a sacar a los cinco chiquitos y las computadoras de su ciber", contó el vecino Carlos Manzur. El dueño del negocio, Daniel Caponetto, está de vacaciones en Italia con su familia. Por las noches, el local permanece cerrado y ni el portero puede acceder a los salones. El controla todo desde una oficina ubicada en el primer piso, a la que se accede por una entrada independiente, y desde donde monitorea el local de ventas a través de cámaras de video. Pero no puede ver lo que ocurre en el depósito, que da a Próspero Mena.
Máxima seguridad
El portón del depósito -ocupa alrededor de 900 metros cuadrados- estaba asegurado por dentro con vigas de hierro, candados, cadenas y un pesado bloque de cemento, lo que dificultó el ingreso de los bomberos. Trabajaron casi dos horas para poder entrar.
Los Bomberos de la Policía atacaron las llamas desde adentro, por el salón de ventas, mientras que los voluntarios unieron fuerzas por Próspero Mena, donde está el depósito. "Primero pensé que era un tiroteo, como los que suele haber, pero después parecía una guerra... y cuando salimos se veía el cielo rojo", contó Juana, una mujer que vive en General Paz al 1.500. Hasta pasadas las 8 los vecinos continuaban escuchando, aterrorizados, las explosiones de aerosoles, botellas de aceite y otros productos.
Casi se asfixia
Darío Ferreira, bombero voluntario de Tafí Viejo, sufrió ayer al mediodía un principio de asfixia, por lo que fue internado en el hospital Padilla. Al igual que sus colegas, pasó gran parte de la mañana en el interior del depósito, inhalando gases tóxicos. El bombero está fuera de peligro, según se informó, y en las próximas horas recibiría el alta médica.
A las 2.50, la alarma empezó a sonar y el sereno del local, ubicado en La Madrid 1.566 -con un depósito que tiene el portón en Próspero Mena 454-, llamó a los bomberos. Minutos después, dos dotaciones de Bomberos de la Policía, al mando del comisario general Héctor Amaya, llegaron al lugar. "Cuando vimos lo que ocurría tuvimos que pedir la colaboración de los voluntarios de Tafí Viejo, de Lules y del barrio El Bosque, porque era muy grande el incendio y ya estaba fuera de control por el tipo de materiales que estaban quemándose", señaló Amaya"Era impresionante. Yo salía cuando escuché las primeras explosiones y empecé a despertar a los vecinos. Fuimos todos a la casa de Oscar Pérez, que está pegada al depósito, y lo ayudamos a sacar a los cinco chiquitos y las computadoras de su ciber", contó el vecino Carlos Manzur. El dueño del negocio, Daniel Caponetto, está de vacaciones en Italia con su familia. Por las noches, el local permanece cerrado y ni el portero puede acceder a los salones. El controla todo desde una oficina ubicada en el primer piso, a la que se accede por una entrada independiente, y desde donde monitorea el local de ventas a través de cámaras de video. Pero no puede ver lo que ocurre en el depósito, que da a Próspero Mena.
Máxima seguridad
El portón del depósito -ocupa alrededor de 900 metros cuadrados- estaba asegurado por dentro con vigas de hierro, candados, cadenas y un pesado bloque de cemento, lo que dificultó el ingreso de los bomberos. Trabajaron casi dos horas para poder entrar.
Los Bomberos de la Policía atacaron las llamas desde adentro, por el salón de ventas, mientras que los voluntarios unieron fuerzas por Próspero Mena, donde está el depósito. "Primero pensé que era un tiroteo, como los que suele haber, pero después parecía una guerra... y cuando salimos se veía el cielo rojo", contó Juana, una mujer que vive en General Paz al 1.500. Hasta pasadas las 8 los vecinos continuaban escuchando, aterrorizados, las explosiones de aerosoles, botellas de aceite y otros productos.
Darío Ferreira, bombero voluntario de Tafí Viejo, sufrió ayer al mediodía un principio de asfixia, por lo que fue internado en el hospital Padilla. Al igual que sus colegas, pasó gran parte de la mañana en el interior del depósito, inhalando gases tóxicos. El bombero está fuera de peligro, según se informó, y en las próximas horas recibiría el alta médica.







