03 Febrero 2004 Seguir en 
En Tucumán, los delincuentes no dan respiro. Durante el fin de semana, se produjeron varios asaltos violentos. En uno de ellos, un hombre recibió un balazo en la cabeza. Afortunadamente, sólo le causó un raspón sin secuelas.
El sábado a las 15.20, Alberto Otey, de 64 años, conducía un camión de reparto de carnes por calle Las Piedras al 1.800, cuando un solitario delincuente armado con una pistola calibre 11.25 lo encañonó y le quitó unos $4.500. Otey y su compañero, Armando Barraza, habían hecho cobranzas en unas 10 carnicerías. A esa hora, pararon para refrescarse en casa de Barraza. Cuando estaban por bajarse, se produjo el atraco. Por suerte, no hubo golpes. Luego, el ladrón huyó en una motocicleta.
Interceptado
En otro hecho, el más violento del fin de semana, Juan Carlos Cáceres fue baleado al resistirse a un asalto. El domingo por la tarde, el hombre salió de su casa de barrio Las Piedritas (al sur de la capital) con el propósito de comprar una gaseosa. En una esquina, lo interceptaron cinco hombres armados, en aparente estado de ebriedad. Empezaron a golpearlo para quitarle el dinero y las zapatillas, y él quiso resistirse. Entonces, uno de los desconocidos le disparó, hiriéndolo en una pierna y en la cabeza. Finalmente, los maleantes huyeron sin llevarse nada.
El domingo, también los colectiveros tuvieron una mala jornada. Primero fue asaltado Luis Salazar, chofer de la línea 8. El atraco sucedió cuando circulaba por pasaje Octaviano Vera al 800. A las 22, tres jóvenes lo apuntaron con sus armas y se llevaron la bolsa con cospeles y el dinero (unos $60 en total). Luego, fue el turno de Rubén Villagrán, de la empresa El Corcel, quien fue abordado por un hombre joven que le hizo señas en Florida al 1.200. El supuesto tenía muletas, por lo que el conductor no tuvo dudas sobre él. Pero, cuando subió al colectivo lo encañonó con un revólver y se alzó con $80. Al bajarse, el delincuente se puso las muletas bajo el brazo y salió corriendo.
El sábado a las 15.20, Alberto Otey, de 64 años, conducía un camión de reparto de carnes por calle Las Piedras al 1.800, cuando un solitario delincuente armado con una pistola calibre 11.25 lo encañonó y le quitó unos $4.500. Otey y su compañero, Armando Barraza, habían hecho cobranzas en unas 10 carnicerías. A esa hora, pararon para refrescarse en casa de Barraza. Cuando estaban por bajarse, se produjo el atraco. Por suerte, no hubo golpes. Luego, el ladrón huyó en una motocicleta.
Interceptado
En otro hecho, el más violento del fin de semana, Juan Carlos Cáceres fue baleado al resistirse a un asalto. El domingo por la tarde, el hombre salió de su casa de barrio Las Piedritas (al sur de la capital) con el propósito de comprar una gaseosa. En una esquina, lo interceptaron cinco hombres armados, en aparente estado de ebriedad. Empezaron a golpearlo para quitarle el dinero y las zapatillas, y él quiso resistirse. Entonces, uno de los desconocidos le disparó, hiriéndolo en una pierna y en la cabeza. Finalmente, los maleantes huyeron sin llevarse nada.
El domingo, también los colectiveros tuvieron una mala jornada. Primero fue asaltado Luis Salazar, chofer de la línea 8. El atraco sucedió cuando circulaba por pasaje Octaviano Vera al 800. A las 22, tres jóvenes lo apuntaron con sus armas y se llevaron la bolsa con cospeles y el dinero (unos $60 en total). Luego, fue el turno de Rubén Villagrán, de la empresa El Corcel, quien fue abordado por un hombre joven que le hizo señas en Florida al 1.200. El supuesto tenía muletas, por lo que el conductor no tuvo dudas sobre él. Pero, cuando subió al colectivo lo encañonó con un revólver y se alzó con $80. Al bajarse, el delincuente se puso las muletas bajo el brazo y salió corriendo.







