02 Febrero 2004 Seguir en 
"Yo no hice nada. No sé por qué me acusan de esto". Con estas palabras, Mario "Lobo" Estequín intentó despegarse ayer a la mañana del espantoso crimen de su suegra cuando declaró en Tribunales. Margarita Pereyra, de 50 años, fue asesinada aparentemente el 16 de enero y luego su cuerpo fue despedazado con un hacha. La Policía encontró algunos restos en una finca de Lules, y ayer intentaban encontrar el resto del cuerpo.
Estequín habría tenido la brutal reacción enceguecido por los celos, luego de que su esposa Margarita Chávez lo abandonó llevándose a sus dos hijos a Buenos Aires el 20 de diciembre pasado.
El hombre, de 29 años, era casero en la Quinta Agronómica y fue detenido el viernes a la noche luego de que Marta Pereyra, la hermana de la víctima, hizo la denuncia en la Policía. Personal de la sección Seguridad Personal de Investigaciones, al mando del comisario general Alfredo Jiménez, detuvo al sospechoso cuando llegaba a su casa, aparentemente para buscar los documentos, ya que estaría pensando en abandonar la provincia.
Ayer, algunos vecinos -que prefirieron no dar sus nombres- indicaron a LA GACETA que el hombre se mostraba muy nervioso en los últimos días. "Casi no hablaba, se lo veía alterado, inquieto", indicó uno de ellos. "Ya había tenido problemas con la esposa, pero nunca creíamos que pudiera llegar a pasar una tragedia como esta", indicó otro. En la zona en la que Estequín y Chávez compartían la casa, todos comentaban lo ocurrido, mientras veían las fotos publicadas en el diario. "Era un hombre callado, pero se notaba que tenía carácter fuerte", aseguró un vecino.
Pocas palabras
Estequín fue llevado hasta Tribunales ayer a la mañana por la Policía. Allí, junto con el defensor oficial César Picón, se presentó ante el fiscal y el secretario de Feria, Carlos Albaca y Emilio Salazar. "Soy inocente", dijo, aunque cuando se le pidió que se explayara sobre algunos detalles del caso, prefirió mantenerse en silencio. Todos los familiares de Pereyra no tienen dudas de la culpabilidad del detenido.
Aparentemente -luego de descuartizar el cuerpo con un hacha- habría metido todo en un vehículo y comenzó a distribuir los restos en la finca de Lules. El "Lobo" -literalmente- habría estado arrojando pedazos del cadáver por la zona. Tanto es así que uno de los pies de la mujer fue encontrado a cuatro metros de altura, en un árbol. Además se encontraron la cabeza y un antebrazo. No se descarta que gran parte del cuerpo haya sido enterrado. El sospechoso habría escondido el arma ya que, a pesar de que se realizó un allanamiento en su domicilio, no fue hallada.
El caso, a partir de hoy, quedará en manos de la fiscal Teresita Marnero, lo mismo que la muerte de Aldo Salvioli, quien fue asesinado durante un asalto. La magistrada podría pedir nuevas medidas.
Anoche, los familiares de Pereyra esperaban que regresara a Tucumán Margarita Chávez, a quien habían tenido que avisarle de la espantosa derivación que había tenido la pelea con su marido.
Estequín habría tenido la brutal reacción enceguecido por los celos, luego de que su esposa Margarita Chávez lo abandonó llevándose a sus dos hijos a Buenos Aires el 20 de diciembre pasado.
El hombre, de 29 años, era casero en la Quinta Agronómica y fue detenido el viernes a la noche luego de que Marta Pereyra, la hermana de la víctima, hizo la denuncia en la Policía. Personal de la sección Seguridad Personal de Investigaciones, al mando del comisario general Alfredo Jiménez, detuvo al sospechoso cuando llegaba a su casa, aparentemente para buscar los documentos, ya que estaría pensando en abandonar la provincia.
Ayer, algunos vecinos -que prefirieron no dar sus nombres- indicaron a LA GACETA que el hombre se mostraba muy nervioso en los últimos días. "Casi no hablaba, se lo veía alterado, inquieto", indicó uno de ellos. "Ya había tenido problemas con la esposa, pero nunca creíamos que pudiera llegar a pasar una tragedia como esta", indicó otro. En la zona en la que Estequín y Chávez compartían la casa, todos comentaban lo ocurrido, mientras veían las fotos publicadas en el diario. "Era un hombre callado, pero se notaba que tenía carácter fuerte", aseguró un vecino.
Pocas palabras
Estequín fue llevado hasta Tribunales ayer a la mañana por la Policía. Allí, junto con el defensor oficial César Picón, se presentó ante el fiscal y el secretario de Feria, Carlos Albaca y Emilio Salazar. "Soy inocente", dijo, aunque cuando se le pidió que se explayara sobre algunos detalles del caso, prefirió mantenerse en silencio. Todos los familiares de Pereyra no tienen dudas de la culpabilidad del detenido.
Aparentemente -luego de descuartizar el cuerpo con un hacha- habría metido todo en un vehículo y comenzó a distribuir los restos en la finca de Lules. El "Lobo" -literalmente- habría estado arrojando pedazos del cadáver por la zona. Tanto es así que uno de los pies de la mujer fue encontrado a cuatro metros de altura, en un árbol. Además se encontraron la cabeza y un antebrazo. No se descarta que gran parte del cuerpo haya sido enterrado. El sospechoso habría escondido el arma ya que, a pesar de que se realizó un allanamiento en su domicilio, no fue hallada.
El caso, a partir de hoy, quedará en manos de la fiscal Teresita Marnero, lo mismo que la muerte de Aldo Salvioli, quien fue asesinado durante un asalto. La magistrada podría pedir nuevas medidas.
Anoche, los familiares de Pereyra esperaban que regresara a Tucumán Margarita Chávez, a quien habían tenido que avisarle de la espantosa derivación que había tenido la pelea con su marido.







