El acusado de asesinar a su cuñado dijo ser inocente

El sospechoso vinculó a dos hermanos con el asesinato. Dijo que hay una conspiración en su contra. Seguirá preso.

ACORRALADO. Luis Marcelo Tolaba, de 44 años, fue llevado a Tribunales por los policías que lo arrestaron.
ACORRALADO. Luis Marcelo Tolaba, de 44 años, fue llevado a Tribunales por los policías que lo arrestaron.
31 Enero 2004
"Yo no lo maté; me hicieron una cama para quedarse con todo", dijo Luis Marcelo Tolaba, quien ayer a la madrugada fue detenido por el brutal asesinato de su cuñado, Miguel Nicolás Terrero.
El hombre, de 44 años, salió de su casa del barrio 11 de Marzo el jueves a la mañana, para trabajar como fletero con su motocarro, y su cuerpo fue encontrado en Los Aguirre, a la vera de la autopista Tucumán-Famaillá.
El hallazgo se produjo luego de que una de las hijas de Terrero denunció que la pareja de su padre, Elba Alicia Tolaba, fue a contarle que el ahora detenido había regresado diciendo que había sido asaltado junto a la víctima, y que Terrero estaba muerto.
Luego, el acusado le habría dicho a su hermana que mató a su cuñado porque estaba en desacuerdo con los maltratos que ella y sus hijos recibían por parte de él, según consta en las actuaciones policiales. Tolaba le dijo ayer a LA GACETA, tras declarar ante la Justicia: "los hermanos Zelaya fueron; ellos se quieren quedar con todo".
El imputado comentó que uno de los jóvenes es pareja de una de las hijas de la víctima, de 17 años. Tras el hallazgo del cuerpo de Terrero, quien fue degollado, golpeado brutalmente en la cara y sometido a "puntazos" en el hígado, la frente y la boca, la Policía empezó a buscar a Tolaba y a los hermanos Zelaya, quienes, según algunos allegados a la familia, habían sido vistos juntos en los últimos días.

Se habría resistido
En los primeros minutos de ayer, en el barrio Matienzo de Bella Vista, policías comandados por el comisario inspector Miguel Martín vieron por la calle a Tolaba, quien habría intentado escaparse y se habría resistido cuando el oficial José Parrado y el cabo 1º César Cancino lo alcanzaron. En esa localidad, el imputado tiene parientes, y por ello la búsqueda se centró allí.
La hipótesis policial, según se supo, es que los tres sospechosos habrían planeado el ataque para apoderarse de la casa en la que vivía Terrero y su pareja, y también en la que cerca de allí ocupan los tres hijos de la víctima. Pero Tolaba, quien es asistido por el defensor oficial César Picón, se desvinculó acusando a los hermanos Zelaya (no se difundieron sus nombres). Terrero quedó viudo el 16 de junio de 1999, cuando murió su esposa Beatriz junto a otras cinco personas que viajaban en un colectivo de la línea 11, que fue embestido por un tren en pasaje Magallanes y Bernabé Aráoz.
Por ello, la víctima cobraba una pensión que habría sido apetecida por los sospechosos. Anoche, la Policía seguía buscando a los Zelaya y realizando allanamientos en busca de elementos de prueba sobre el crimen.

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