26 Enero 2004 Seguir en 
Un boliviano y su familia fueron brutalmente agredidos por cuatro menores que quisieron asaltarlos. Como las víctimas no tenían dinero, los delincuentes se ensañaron, a tal punto, que dos personas tuvieron que ser internadas debido a los golpes que presentaban.
Todo ocurrió a plena luz del día, el sábado a las 6.40, en la humilde casa que tiene la familia García en barrio Los Sauces, de El Colmenar.
Lorenzo García, de 45 años, se preparaba para salir a trabajar en la fábrica de ladrillos de la zona. Con él iba su hijo Hugo, de 16 años. Al salir el joven, en la puerta de la vivienda fue sorprendido por los ladrones, que lo encañonaron y lo llevaron nuevamente adentro de la casa.
"Querían dinero. Nos preguntaban dónde lo teníamos escondido", relató Lorenzo, todavía nervioso. "Traté de explicarles que somos muy humildes, que sólo conseguimos el dinero suficiente para vivir día a día", añadió. Los ladrones tenían entre 12 y 16 años, estaban armados con pistolas y con palos de hierro, según describieron los damnificados. "Se enojaron porque no teníamos nada; entonces, comenzaron a golpearnos brutalmente a mi hijo y a mí con los palos en la cabeza. También nos hicieron algunos disparos, pero no llegaron a herirnos", relató Lorenzo.
La esposa de García, Lucía Condorí, y los otros cinco hijos de la pareja se despertaron sobresaltados y comenzaron a gritar. Los vecinos del barrio salieron a ver qué pasaba. Entonces, los delincuentes se escaparon haciendo disparos y sembrando el pánico en la zona. García y su hijo quedaron tirados en el piso, ensangrentados y golpeados. Luego, fueron internados en el hospital Centro de Salud.
Todo ocurrió a plena luz del día, el sábado a las 6.40, en la humilde casa que tiene la familia García en barrio Los Sauces, de El Colmenar.
Lorenzo García, de 45 años, se preparaba para salir a trabajar en la fábrica de ladrillos de la zona. Con él iba su hijo Hugo, de 16 años. Al salir el joven, en la puerta de la vivienda fue sorprendido por los ladrones, que lo encañonaron y lo llevaron nuevamente adentro de la casa.
"Querían dinero. Nos preguntaban dónde lo teníamos escondido", relató Lorenzo, todavía nervioso. "Traté de explicarles que somos muy humildes, que sólo conseguimos el dinero suficiente para vivir día a día", añadió. Los ladrones tenían entre 12 y 16 años, estaban armados con pistolas y con palos de hierro, según describieron los damnificados. "Se enojaron porque no teníamos nada; entonces, comenzaron a golpearnos brutalmente a mi hijo y a mí con los palos en la cabeza. También nos hicieron algunos disparos, pero no llegaron a herirnos", relató Lorenzo.
La esposa de García, Lucía Condorí, y los otros cinco hijos de la pareja se despertaron sobresaltados y comenzaron a gritar. Los vecinos del barrio salieron a ver qué pasaba. Entonces, los delincuentes se escaparon haciendo disparos y sembrando el pánico en la zona. García y su hijo quedaron tirados en el piso, ensangrentados y golpeados. Luego, fueron internados en el hospital Centro de Salud.







