26 Enero 2004 Seguir en 
"Si querés volver a verlo, tenés que darme $3.000". La frase no aludía -como pasa en Buenos Aires- al dinero de rescate para liberar a una persona. Actualmente, en Tucumán, los delincuentes están robando vehículos; luego, les exigen a las víctimas una determinada suma para devolvérselos. Esto le sucedió, el sábado, a Walter Esteban Satle, a quien le robaron un automóvil Megane turbo-diesel, patente CND-733.
El hombre tuvo que ir al taller de rectificación de motores. Aparentemente, dejó el vehículo estacionado y con la llave puesta. En el interior, además, estaba el teléfono celular y algunos documentos. Cuando salió, el vehículo ya no estaba. Esto sucedió poco antes de las 14. Luego de buscarlo por varios lugares, un amigo le aconsejó que llamara a su propio celular. Cuando se comunicó, un desconocido le advirtió que si quería recuperar el auto, debía pagar. Asimismo, el ladrón le dijo que llamara nuevamente después de las 20. Entonces, Satle se puso en contacto con el comisario general Alfredo Jiménez, jefe de la Dirección de Investigaciones, y le contó lo que estaba sucediendo. Entonces, personal de la sección Robos y Hurtos, al mando del comisario Julio Peñaloza y de Víctor Zamorano, comenzó a trabajar para tratar de recuperar el vehículo.
Puntos de encuentro
A la hora señalada, el oficial Cándido Galván, haciéndose pasar por la víctima, se comunicó con el delincuente, quien propuso que después de las 23 se encuentren en plaza Belgrano. Cuando llegó al lugar indicado, llamó nuevamente por teléfono. Entonces, el ladrón pidió que se dirija a la estación de servicio ubicada en Ayacucho y Lavalle. Galván -con conocimiento del fiscal de Feria, Carlos Albaca- llevaba con él un fajo de dinero previamente fotocopiado y papeles sueltos, todo en un bolso, para dar la impresión de que, efectivamente, tenía para pagar el rescate.
El delincuente, que hablaba desde el teléfono de Satle, hizo ir luego al policía hasta otra estación de servicio. En esta ocasión, lo envió a la estación que está en la esquina de avenidas Belgrano y América. Desde allí, le dijo que se dirija al CEF-18, y que deje el bolso junto a la tela mecánica. Toda la zona estaba rodeada por policías. Luego de que Galván dejó el dinero, se retiró. En ese momento, desde el interior del complejo, por el alambrado, el ladrón sacó la mano, metió el bolso e intentó escapar. Pero no pudo. Los policías cerraron los caminos. A los minutos, se detuvo a un sospechoso, identificado como Gustavo Daniel Daruich, de 32 años, a quien, según se informó, se le secuestró el celular, las llaves del auto y el dinero. El auto fue hallado poco después frente a la plaza del barrio Padilla, en perfectas condiciones.
El hombre tuvo que ir al taller de rectificación de motores. Aparentemente, dejó el vehículo estacionado y con la llave puesta. En el interior, además, estaba el teléfono celular y algunos documentos. Cuando salió, el vehículo ya no estaba. Esto sucedió poco antes de las 14. Luego de buscarlo por varios lugares, un amigo le aconsejó que llamara a su propio celular. Cuando se comunicó, un desconocido le advirtió que si quería recuperar el auto, debía pagar. Asimismo, el ladrón le dijo que llamara nuevamente después de las 20. Entonces, Satle se puso en contacto con el comisario general Alfredo Jiménez, jefe de la Dirección de Investigaciones, y le contó lo que estaba sucediendo. Entonces, personal de la sección Robos y Hurtos, al mando del comisario Julio Peñaloza y de Víctor Zamorano, comenzó a trabajar para tratar de recuperar el vehículo.
Puntos de encuentro
A la hora señalada, el oficial Cándido Galván, haciéndose pasar por la víctima, se comunicó con el delincuente, quien propuso que después de las 23 se encuentren en plaza Belgrano. Cuando llegó al lugar indicado, llamó nuevamente por teléfono. Entonces, el ladrón pidió que se dirija a la estación de servicio ubicada en Ayacucho y Lavalle. Galván -con conocimiento del fiscal de Feria, Carlos Albaca- llevaba con él un fajo de dinero previamente fotocopiado y papeles sueltos, todo en un bolso, para dar la impresión de que, efectivamente, tenía para pagar el rescate.
El delincuente, que hablaba desde el teléfono de Satle, hizo ir luego al policía hasta otra estación de servicio. En esta ocasión, lo envió a la estación que está en la esquina de avenidas Belgrano y América. Desde allí, le dijo que se dirija al CEF-18, y que deje el bolso junto a la tela mecánica. Toda la zona estaba rodeada por policías. Luego de que Galván dejó el dinero, se retiró. En ese momento, desde el interior del complejo, por el alambrado, el ladrón sacó la mano, metió el bolso e intentó escapar. Pero no pudo. Los policías cerraron los caminos. A los minutos, se detuvo a un sospechoso, identificado como Gustavo Daniel Daruich, de 32 años, a quien, según se informó, se le secuestró el celular, las llaves del auto y el dinero. El auto fue hallado poco después frente a la plaza del barrio Padilla, en perfectas condiciones.







