DANIEL BLANCO - FRENTE DE IZQUIERDA
Hay que cambiar de raíz el régimen político imperante
El nepotismo en el terreno político es una expresión de vaciamiento, de descomposición y de derrumbe de los grandes partidos y del propio Estado, cuya administración pasa a ser ocupada por toda una red de parientes y de amigos de los que ostentan el poder. Ni qué decir acerca de que este flagelo político está íntimamente asociado a una creciente corrupción en todos los niveles del poder. Todo esto se puede ver muy bien en nuestra provincia, donde tanto el Partido Justicialista -y sus sucedáneos K-, como el radicalismo apenas llegan a ocupar una posición de poder buscan acomodar a la parentela y a los amigos en cargos políticos. Pero también dentro de la administración publica, con lo cual, pisotean los estatutos, que actúan como convenios colectivos de los trabajadores del Estado. Es indudable que el nepotismo tiene por base la acumulación de privilegios económicos y de lealtades, a partir de los lazos familiares. Para impedir esto, hay que cambiar de raíz el régimen político imperante. Se tiene que impedir la reelección de los cargos políticos. Las dietas y los sueldos de todos los funcionarios políticos y de los altos funcionarios de la administración del Estado que no sean de carrera no pueden superar el salario de una directora de escuela con 10 años de antigüedad. Con esto se corta el carrerismo político y se evita que quien llegue a un cargo se despegue socialmente de la base popular electoral que lo votó. Resulta necesario también introducir el régimen electivo y de revocabilidad -como ya existe en diferentes partes del mundo-, para todos los cargos de los tres poderes del Estados -es decir, incluidos jueces y fiscales-. Se deben dar de baja todas las designaciones acomodadas de alto cargos en la administración del Estado. De la misma manera, resulta necesario el juicio de residencia para todos aquellos que culminan un mandato político.
RICARDO BUSSI - FUERZA REPUBLICANA

Prohibir designación de parientes, e ingreso por concurso
El nepotismo es un problema ético y cultural, que el populismo terminó convirtiendo en un problema legal. Tanto es así que cuando se dictó la Constitución nacional no se establecieron prohibiciones a la designación de parientes, porque no hacía falta; y el único requisito estipulado para ocupar un cargo público fue la idoneidad. Sin embargo, después el kirchnerismo y el alperovichismo convirtieron el Estado en una agencia de colocación de empleos para su parentela inepta y desocupada. Si los tucumanos nos dan la oportunidad de ser Gobierno, desde Fuerza Republicana vamos a impulsar una ley que prohiba la designación de familiares de los funcionarios hasta tercer grado de consanguinidad, en toda la administración pública. La prohibición debe ser así de amplia porque, de lo contrario, lo único que se logra es un carnaval de designaciones cruzadas entre los miembros de distintos poderes o entre funcionarios provinciales y funcionarios municipales. Conjuntamente con esa ley hay que dictar otra, que prohiba la designación de familiares de los funcionarios hasta tercer grado de consanguinidad en todas las empresas que sean contratistas del Estado; porque esas prácticas, además de ser una forma de nepotismo encubierto, alientan la corrupción. Por último, nuestro compromiso es convertir en política de Estado a los concursos públicos de antecedentes y oposición, como única vía de acceso a la administración pública. La vigencia de estas medidas no solamente va a cambiar la cultura del trabajo en el Estado, sino que además va a transparentar el uso de los fondos públicos para el gasto en personal. Porque tan escandaloso como el nepotismo es que José Alperovich haya hecho nombrar a familiares de Marianela Mirra en la Municipalidad de Yerba Buena o que Domingo Amaya haya hecho asumir a Gladys “La Bomba Tucumana” como subsecretaria de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.
MARIO KOLTAN - UNIÓN Y PROGRESO SOCIAL
Se toma la gestión de bienes públicos como herencia familiar
En el país y en Tucumán la aberrante práctica del nepotismo adquirió visos escandalosos y vergonzosos. Nombrar a familiares directos o indirectos (esposas, hijos, ex esposas, yernos, nueras, etc.) y amigos en puestos públicos, o en la adjudicación de licitaciones importantes, es moneda corriente. El nepotismo es una forma de corrupción. En países democráticamente serios y desarrollados, los cargos públicos son confiados en base a la meritocracia -aptitudes intelectuales, de idoneidad y de honestidad son pilares determinantes para su nombramiento-. Tucumán asumió como natural la corrupta impronta de heredar los cargos a familiares. Tomaron la administración de los bienes públicos como una cuestión de herencia familiar, asumiendo que heredar un cargo se equipara al rango de patrimonio familiar. Entre otros, proponemos: 1) incorporar dentro de la Ley de Ética y Transparencia Pública el contralor y destierro definitivo de esta práctica del nepotismo en la política, sancionando a quienes realicen estos nombramientos -tipificándolos como delito-, y exigir su inmediata renuncia; 2) prohibir que un familiar directo (esposa, hijo, hermano) se presente en inmediatas elecciones al mismo cargo que ostente un político; 3) impedir que se presenten en contrataciones directas o licitaciones por obras públicas a sociedades donde algún socio o único socio tenga parentesco por consanguidad o afinidad hasta en el cuarto grado, con funcionarios que trabajen en esas áreas; 4) en el caso de que un familiar directo pretenda acceder a un cargo público deberá en todos los casos someterse a una prueba de concurso por antecedentes y oposición. Reconciliar la teoría moral con la práctica política es imprescindible si queremos recuperar los valores éticos que deben prevalecer en una democracia sana. Queremos poner en barbecho a la ética pública, para evitar que patógenos gérmenes de corrupción sigan degradando la Nación y, en especial, nuestro Tucumán.
JOSÉ CANO - ACUERDO PARA EL BICENTENARIO

Modificar el régimen de partidas para recuperar la militancia
En los primeros 100 días del futuro Gobierno vamos a limitar la designación de familiares de quienes tengan cargos políticos y a impulsar normas que pongan vallas al nepotismo político en la provincia. No más “hijos de” en el Estado de Tucumán. Esa será una de nuestras premisas al momento de regular el acceso a la administración pública, para los cargos permanentes y para los temporarios. La preferencia desmedida por familiares para el reclutamiento de personal público atenta contra el principio de igualdad y contra el requisito de la idoneidad, que debe ser básico para la conformación de las plantas de personal público. Crearemos un programa transparente de acceso a la administración pública que contemple: igualdad de oportunidades, ingreso a cargos públicos por concurso y ascensos basados en el mérito. Nuestra propuesta es generar un Estado al servicio de la gente, no de los políticos. Para ello, también vamos a trabajar en la eficiencia de la administración pública y en mejorar las condiciones laborales de quienes trabajan en las dependencias provinciales, municipales y comunales. En referencia a los cargos electivos, hay que decir que el Acuerdo para el Bicentenario tiene como meta la recuperación de la política y de los partidos políticos como espacios destinados a promover la participación ciudadana en la vida democrática. La actual administración profundizó un sistema de clientelismo electoral en el que los cargos fueron tomados como patrimonio familiar. Se suceden padres, hijos, esposas y hermanos. El nepotismo promovido desde el Estado caló en nuestra cultura política. Vamos a modificar el régimen de partidos para recuperar el valor de la militancia y la capacidad al momento de la nominación de candidaturas y a restringir las postulaciones familiares. Otro límite al nepotismo será la obligación de presentar declaraciones juradas de funcionarios y de sus familiares más directos.
JUAN MANZUR - FRENTE PARA LA VICTORIA
Equipos técnicos, con personas capacitadas e idóneas
Uno de los ejes de mi Gobierno será el de conformar equipos de trabajos coherentes, que estén integrados por las personas mejor capacitadas y más idóneas para cada cargo que deban ocupar. Mi eje de gestión, en los diferentes cargos que he asumido durante mi carrera política, siempre fue el de la planificación y el de la gestación de equipos capaces. Debido a ello, esa será mi impronta de gestión y de Gobierno. En este sentido, impulsaré que mi Gobierno cuente con una base amplia y sólida de cuadros técnicos, de probadas idoneidad y experiencia. No se trata de un tema novedoso para mí. Durante mi gestión como Ministro de Salud -tanto en la provincia como en la Nación- he apostado fuertemente a la capacitación continúa de aquellos profesionales y técnicos que se desempeñaron conmigo, que, con su conocimiento, fortalecieron las gestiones que me tocó liderar. Planeo trabajar para que nuestro Gobierno realice la selección de los mejores profesionales y técnicos. Vamos a generar las condiciones para que las personas que lideren los cargos considerados clave sean los que cuentan con la mayor experiencia para asumir los desafíos que les corresponda encarar. Para ello, y con el apoyo del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli como presidente, ejecutaré un programa conjunto entre mi Gobierno y la Jefatura de Gabinete de Ministros, con el objetivo de implementar un mecanismo similar al Sistema Nacional de la Profesión Administrativa (Sinapa). Basaré mi Gobierno sobre la premisa de cuidar lo logrado y de gestar nuevos proyectos. Debido a ello, vamos a poner hincapié en la calidad educativa, en la salud, en las obras planificadas. Para que esto pueda darse resulta fundamental que las personas que vayan a ejecutar estas tareas sean las más idóneas; prescindiendo de las relaciones personales. Eso es lo más importante.
GUMERSINDO PARAJÓN - ALTERNATIVA POPULAR
Al nuevo dirigente, esta democracia le resultó bastante cómoda
Los nuevos dirigentes de los partidos políticos -especialmente, los mayoritarios- dejaron de interpretar el pensamiento del pueblo, para convertirse en meras herramientas electorales. Y también, cuando sus dirigentes nombran a sus parientes para los cargos electivos, ignorando a los luchadores de sus partidos, le entregaron un certificado de defunción a la militancia activa de sus afiliados. El nepotismo, que tan de moda está entre los dirigentes de los partidos políticos, es una falta de ética y de principios. Estos dirigentes designan a un pariente en algún cargo público o en una lista de candidatos para mejorar su situación económica, para mantener el curro y, al mismo tiempo, para cubrirse ante la posibilidad de que sean denunciados o investigados por actos de corrupción. Cuando los nuevos dirigentes dicen que ya no existen las ideologías entierran la razón de ser de los partidos políticos, su historia, su doctrina, sus cartas orgánicas, sus plataformas. Y al no haber quién los controle, sus dirigentes aprovechan, y nombran a sus esposas, hermanos, hijos e, inclusive, al amigo íntimo de su esposa, argumentando “que su negra le pidió”- Le preguntaba a un joven militante de un partido mayoritario por qué había dejado de militar. Me respondió que se cansó de hacer el trabajo de base, porque es más fácil ponerse de novio con la hija de un político o de un legislador, que seguro será candidato en 2019. En definitiva, actúan así porque esta democracia les resultó bastante cómoda; porque un dirigente que estuvo preso durante la dictadura militar valoriza su militancia activa, la lucha y el sacrificio del militante. Esta democracia les ha servido a esos nuevos dirigentes para enriquecerse, para triplicar su patrimonio económico y para designar a sus parientes. No les importan los 30.000 desaparecidos; ¿total?, ellos, los nuevos dirigentes, no cayeron presos ni por tentativa de ebriedad.




