23 Enero 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Unos 30 policías de la Jefatura Departamental Lomas de Zamora donaron hoy sangre para Luis Tarragona, el joven asaltado y baleado en la cabeza por dos efectivos de la fuerza, quien anoche fue visitado en el hospital por el gobernador bonaerense Felipe Solá.
Fuentes del hospital Fiorito, de Avellaneda, donde la víctima está internada desde el sábado último, informaron a Télam que un grupo de aproximadamente 30 policías se presentó esta mañana en el Servicio de Hemoterapia, luego de que se diera a conocer que el chico necesitaba 25 dadores de sangre de cualquier grupo y factor.
A última hora de anoche, la familia Tarragona recibió la sorpresiva visita del gobernador Solá, quien se acercó al centro asistencial para conocer el estado de salud del chico y preguntarle a sus padres si necesitaban algo.
Según contó hoy el padre del joven, Armando Tarragona a radio Mitre, el gobernador "cayó de sorpresa" y estuvo con la mamá de Luis.
El hombre dijo que Solá "prometió soluciones" y le comunicó a su esposa, Patricia Mariscani, que a los policías que asaltaron y balearon a su hijo "los va a sacar de raíz" de la institución.
El padre de Tarragona se refirió así a los policías del grupo Marea Azul de la Jefatura Departamental de Lomas de Zamora Daniel Mansilla y Atilio Lezcano, detenidos por el ataque cometido en Wilde el sábado último, quienes además enfrentan un proceso para ser exonerados de la fuerza, según informó Solá, quien ayer prometió investigar además a los jefes de esos efectivos.
Luis Tarragona se encuentra internado en grave estado, con respirador artificial, y ayer los médicos solicitaron 25 dadores de sangre de cualquier grupo y factor, ya que al chico se lo transfunde "en forma permanente", explicaron fuentes del hospital.
En respuesta a ese pedido, se presentaron hoy cerca de 30 efectivos de esa fuerza. "Lo que nosotros tratamos de demostrar es que esta es la policía y no otra", dijo uno de los policías que se acercaron al hospital Fiorito para donar su sangre.
El hecho del que fue víctima el joven, ocurrió en la puerta de un pool de Wilde, donde dos policías uniformados, aunque franco de servicio, lo amenazaron para que les entregara el dinero que llevaba y, al resistirse, uno de ellos lo baleó, según la investigación. (TELAM)
Fuentes del hospital Fiorito, de Avellaneda, donde la víctima está internada desde el sábado último, informaron a Télam que un grupo de aproximadamente 30 policías se presentó esta mañana en el Servicio de Hemoterapia, luego de que se diera a conocer que el chico necesitaba 25 dadores de sangre de cualquier grupo y factor.
A última hora de anoche, la familia Tarragona recibió la sorpresiva visita del gobernador Solá, quien se acercó al centro asistencial para conocer el estado de salud del chico y preguntarle a sus padres si necesitaban algo.
Según contó hoy el padre del joven, Armando Tarragona a radio Mitre, el gobernador "cayó de sorpresa" y estuvo con la mamá de Luis.
El hombre dijo que Solá "prometió soluciones" y le comunicó a su esposa, Patricia Mariscani, que a los policías que asaltaron y balearon a su hijo "los va a sacar de raíz" de la institución.
El padre de Tarragona se refirió así a los policías del grupo Marea Azul de la Jefatura Departamental de Lomas de Zamora Daniel Mansilla y Atilio Lezcano, detenidos por el ataque cometido en Wilde el sábado último, quienes además enfrentan un proceso para ser exonerados de la fuerza, según informó Solá, quien ayer prometió investigar además a los jefes de esos efectivos.
Luis Tarragona se encuentra internado en grave estado, con respirador artificial, y ayer los médicos solicitaron 25 dadores de sangre de cualquier grupo y factor, ya que al chico se lo transfunde "en forma permanente", explicaron fuentes del hospital.
En respuesta a ese pedido, se presentaron hoy cerca de 30 efectivos de esa fuerza. "Lo que nosotros tratamos de demostrar es que esta es la policía y no otra", dijo uno de los policías que se acercaron al hospital Fiorito para donar su sangre.
El hecho del que fue víctima el joven, ocurrió en la puerta de un pool de Wilde, donde dos policías uniformados, aunque franco de servicio, lo amenazaron para que les entregara el dinero que llevaba y, al resistirse, uno de ellos lo baleó, según la investigación. (TELAM)







