19 Enero 2004 Seguir en 
Cabellos, sangre, ropa manchada, sudor, semen. Elementos que pueden ser testigos mudos de un hecho delictivo. Desde un accidente de tránsito hasta el peor de los homicidios, si no hay suficientes testimonios para esclarecer lo que ocurrió, o si las palabras de los testigos no convencen, las pericias que se realizan sobre estas pruebas pueden ser fundamentales. Es en ese momento cuando entra en acción la Dirección General de Policía Científica de la Policía de Tucumán, cuyos profesionales realizan un trabajo -la mayoría de las veces silencioso e imperceptible- pero que puede resultar crucial para saber si una persona es culpable o inocente. Allí se realizan más de 1.000 pericias por mes.
Desde el año pasado se unió a la División Criminalística con la Dirección de Medicina Legal y con la División Laboratorio Toxicológico y Químico Legal. Al frente de la Policía Científica está el comisario inspector médico Fernando Vázquez Carranza. Junto a él, como jefes de las distintas áreas, están el comisario principal José León; el comisario inspector Carlos Lebovich; el comisario inspector médico Bernardo Jerez y la comisario inspector bioquímica Lilia Moyano.
Todos coinciden en que "en una causa los testimonios pueden llegar a ser subjetivos, sin embargo los resultados de las pericias que aquí se realizan son siempre objetivos ya que están basados en ciencias exactas".
Secciones
Vázquez Carranza resalta la calidad de material humano que compone la Dirección. "Está al más alto nivel profesional", señaló. "En cuanto al aspecto tecnológico, se aprovecha al máximo lo que tenemos, aunque está previsto en el corto plazo la adquisición de más equipos informáticos, instrumental técnico-científico e insumos específicos", dijo.
Las estadísticas que se manejan en la dirección son sorprendentes. Permiten además sacar algunas conclusiones sobre la cantidad de hechos delictivos que ocurren en la provincia. Los peritos realizan, al menos, 700 dosajes alcohólicos, en su mayoría con personas que estuvieron vinculadas a algún accidente. Además hacen 150 peritajes con Dermotest, que permite saber con muchísima precisión si una persona disparó un arma de fuego. Se analizan más de 100 prendas de vestir, en busca de manchas de sangre, de semen o de sudor, que puedan llevar al esclarecimiento de un crimen. Sólo en diciembre, los peritos de Huellas levantaron en distintos escenarios 140 muestras, se tomaron 234 fotos y se realizaron 250 pericias físico-mecánicas.
Orgullo
Los integrantes de la Dirección están orgullosos de su trabajo. "Saber que nuestro trabajo puede servir para aclarar un caso es muy motivante. De allí el esfuerzo y el profesionalismo que se pone en cada intervención", indicó Vázquez Carranza. Moyano -por ejemplo- tuvo, con el personal a su cargo, intervención fundamental en varios casos resonantes. Con reactivos de última generación (que son muy caros) ella está en condiciones de saber en el lugar de un hecho si las manchas son de sangre o de semen. Puede saber si una persona, por ejemplo, fue violada. Y puede realizar comparaciones de cabellos que, aun antes de ser sometidos a una pericia de ADN, permiten establecer con un alto grado de certeza si son de una misma persona. "El trabajo es apasionante. Buscamos la verdad. Luego las pruebas son remitidas a la Justicia. Es allí donde se determina la inocencia o la culpabilidad. Saber que nosotros contribuimos a ello nos llena de orgullo", recalcó.
Muchas películas o series reflejan el trabajo de estos investigadores. Pero en este caso la ficción no supera a la realidad. Siempre que un delincuente cometa un delito, allí estarán ellos, dispuestos a levantar los rastros invisibles que conduzcan a su identificación.
Desde el año pasado se unió a la División Criminalística con la Dirección de Medicina Legal y con la División Laboratorio Toxicológico y Químico Legal. Al frente de la Policía Científica está el comisario inspector médico Fernando Vázquez Carranza. Junto a él, como jefes de las distintas áreas, están el comisario principal José León; el comisario inspector Carlos Lebovich; el comisario inspector médico Bernardo Jerez y la comisario inspector bioquímica Lilia Moyano.
Todos coinciden en que "en una causa los testimonios pueden llegar a ser subjetivos, sin embargo los resultados de las pericias que aquí se realizan son siempre objetivos ya que están basados en ciencias exactas".
Secciones
Vázquez Carranza resalta la calidad de material humano que compone la Dirección. "Está al más alto nivel profesional", señaló. "En cuanto al aspecto tecnológico, se aprovecha al máximo lo que tenemos, aunque está previsto en el corto plazo la adquisición de más equipos informáticos, instrumental técnico-científico e insumos específicos", dijo.
Las estadísticas que se manejan en la dirección son sorprendentes. Permiten además sacar algunas conclusiones sobre la cantidad de hechos delictivos que ocurren en la provincia. Los peritos realizan, al menos, 700 dosajes alcohólicos, en su mayoría con personas que estuvieron vinculadas a algún accidente. Además hacen 150 peritajes con Dermotest, que permite saber con muchísima precisión si una persona disparó un arma de fuego. Se analizan más de 100 prendas de vestir, en busca de manchas de sangre, de semen o de sudor, que puedan llevar al esclarecimiento de un crimen. Sólo en diciembre, los peritos de Huellas levantaron en distintos escenarios 140 muestras, se tomaron 234 fotos y se realizaron 250 pericias físico-mecánicas.
Orgullo
Los integrantes de la Dirección están orgullosos de su trabajo. "Saber que nuestro trabajo puede servir para aclarar un caso es muy motivante. De allí el esfuerzo y el profesionalismo que se pone en cada intervención", indicó Vázquez Carranza. Moyano -por ejemplo- tuvo, con el personal a su cargo, intervención fundamental en varios casos resonantes. Con reactivos de última generación (que son muy caros) ella está en condiciones de saber en el lugar de un hecho si las manchas son de sangre o de semen. Puede saber si una persona, por ejemplo, fue violada. Y puede realizar comparaciones de cabellos que, aun antes de ser sometidos a una pericia de ADN, permiten establecer con un alto grado de certeza si son de una misma persona. "El trabajo es apasionante. Buscamos la verdad. Luego las pruebas son remitidas a la Justicia. Es allí donde se determina la inocencia o la culpabilidad. Saber que nosotros contribuimos a ello nos llena de orgullo", recalcó.
Muchas películas o series reflejan el trabajo de estos investigadores. Pero en este caso la ficción no supera a la realidad. Siempre que un delincuente cometa un delito, allí estarán ellos, dispuestos a levantar los rastros invisibles que conduzcan a su identificación.







