17 Enero 2004 Seguir en 
Kassel, Alemania.- El llamado "Caníbal de Rotemburgo" recibió en un día mensajes de correo electrónico de 204 personas que se ofrecían para ser comidas por él, afirmó ayer un policía, en el proceso celebrado en la ciudad alemana de Kassel.
El agente Wolfgang Buch señaló que no se puede comprobar si el caníbal mató a más personas aparte del caso ya conocido. Según dijo, al no saberse la identidad de los remitentes de los mensajes, no se puede comprobar si estos siguen todavía con vida.
El informático alemán Armin Meiwes, de 42 años, confesó haber matado, descuartizado y posteriormente haberse comido en 2001 gran parte de los órganos de un ingeniero berlinés un año mayor que él al que contactó por medio de Internet. El acusado filmó todo en video.
En la sesión de ayer, el padre de la víctima aseguró que se podía explicar la muerte voluntaria de su hijo. Mientras, una ex novia del fallecido afirmó que este era psíquicamente estable, más bien sensible al dolor y que sexualmente no tenía ninguna tendencia violenta. Por el contrario, un travesti afirmó que el fallecido siempre pedía que le provocaran dolor y que lo castraran. Según el testigo, le prometió todo su dinero si le cortaba el miembro.
Buch afirmó que Meiwes se cercioró de que la víctima borrara de su computadora cualquier información sobre él. Esto, según dijo, obstaculizó considerablemente las investigaciones. Según Buch, el caníbal dedicaba todo su tiempo libre a sus fantasías perversas. El agente aseguró que el acusado moldeaba cuerpos y órganos sexuales con carne y mazapán, que destrozaba muñecas Barbie, las metía en el horno o las decoraba con ketchup y las fotografiaba. En una ocasión, Meiwes se citó en Holanda con una posible víctima, pero cuando llegó se encontró con una puerta cerrada. "Te he visto, me ha entrado miedo y no abrí", dijo el holandés a Meiwes. El padre de Meiwes fue citado también como testigo ante el tribunal, pero se negó a declarar y tampoco cruzó ninguna mirada con su hijo. El padre abandonó la familia cuando Meiwes estaba todavía en edad escolar.
Pedido de perdón
El acusado leyó los escritos de condolencia que escribió desde la prisión al padre y al compañero sentimental de la víctima. "Me arrepiento mucho del acto", afirma en las cartas. "Créanme, quería comérmelo, pero no quería matarlo", agregó. Otros conocidos del fallecido lo describieron como un buen chico. (Reuter)
El agente Wolfgang Buch señaló que no se puede comprobar si el caníbal mató a más personas aparte del caso ya conocido. Según dijo, al no saberse la identidad de los remitentes de los mensajes, no se puede comprobar si estos siguen todavía con vida.
El informático alemán Armin Meiwes, de 42 años, confesó haber matado, descuartizado y posteriormente haberse comido en 2001 gran parte de los órganos de un ingeniero berlinés un año mayor que él al que contactó por medio de Internet. El acusado filmó todo en video.
En la sesión de ayer, el padre de la víctima aseguró que se podía explicar la muerte voluntaria de su hijo. Mientras, una ex novia del fallecido afirmó que este era psíquicamente estable, más bien sensible al dolor y que sexualmente no tenía ninguna tendencia violenta. Por el contrario, un travesti afirmó que el fallecido siempre pedía que le provocaran dolor y que lo castraran. Según el testigo, le prometió todo su dinero si le cortaba el miembro.
Buch afirmó que Meiwes se cercioró de que la víctima borrara de su computadora cualquier información sobre él. Esto, según dijo, obstaculizó considerablemente las investigaciones. Según Buch, el caníbal dedicaba todo su tiempo libre a sus fantasías perversas. El agente aseguró que el acusado moldeaba cuerpos y órganos sexuales con carne y mazapán, que destrozaba muñecas Barbie, las metía en el horno o las decoraba con ketchup y las fotografiaba. En una ocasión, Meiwes se citó en Holanda con una posible víctima, pero cuando llegó se encontró con una puerta cerrada. "Te he visto, me ha entrado miedo y no abrí", dijo el holandés a Meiwes. El padre de Meiwes fue citado también como testigo ante el tribunal, pero se negó a declarar y tampoco cruzó ninguna mirada con su hijo. El padre abandonó la familia cuando Meiwes estaba todavía en edad escolar.
Pedido de perdón
El acusado leyó los escritos de condolencia que escribió desde la prisión al padre y al compañero sentimental de la víctima. "Me arrepiento mucho del acto", afirma en las cartas. "Créanme, quería comérmelo, pero no quería matarlo", agregó. Otros conocidos del fallecido lo describieron como un buen chico. (Reuter)







