Extraños gustos de la víctima del caníbal

Sigue el proceso contra el llamado "Caníbal de Rotemburgo"

15 Enero 2004
Kassel (Alemania).- El ingeniero alemán que se dejó matar y comer por el llamado "Caníbal de Rotemburgo" no contó nada a sus parejas sentimentales sobre sus deseos de morir, aunque sí dijo más de una vez que le gustaría ser castrado, según declararon ayer testigos en el proceso celebrado en Kassel.
En la sesión declararon una antigua novia de la víctima y la última pareja del ingeniero, un hombre de 27 años. Ninguno de los dos dijo explicarse lo ocurrido.
El hombre, su último compañero sentimental, aseguró que su novio no tenía problemas de ningún tipo ni padecía depresiones o pensamientos suicidas. Por el contrario, según el testigo, ambos eran felices juntos y tenían planes de vacaciones conjuntas. "Era alegre, simpático, atento y, en ocasiones, meditativo", dijo el testigo en el proceso que se sigue ante la Audiencia Territorial de Kassel contra el informático Armin Meiwes. El acusado, de 42 años, confesó haber matado, descuartizado y posteriormente haberse comido gran parte de los órganos del ingeniero berlinés, un año mayor que él, a quien contactó a través de Internet.
El acto, que filmó en video, se llevó a cabo en marzo de 2001. Según el novio del fallecido, el día en que desapareció, la víctima aseguró haber tenido un día muy ocupado y luego no volvió a casa por la noche. Además, en sus declaraciones ante el tribunal aseguró que Meiwes le escribió una carta para pedirle perdón por lo ocurrido.
Por su parte, el acusado aseguró que todavía no consigue explicarse cómo es que el ingeniero quiso que lo mataran y se lo comieran. La antigua novia de la víctima, una taxista de 30 años, describió al fallecido como muy normal, adorable, simpático y responsable. (Dpa)

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