15 Enero 2004 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La historia tiene todos los ingredientes de una película de terror. Hay un triple homicidio, un presunto tesoro escondido, hechiceros, tres acusados y un intento de suicidio.
Pero las autoridades no creen que el móvil del horrendo episodio que conmocionó a la opinión pública y a los vecinos de San Vicente, sea en realidad el robo. El triple crimen ocurrió el sábado pasado por la noche y la investigación se inició cuando Alex Canteros, de 18 años, denunció a la Policía que había encontrado en su casa a su padre Jorge Canteros, de 51 años; a su abuela Norma de Canteros, de 78, y a la pareja de su papá, Giselle Minod, de 34, asesinados. Todas las víctimas tenían un balazo en la cabeza y acababan de terminar de cenar. Tras las investigaciones, los expertos descubrieron que no había relación entre las declaraciones del joven y las evidencias encontradas en la casa. Finalmente, Alex terminó confesando su autoría del crimen y, junto a Gustavo Muñoz, de 31 años, fue detenido, acusado por el delito de homicidio agravado por alevosía y premeditación, que prevé una pena máxima de reclusión perpetua.
Pero la historia no concluye aquí. Los acusados consultaron a un pai umbanda para tratar de encontrar 10 millones de dólares que, según una leyenda familiar, el fabricante de zapatos "Pepe" Cantero había enterrado en la quinta donde ocurrieron los asesinatos.
El fiscal platense a cargo del caso, Marcelo Martini, si bien afirmó que no cree que los asesinatos se hubiesen cometido sólo por dinero, adelantó ayer que, de confirmarse que el móvil del triple crimen haya sido obtener ese botín supuestamente enterrado en la vivienda, ordenaría excavaciones para buscarlo. Martini fue categórico respecto de sus sospechas al ratificar que los autores del hecho fueron el hijo del dueño de la casa y su amigo Gustavo Muñoz, quien intentó suicidarse en su celda practicándose dos cortes en la yugular. Según Martini, el caso quedó esclarecido con el hallazgo del arma presuntamente homicida en la casa de Muñoz. (Télam-Especial)
Pero las autoridades no creen que el móvil del horrendo episodio que conmocionó a la opinión pública y a los vecinos de San Vicente, sea en realidad el robo. El triple crimen ocurrió el sábado pasado por la noche y la investigación se inició cuando Alex Canteros, de 18 años, denunció a la Policía que había encontrado en su casa a su padre Jorge Canteros, de 51 años; a su abuela Norma de Canteros, de 78, y a la pareja de su papá, Giselle Minod, de 34, asesinados. Todas las víctimas tenían un balazo en la cabeza y acababan de terminar de cenar. Tras las investigaciones, los expertos descubrieron que no había relación entre las declaraciones del joven y las evidencias encontradas en la casa. Finalmente, Alex terminó confesando su autoría del crimen y, junto a Gustavo Muñoz, de 31 años, fue detenido, acusado por el delito de homicidio agravado por alevosía y premeditación, que prevé una pena máxima de reclusión perpetua.
Pero la historia no concluye aquí. Los acusados consultaron a un pai umbanda para tratar de encontrar 10 millones de dólares que, según una leyenda familiar, el fabricante de zapatos "Pepe" Cantero había enterrado en la quinta donde ocurrieron los asesinatos.
El fiscal platense a cargo del caso, Marcelo Martini, si bien afirmó que no cree que los asesinatos se hubiesen cometido sólo por dinero, adelantó ayer que, de confirmarse que el móvil del triple crimen haya sido obtener ese botín supuestamente enterrado en la vivienda, ordenaría excavaciones para buscarlo. Martini fue categórico respecto de sus sospechas al ratificar que los autores del hecho fueron el hijo del dueño de la casa y su amigo Gustavo Muñoz, quien intentó suicidarse en su celda practicándose dos cortes en la yugular. Según Martini, el caso quedó esclarecido con el hallazgo del arma presuntamente homicida en la casa de Muñoz. (Télam-Especial)







